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Historia de la Imprenta

historia de la imprenta
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HISTORIA DE LA IMPRENTA

Muchos historiadores coinciden respecto a la historia de la imprenta, que esta surgió en la India, en los siglos que precedieron al nacimiento de Cristo. La India siempre tuvo fama por la calidad del algodón y la de sus tintes y tintoreros. Parece ser que el dibujo que se iba a estampar se esculpía en relieve sobre un bloque de madera, que luego se cubría con tinte y se apretaba contra la superficie del tejido. Los bloques eran pequeños y los dibujos se repetían de forma simple.

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En el siglo VI el arte del estampado de tejidos llegó a Egipto. Se han encontrado muestras estampadas y bloques de madera en las ruinas de la antigua Panopolis, actual Ajmin. Se han hallado así mismo muestras de algodón estampado egipcio en la tumba de Cesario de Arlés, que murió en el año 543.

Sin embargo, el arte del estampado se extendió también hacia Oriente, pues se conocen muestras en Japón, Persia y Asia central.

Hacia el año 500 la fabricación del papel era corriente en China y el secreto de su elaboración había llegado a la región de Sinkiang. Es más, la invención del papel llevó a la consecución de un nuevo medio de escritura conocido como tinta china, inventada, de acuerdo con la tradición, por Wei Tang hacia el año 500. Este nuevo material era una mezcla de hollín, o carbonilla, con una goma soluble en agua.

Los chinos ya habían desarrollado una especie de imprenta en aquella época. Se había convertido en costumbre el uso de un sello personal para autentificar documentos y cartas.

Al principio, los caracteres se rebajaban de la superficie del sello y éste se cubría con un pigmento rojo y grasa o aceite, apretándose después contra el papel, lo que daba unos caracteres blancos impresos sobre fondo rojo. Hacia el año 400 se había producido un cambio, pues los caracteres se grababan en relieve, de tal manera que las marcas eran rojas y el fondo blanco. La tinta china no podía utilizarse con los sellos de metal o de piedras preciosas, pues, al ser soluble en agua, no impregnaba la superficie de forma adecuada.

Es probable que los misioneros budistas fueran los primeros en descubrir que la tinta soluble en agua si podía utilizarse con los bloques de imprimir de madera que ellos ya conocían; de ahí que el material impreso más antiguo que se conoce provenga del Asia central, se tratan de trozos de papel en los que se inscribe una imagen de Buda o un amuleto de buena suerte y que datan, probablemente del siglo VII. En el siglo siguiente, los historiadores chinos reseñan ya la existencia de bloques de impresión de madera, tanto en la India como en la China, y en el año 767 la emperatriz del Japón, budista convencida, ordenó la impresión de más de un millón de amuletos.

Para la impresión de cosas pequeñas, el bloque de madera era perfecto. El texto o dibujo que se había de imprimir se cortaba a la inversa en el bloque y se impregnaba de tinta. El papel se colocaba a continuación sobre el bloque y se alisaba con una almohadilla semicircular; es decir, al contrario de cómo se imprime en la actualidad. En el siglo X los chinos imprimían libros, naipes y hasta papel moneda.

El primer “libro” impreso (en realidad, se trata de un rollo) es el Sutra del Diamante, que data, aproximadamente, del año 868. Tiene, más o menos, 30 cm. de espesor y desenrollado ocupa casi 5 m. Cada “página” o sección se imprimió a partir de un bloque distinto, cortado a mano. Aun así, el libro sagrado de los budistas, el Tripitaka, se imprimió alrededor del año 980 y consta de 5.048 rollos, mientras que el del taoísmo –compuesto por 4.565 rollos– se terminó de componer en 1.019, aproximadamente.

La impresión por medio de bloques se perdió en Egipto y solamente más tarde se introdujo en los países del Islam y después en Europa. En 1294 se imprimió papel moneda en Tabriz (Persia), mientras que la primera versión del Corán, que procede de Al Fayyum (Egipto), es, más o menos, de la misma época.

Sin embargo, la imprenta moderna no se creó hasta el año 1440 aproximadamente, esta fue creada por Johannes Gutenberg. Gutenberg aseguraba ser capaz de hacer a la vez varias copias de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano, y que éstas no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos. Las biblias de Gutenberg no solo constituyeron el “primer libro impreso”, sino que, fueron las obras impresas más perfectas, pues su imagen no varía en absoluto de un manuscrito.

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