Historia

Carlomagno

Biografía de Carlomagno
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Biografía de Carlomagno

Carlomagno (2 de abril del 742 –  28 de enero de 814). Nació en Aquisgrán, actualmente Aachen, la ciudad más occidental de Alemania, situada en la zona fronteriza con Bélgica y los Países Bajos. Hijo del rey Pipino el Breve, que asumió el poder del reino en el año 751 tras vencer al último rey merovingio, y nieto de Carlos Martel. Carlos fue un hombre muy alto, que sobrepasaba en altura a los hombres de su región, hecho que le mereció ser nombrado Carlos el grande.

Transitaba el año 768 cuando murió su padre, en ese momento rey de los francos, y repartió el reino entre sus dos hijos: Carlos y Carlomán. Éste último murió repentinamente en 771 cuando aún era joven. Fue entonces el futuro Carlomagno, quien heredó y tuvo que reconstruir el reino de los francos.  En la navidad del año 800 Carlomagno recibió la corona imperial dada por el papa León III. Con esta coronación nació el Imperio carolingio, básicamente fue una restauración del Imperio romano de Occidente, desaparecido en el año 476. Su extensión geográfica comprendía Francia, Suiza, Austria, Holanda y Luxemburgo, Bélgica y la gran parte de Alemania, Italia, República Checa, Hungría, Eslovaquia y Croacia. Por ello, se le reconoce a Carlomagno como el padre de Europa.

Su deseo último era reunir bajo su corona a todos los países de la Europa Occidental y reconstruir el antiguo Imperio romano bajo el título de Sacro Imperio Romano-Germánico. Emprendió una serie de campañas contra los lombardos, en Italia; contra los sajones y bávaros, en Germania, y contra los árabes, en España. No logró incluir a su extenso reino la península Ibérica, tras perder la la batalla de Roncesvalles (778), llevada a cabo en el Pirineo navarro, por lo que tuvo que contentarse con establecer una marca fronteriza al sur de los Pirineos, para proteger al reino franco de las incursiones de los musulmanes. El papa Adriano I confiando en las habilidades de Carlomagno pidió la ayuda de este para luchar contra Desiderio. En Roma reafirmó la promesa de proteger las tierras papales. Se embarcó en una campaña, que tomo treinta años, para conquistar y cristianizar la población romana. A la caída de Roma, creó un gran imperio. Durante su reinado, Europa disfrutó de una época de paz y unidad nunca antes visto.

“El sueño de los que están despiertos es la esperanza”. Carlomagno

En el imperio surgieron, cambios y continuaciones en todas las esferas de la sociedad, para ejemplificar mejor, se fomentaron la práctica del cristianismo, el derecho, el orden y la cultura; la actividad en las ramas de la administración y del gobierno demostró gran eficacia. Surgió un impulso en la acuñación de monedas, fundó escuelas y se preocupó por la instrucción de los jóvenes del imperio, fomentó la creación de bibliotecas, lanzó leyes de intervención para solucionar disputas religiosas. Entre sus vitales impulsos culturales hay que transcribir la creación de la Escuela Palatina de Aquisgrán. En cuanto a la administración del Imperio fue confiada a centenares de administradores reales con título de condes y emitió cientos de decretos, tratando un extenso abanico de cuestiones, desde jurídicas y militares hasta cuestiones relativas a monasterios, a la educación y a la gestión de los dominios imperiales.

El Imperio no se amplió después del 800; de hecho, ya en la década del 790 las costas y los valles ribereños sufrieron las primeras y temibles incursiones de los vikingos. Las invasiones vikingas asolaron Europa con sus ligeras embarcaciones. La táctica consistía en establecerse en algunos parajes de la costa, desde donde remontaban el curso de los ríos para progresar hacia el interior. Luego, dejaban sus embarcaciones para extender sus correrías convertidos en jinetes.

En el 814, Carlomagno designó su sucesor al único hijo que le quedaba, Ludovico Pio. Su residencia favorita fue el palacio de Aquisgrán, residió y gobernó allí desde el 794 hasta su muerte. En su palacio reunió eruditos de toda Europa, el más famoso de los cuales fue el clérigo inglés Alcuino de York, al que puso a cargo de la escuela palatina. Este suntuoso complejo residencial se fue deteriorando a lo largo de los siglos, pero todavía se conserva la Capilla Palatina, el núcleo de la catedral de Aquisgrán, donde fue sepultado el emperador. En el siglo XII, sus huesos fueron depositados en el llamado sagrario de Carlomagno, expuesto en la misma catedral.

“Mis ejércitos serán los árboles y animales de los bosques y las aves del cielo”. Carlomagno

El 28 de enero de 814 Carlos I el Grande, más conocido como Carlomagno, rey de los francos y emperador de Occidente, falleció en su residencia de Aquisgrán, al oeste de Alemania. Con su muerte se da la desintegración de este gran reino, el Imperio se repartiera entre sus tres hijos; pero la muerte de dos de ellos retardó la segmentación hasta el momento en que murió el único sucesor superviviente, Ludovico Pío. Por desgracia, el heredero no poseía el carácter y genio de Carlomagno por lo que el imperio afronto graves crisis que generaron su fragmentación. Décadas después el imperio fue recuperado Otón I El Grande.

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