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Epicuro

Biografía de Epicuro
Foto: Marie-Lan Nguyen / CC BY 2.5

Biografía de Epicuro

Epicuro (341 a.C. – 270 a.C.), filósofo. Nació en la isla de Samos en el seno de una familia ateniense. Su padre, un maestro, le relegó la educación de Epicuro a varios filósofos; por su parte su madre, Querestrata, era adivina. Tuvo que trasladarse a Atenas a los 18 años para cumplir su servicio militar. Luego Epicuro desarrolló un gran espíritu crítico, siempre buscó enseñanzas más allá de las enseñanzas tradicionales de las escuelas, por eso se dedicó a cultivarse en la lectura de distintos filósofos. Así, fue alumno de un hombre llamado Pánfilo; discípulo de Platón, Epicuro adoptó las bases del idealismo platónico, aunque luego las consideró un fraude.

Después, comenzó a enseñar en Colofón. Luego de tener una cantidad considerable de discípulos, en el año 311, fundó una escuela filosófica en Mitilene, en la isla de Lesbos. Con cierta experiencia se convirtió en director de una escuela en Lampsaco. Volvió a la ciudad de Atenas, aquí divulgó sus doctrinas a un fiel grupo de seguidores.

Sus discípulos comenzaron a ser nombrados como los filósofos del jardín, esto porque sus reuniones tenían lugar en el patio de la casa de Epicuro. Con relación a esto, se crearon una cantidad de comentarios que buscaban manchar la reputación de Epicuro, afirmaban que en este jardín se compartían ideas trasgresoras de la sociedad. A pesar de ello, la escuela tomó fama en Atenas y sus alrededores, así que, estudiantes provenientes de Grecia y Asia Menor acudieron para incorporarse a la escuela de Epicuro, atraídos por el carácter e inteligencia de Epicuro.

Construyó una relación de amistad con Nausífanes, un filósofo atomista discípulo de Demócrito y de Pirrón, él fue una gran ayuda a la formación intelectual y filosófica de Epicuro, aunque muchos años después Epicuro dirigió contra él duras críticas e insultos. A partir de ese momento, se fue formando el epicureísmo, un sistema de filosofía muy conocido, pero también discutido por los modernos tratadistas del epicureísmo, en esta doctrina se sostiene fuertemente la idea que el placer constituye el bien supremo y la meta más importante de la vida. Con esto se refieren a los placeres intelectuales.

Por otro lado, para Epicuro la verdadera felicidad se consigue por medio de la serenidad que resulta de la dominación del miedo, es decir, de los dioses, de la muerte y de la vida futura. El fin último sobre la naturaleza es eliminar esos temores. Otro de sus aportes a la filosofía, fueron que Epicuro, siguiendo el planteamiento atomista, reflexionó que el universo era infinito y eterno y que consistía sólo en cuerpos y espacio. En suma, afirmó que algunos cuerpos son compuestos y otros son partículas atómicas, o indivisibles, elementos estables de los que están formados los compuestos.

El pensamiento de Epicuro también impactó la rama de la biología, podemos decir que Epicuro fue uno de los pioneros de la doctrina moderna de la selección natural, afirmando que las fuerzas naturales producen organismos de diferentes clases y que sólo las clases capaces de superarse a sí mismas y reproducirse han sobrevivido. En el tema psicológico también afirmó que las sensaciones son provocadas por un continuo flujo de imágenes abandonadas por los cuerpos e impresionadas en los sentidos. Para él todas las sensaciones son fiables de una forma absoluta, y que no debemos realizar falsas interpretaciones ellas.

“Así pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya.” Epicuro

La filosofía de Epicuro puede dividirse claramente en tres partes: la Canónica: estudia los criterios por los cuales llegamos a realizar la distinción entre lo verdadero y lo falso. La segunda división es la Física: hace mención al estudio de la naturaleza, y el último es la Ética: supone la culminación del sistema y a la cual se subordinan las dos primeras partes.

Es necesario aclarar que la filosofía de Epicuro, en rasgos generales, se caracteriza por ubicarse en el lado opuesto de la filosofía platónica. La filosofía de Epicuro afirma que el alma está compuesta de diminutas partículas esparcidas por todo el cuerpo. Este filósofo enseñó que la disolución del cuerpo en la muerte conduce a la disolución del alma, además de que no puede existir fuera del cuerpo; como resultado no hay vida futura posible. Debido a que la muerte significa la extinción total, no tiene sentido ni para los vivos ni para los muertos.

Las virtudes defendidas y estudiadas por epicúreo son la justicia, la honestidad y la prudencia, o el equilibrio entre el placer y el sufrimiento. Estas hacen parte del sistema ético. Desarrolló un hedonismo muy notable, mostrando que sólo a través del dominio de sí mismo, la moderación, la serenidad y el desapego se pueden alcanzar el tipo de tranquilidad que constituye la felicidad verdadera. A pesar de su materialismo, Epicuro creía en la libertad de la voluntad. Con relación a la libertad, basada en la teoría atomista, sugirió que hasta los átomos son libres y se mueven de cuando en cuando con total espontaneidad. Algo muy admirable es que su idea se asemeja al principio de incertidumbre de la mecánica cuántica.

Epicuro fue acusado de no creer en los dioses, pero realmente él no negó la existencia de los dioses, manteniendo tajantemente que como seres felices e imperecederos podían no tener nada que ver con los asuntos humanos, aunque gozaran contemplando la vida de los mortales. Afirmó, que la verdadera religión reposa en una contemplación similar por parte de los humanos de las vidas ideales de los dioses invisibles y elevados. Sus enseñanzas fueron popularizadas con gran fervor y firmeza, de tal modo por sus seguidores, que sus doctrinas, en comparación con las de su principal rival filosófico, los estoicos, permanecieron intactas como una tradición viva.

No obstante, el epicureísmo cayó en descrédito en gran parte debido que la difusión causó ciertas confusiones, que hoy persisten, entre sus principios y los del hedonismo sensual proclamado con anterioridad por los cirenaicos. Esta situación no afecto la popularidad de la filosofía epicúrea que tuvo muchos discípulos distinguidos: entre los griegos el gramático Apolodoro y entre los romanos el poeta Horacio, el estadista Plinio el Joven y sobre todo el poeta Lucrecio. En conclusión, el epicureísmo ha llamado la atención de numerosos seguidores y es considerada una de las escuelas de filosofía y ética más influyentes de todos los tiempos.

Epicuro murió en el año 270 a. C. en Atenas cuando tenía 71 años.  Su legado intelectual fue muy grande dejó 300 manuscritos: 37 tratados sobre física y numerosas obras inspiradas en el amor, la justicia, los dioses y otros temas. Se han conservado tres cartas y algunos fragmentos breves. Gracias a la biografía de Diógenes Laertes se puede conocer sobre Epicuro.

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