Historia

José Antonio Primo de Rivera

Biografía de Antonio Primo de Rivera
dominio público

Biografía de José Antonio Primo de Rivera

José Antonio Primo de Rivera (24 de abril de 1903 – 20 de noviembre de 1936) político fascista y fundador de la Falange. Nació en Madrid, España. Su padre fue el dictador Miguel Primo de Rivera, presidente del Directorio entre 1923 y 1930. Su madre murió cuando tenía cinco años, y por ello creció al cuidado de una hermana de su madre. La escuela estuvo a manos de profesores particulares; aprendió a hablar francés e inglés. Estudió Derecho en Madrid. A partir del año 1919, hizo parte de la Asociación de Estudiantes de Derecho dirigida por su amigo Ramón Serrano Súñer.

Al terminar su carrera universitaria ingresó al servicio militar en los Dragones de Santiago. En junio de 1925 se cruzó de santiaguista, cumpliendo con empeño todos los deberes de la orden religiosa y militar. Termina el servicio con el grado de alférez de complemento. Luego del golpe de Estado en 1923 José Antonio Primo de Rivera fue testigo del inicio del gobierno dictatorial instaurado con el consentimiento del rey Alfonso XIII. En el año 1925, abrió su propio bufete de abogados. Poco después fue nombrado Gentilhombre Grande de España con ejercicio y servidumbre del rey Alfonso XIII. Adelantó una campaña para obtener un escaño de diputado en las elecciones de 1931, se presentó con la Unión Monárquica Nacional; pero no consiguió su propósito sino hasta el año 1933.

Estableció un nuevo partido de corte fascista, inspirado en la política de Benito Mussolini y Adolf Hitler. el momento culmen fue la creación de la Falange Española (1933). Al año siguiente fue integrada con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, este manejaba una ideología similar. la Falange cambió su nombre a Falange Española de las JONS, fue adquiriendo notoriedad en la vida pública española porque se valieron de la agitación callejera de sus jóvenes militantes y la propaganda política. Aunque, a la hora de las elecciones de 1936 el apoyo de la comunidad española fue casi nulo. Las razones de ello, era que la población no aprobaba el uso de la fuerza y el alejamiento de la legalidad política, esto para atacar el surgimiento de la izquierda y de los nacionalismos regionales, que amenazaban sus valores esenciales. La derrota electoral de 1936 generó el inicio de la conspiración contra la República.

Por ello, el gobierno de izquierdas encarceló a José Antonio Primo de Rivera. Cinco meses más tarde tuvo lugar el golpe de Estado militar encabezado por los generales Emilio Mola y Francisco Franco, con el que dio comienzo la Guerra Civil. El gobierno republicano, trasladó a el jefe de la Falange a una cárcel más segura en Alicante, donde fue condenado a muerte por un tribunal popular y, luego fusilado el 20 de noviembre de 1936. Murió esperando que los militares alzados en armas contra la República hicieran algo por impedir su encarcelamiento. La ausencia de Primo de Rivera permitió la eliminación del bando rebelde, dejando el camino libre para la conversión de la Falange en partido único del régimen (unificada con los tradicionalistas formando FET de las JONS), el jefe nacional del partido fue Francisco Franco.

Fue, María Santos Kant, la novia del difunto líder falangista quien envió una carta a Franco para comentar la noticia de su muerte. La respuesta del líder fascista demoró en llegar y reflejó la discordia y el poco afecto que le tenía a Primo de Rivera. Cuando la guerra terminó se trasladó el cadáver de Alicante a El Escorial en una procesión, llevaron el cadáver a cuestas casi 500 kilómetros. Primo de Rivera ha sido muy estudiado, especialmente por historiadores especializados en el fascismo como: Stanley G. Payne, Ian Gibson, Émile Gentile y, en cierta manera, Julio Gil Pecharromán. Pero, existen otros que indican que su visión del fascismo de Benito Mussolini era distorsionada y por ende lo denominan nacional-sindicalista. Uno de los principales argumentos que sustentan este postulado es la visión del español frente al trabajo, totalmente contraria a los ideales del fascismo que en el ramo laboral se consideraban anticapitalistas. Siguiendo lo anterior, la Falange no era un movimiento fascista.

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