Séneca

Biografía de Séneca
Harvey Barrison from Massapequa, NY, USA [CC BY-SA 2.0], via Wikimedia Commons

Biografía de Séneca

Séneca (4 – 65) filósofo hispanorromano. Nació en Roma, Italia. Su nombre de pila era Lucio Anneo Séneca. Creció en una familia acomodada de la provincia Bética del Imperio Romano. De su padre aprendió la habilidad dialéctica, posteriormente los escolásticos apreciaron dicha habilidad. Séneca recibió una educación en las artes retóricas en Roma, aunque Séneca se sintió igualmente atraído por la filosofía, tuvo varios maestros que lo iniciaron en las diversas modalidades de la doctrina estoica por entonces popular en Roma. Séneca se desarrolló también en la política y el derecho, fue muy reconocido y admirado.

En el 39 tuvo una fuerte discusión con Calígula, quien estuvo a punto de condenarlo. Al subir Claudio al trono en el año 41, Séneca fue desterrado a Córcega, porque lo acusaron de haber cometido adulterio con una sobrina del emperador. Ocho años más tarde fue llamado de nuevo a Roma como preceptor del joven Nerón. En el 54, pasó a ser uno de sus principales consejeros, cargo que conservó hasta el 62 cuando decidió retirarse de la vida pública. Tres años después, participó en la conspiración de Pisón, según algunas fuentes, aseguran que pretendió suceder en el trono al propio Nerón.

Nerón sabiendo esto le ordenó suicidarse, decisión que Séneca aceptó como liberación final de los sufrimientos de este mundo, siguiendo su propia filosofía. Su filosofía estuvo influenciada por el pensamiento estoico, aunque también adoptó su propia visión personal y hasta la de pensadores de escuelas antagónicas, como Epicuro, autor al que usualmente citaba; con ello no hizo sino ejemplificar el espíritu ecléctico y sintético propio del estoicismo nuevo propio de su época, del que se mostró como máximo exponente. La filosofía era utilizada para él como un camino para los hombres hacia la virtud, compartiendo el conocimiento de la naturaleza del mundo.

En este sentido, en su vida la lógica y la física no ocuparon un lugar importante, sino que afirmó que estaban subordinadas a ella como lo estaban ya en el antiguo estoicismo; a este último, Séneca insistió en la necesidad de persuadir el deber de obrar y pensar rectamente, más que demostrar la verdad de un conjunto de enunciados éticos normativos. Según Séneca

un verdadero sabio debe liberarse de sus emociones, juicios equivocados acerca del valor de las cosas para llegar a la virtud. El tono moral de Séneca está cargado de acentos religiosos que lo aproximan al teísmo y al cristianismo.

Séneca hablo y escribió sobre las ciencias naturales trató, en particular, temas como los terremotos y su relación con los volcanes; aunque, en general, se basó en las opiniones de los antiguos sobre diversos temas, añadió algunas reflexiones personales: el vaticinio de una futura explicación de los cometas como verdaderos cuerpos celestes. Fue también autor de nueve piezas dramáticas, inspiradas en modelos griegos clásicos, de hecho, estudió las tensiones emocionales a que se ven sometidos los personajes, también escribió así mismo una magistral y mordaz sátira de la deificación del emperador Claudio.

Séneca a diferencia de varios filósofos romanos siempre ha gozado de gran popularidad, especialmente en la Europa continental; en el mundo anglosajón tomó popularidad a partir del siglo XX. Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne, René Descartes, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau, Francisco de Quevedo, Thomas de Quincey, Dante, Petrarca, San Jerónimo, San Agustín, Lactancio, Chaucer, Juan Calvino, Baudelaire, Honoré de Balzaccomo, entre otros. Tomaron su obra como modelo, la admiraron y la tomaron como influencia. En definitiva, muchos intelectuales occidentales mostraron admiración por la obra de Séneca.

Junto a la de Cicerón, la obra de Séneca era una de las mejores. Como sus doctrinas son compatibles con la idiosincrasia cristiana, los padres de la Iglesia como San Agustín lo citaron a menudo; Tertuliano lo consideraba parte de la comunidad cristina, y San Jerónimo llegó a incluirlo en su Catálogo de santos. Por otro lado, la influencia de Séneca se deja ver en todo el humanismo y demás corrientes renacentistas. Luego de su muerte se le dio relevancia a su defensa de la igualdad de todos los hombres, la propugnación de una vida sobria y moderada para hallar la felicidad, su desprecio a la superstición, sus opiniones antropocentristas. Lo anterior fue impulsado por el pensamiento renacentista.

Muchas obras importantes fueron escritas mientras estuvo en el exilio: Sobre la providencia, dedicado a Lucilio hijo. De la consolación a Helvia: el diálogo más exquisito y el más lleno de detalles personales, que escribió a su madre. también fue autor del tratado Sobre la providencia, De la constancia del sabio, escrito probablemente después del año 47. Cuando estuvo en el gobierno redactó el diálogo Sobre la brevedad de la vida, escrito con toda probabilidad en el año 55. A su hermano adoptivo Galión le dedicó el diálogo La vida bienaventurada, una curiosa defensa de su forma de vida de filósofo estoico. Por último, escribió un libro de Cuestiones naturales, dedicado a Lucilio, que trata de fenómenos naturales, y donde la ética se mezcla con la física.

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