Historia del libro

Historia del libro
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Historia del Libro

El hombre ha producido durante siglos, aparte de libros, bastos documentos materiales mucho antes de dedicarse a la historia de ellos. Su interés por el pasado no empezó realmente hasta el siglo XVIII con los enciclopedistas. Desde ese momento, las ideas respecto a la historia del libro son numerosas, incluyendo fundamentalmente desde la consideración del libro como objeto hasta el marco social en el que ha aparecido.

El primer “libro” impreso que ha llegado hasta nosotros es el Sutra del Diamante, aproximadamente del año 868. Tiene 30 cm más o menos de volumen.

En el siglo XIV gracias al comercio, las ciudades fueron enriqueciendo, y la burguesía también, por ello los lectores aumentaron, y cuya demanda no podía ser proporcionada por el antiguo sistema de producción manuscrita de los libros.

En el siglo XV, en las sociedades preclásicas la escritura y el libro se constituyen como una necesidad, su elaboración es encargada a un estamento esencial: los escribas. Respecto a los materiales, se utilizan el rollo de papiro fabricado con una variedad de caña en Egipto; las tablillas de arcilla en Mesopotamia, la seda y, posteriormente, el papel en China.

Posterior al papiro aparece el pergamino, y el rollo de las hojas de papiro será remplazado por el codex, de hojas regulares colocadas y dobladas, antecedentes del libro actual. El número de lectores es cada vez menor; en aquella época la lectura era un privilegio de los ricos propietarios. Crecieron las bibliotecas; la de Alejandría tendría unos seiscientos mil, aproximadamente.

La historia del libro apenas se desune de la historia de la escritura en el siglo XVIII. Este se podría llamar el periodo paleográfico. El instinto humano se esfuerza por saber sobre su pasado. Descubre ruinas de ciudades antiguas, y con ellas descubre inscripciones y libros. Tiempo después el filólogo y egiptólogo francés, Champollion, comprende las escrituras egipcias. La historia del libro se desvanece detrás de las técnicas de escritura. Esta forma de encontrarse con la historia del libro mediante la historia de la escritura se trasmite hasta el día de hoy.

En el siglo XIX nace un nuevo pensamiento: La historia estética del libro. Los historiadores perciben bajo la escritura, la importancia de la realidad material de los libros. Los documentos antiguos lucen diferentes, ya que la belleza y la antigüedad establecen nuevos criterios para la elección de los textos. En esa época empiezan a surgir los coleccionistas de manuscritos iluminados de la Edad Media, rollos de papiro, las primeras ediciones de Gutenberg, de los impresores pioneros, los Estienne, los Alde, Los Elzevier.

No obstante, considerar un libro como objeto, pronto fue insuficiente. Para poder entender por qué sucedió esto, tenían que informarse debidamente sobre los que habían producido. De acuerdo a lo anterior, por ejemplo… ¿Quién era Gutenberg que hacia 1445 descubrió la imprenta?  ¿A qué trabajos tuvo que recurrir? ¿Cómo vendió sus libros?

La historia del libro se iba agrandando progresivamente en círculos cada vez más extensos, y uno abarcaba a otro: el signo llamó la atención sobre el soporte, y éste a su vez llevó a los oficios comprometidos en la producción del libro. Era el periodo de la historia profesional del libro.

De la historia profesional se pasa a la historia política del libro. Las profesiones que están directamente relacionadas con el trabajo librero forman un sector de la vida nacional, están estrechamente relacionadas con el poder político que cuida muy de cerca por las ideas que circulan. Esta forma de incluir el pasado de la comunicación escrita predomina hasta inicios del siglo XX.

La historia del libro depende del concepto general que se tiene de las ciencias sociales y la historia; éstas cambiaron su disposición en un periodo entre las dos guerras mundiales. Los resultados de esta dirección se volvieron sensibles en cuanto a la historia del libro, inmediatamente luego de la Segunda Guerra Mundial. El libro, consecuencia del trabajo de varias profesiones y una cercana relación con el poder político, era utilizado por los autores para comunicarse con los lectores. Fue este el periodo de la historia económica y social del libro.

A finales del siglo XIX la evolución de los nuevos medios de comunicación ha agravado la crisis del libro. Por esas razones nació la bibliología o ciencia del libro, que intenta descubrir las causas de esta evolución y ayudar a los medios profesionales a regular sus dificultades. La historia del libro se vuelve gradualmente una rama de la bibliología, ciencia del libro fundada a inicios del siglo XX por el belga Paul Otlet.

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