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Benito Mussolini

Biografía de Benito Mussolini
Dominio Público

Biografía de Benito Mussolini

Benito Mussolini (29 de julio de 1883 – 28 de abril de 1945), líder político italiano. Su nombre completo es Benito Amilcare Andrea Mussolini, nació en la localidad de Dovia di Predappio, Italia. Proveniente de una familia humilde, su padre era herrero y su madre maestra de escuela, Benito fue maestro durante un período corto, pues decidió redirigir su vida hacia la política. Durante su juventud vivió en Suiza y Austria, donde se caracterizó por su activa participación en diversos movimientos socialistas, tales como, el Partido Socialista, hecho que produjo la expulsión de Suiza.

Desde esos momentos ya mostraba su tendencia al radicalismo. En 1910, fue editor del semanario La Lotta di Classe (La lucha de clases), y también fue secretario de la Federación Provincial de Forli. Esta facción logró la victoria en el congreso socialista de Reggio nell’Emilia en 1912, haciendo que su nombre cobrase mayor relevancia política. Posteriormente, se desempeñó como director del periódico Avanti, este fue utilizado exclusivamente para difundir noticias sobre el Partido Socialista. Al tener tendencias tan radicales fue excluido del periódico. Entonces, decidió fundar un periódico de tendencia ultranacionalista, Il Popolo d’Italia.

Sus convicciones políticas e ideológicas expresaron un fuerte cambio. Paso de ser un fuerte opositor de la guerra de Libia y de la participación de Italia en la Gran Guerra a defender abiertamente una postura belicista, se enroló en el ejército italiano durante dos años, y atacó, por medio de su periódico, a la izquierda italiana, culpándoles de la fuerte situación que afrontaba Italia a fines de la primera década del siglo, con la crisis de las democracias liberales. Como resultado fue expulsado del Partido Socialista. Su cambió ideológico fue un aporte al nacimiento del fenómeno de los totalitarismos, su primera manifestación fue la creación en 1919 de un grupo violento llamado Fasci di Combattimento, ellos actuaban, casi con total impunidad, contra militantes de izquierda.

Debido a la frustración colectiva tras los infructuosos sacrificios de la Gran Guerra, que generó el descrédito general del régimen parlamentario, la crisis económica y una marcada situación de conflicto social, por el creciente del movimiento obrero y campesino, que inquietaba a las clases acomodadas, temerosas de la revolución social; los fascistas se levantaron contra la democracia y la lucha de clases. Opuestos tajantemente al liberalismo y al marxismo, propugnaron la solidaridad nacional y se presentaron como defensores de los valores de la patria, la ley y el orden, confrontado violentamente a la izquierda italiana.

“El proletariado no está dispuesto a combatir en una guerra de agresión y conquista tras la cual él simplemente seguirá igual de pobre y explotado que antes”. Benito Mussolini

Benito Mussolini consiguió ganarse el favor de los grandes propietarios y para 1921 ocupó el cargo de diputado. Luego de este momento comenzó la denominada Marcha sobre Roma, en un acto coordinado, miles de fascistas confluyeron en la capital. El primer ministro, Luigi Facta, declaró el estadio de sitio y luego renunció. El Rey Víctor Manuel III, ante la grave situación tuvo que firmar el nombramiento de Benito Mussolini como primer ministro en 1922. Al poco tiempo de asumir el cargo, mostró su carácter totalitarista, cuando erradicó cualquier tipo de oposición y estableció un eficaz programa de propaganda oficial; persuadió a la población y generó una credibilidad asombrosa de su figura política.

El fascismo como máximo exponente del orden conservador escaló en el poder con el apoyo de los latifundistas agrícolas, fue capaz de defender a la burguesía nacional de los peligros democráticos representados por los socialistas, con su facción comunista.  A fines de ese año, se llevó a cabo la reunión del Gran Consejo Fascista, allí planeó el fortalecimiento del partido, como estrategia se disminuyó el extremo anticlericalismo con gestos de acercamiento al catolicismo y la Santa Sede. Pasado el tiempo, estableció las Milicias Voluntarias para la Seguridad Nacional, una fuerza que usó la violencia y el terrorismo para impulsar la campaña electoral de abril de 1924, en las que el reciente Partido Nacional Fascista obtuvo el 69% de los votos emitidos.

Con esta victoria Mussolini se erigió como único poder, utilizando la violencia política, aniquilando cualquier forma de oposición y estableciendo un régimen dictatorial. En adición, se emitió la Ley para la Defensa del Estado en noviembre de 1926, en la cual se dictaminó la pena de muerte a todo aquel que atentase contra la vida del Rey o del Jefe del Estado. Aunque no solo la violencia y las vías de hecho fueron desarrolladas por el fascismo; se desarrolló una retórica basada en el nacionalismo y el culto al poder, a la jerarquía y a la personalidad del Duce (título adoptado por Mussolini); el militarismo y el expansionismo colonialista; la xenofobia y la exaltación de un pasado glorioso remontado al Imperio romano, nació la romanidad como idea civilizadora.

Otro de los proyectos políticos de Benito Mussolini fue la supresión del derecho de huelga y de los sindicatos, obligándoles a perder los derechos individuales y a incorporarse a las organizaciones corporativas oficiales, otorgando todo el control al Estado. El trabajo, la vida económica y hasta el ocio fueron regulados por el gobierno, para realizar dicha labor se valieron de la paramilitarización de la sociedad, los actos propagandísticos de masas, el control de los medios de comunicación y la educación empapada de una doctrina fascista. Gracias a esto se creó una euforia psicológica, gran parte del pueblo italiano se convenció que su país experimentaba un renacer nacional. Aprovechando tal sentimiento, benito Mussolini recuperó antiguos proyectos expansionistas, como la conquista de la actual Etiopía entre 1935-1936 y la anexión de Albania en 1939. La zona africana era considerada por el Duce como una zona natural de expansión y nexo estratégico entre las colonias italianas de Eritrea y Somalia.

Benito Mussolini se acercó al nazismo, con la llegada al poder de Adolf Hitler en Alemania. Entre ambos líderes existió admiración mutua. Por ello, se firmó un tratado de amistad en 1936, luego la alianza entre Roma y Berlín quedó firmemente establecida en el Pacto de Acero (1939). Como proyecto conjunto los dos líderes brindaron apoyo militar al general Francisco Franco en la Guerra Civil Española, preámbulo de la conflagración mundial. Con la irrupción de la Segunda Guerra Mundial, Mussolini reafirmó su pacto con Hitler, declarando la guerra a los aliados. Sin embargo, tuvo que experimentar la derrota de su ilusorio ejército en Grecia, Libia y África oriental, así como el posterior avance de las tropas aliadas que habían desembarcado en la isla de Sicilia, con el propósito de invadir Italia. Esta grave situación generó que el Gran Consejo Fascista destituyera a Benito Mussolini el 25 de julio de 1943. Luego, Víctor Manuel III ordenó su detención y encarcelamiento.

Mussolini fue liberado gracias a la ayuda de Hitler. Benito Mussolini creó una república fascista en los territorios controlados por Alemania en el norte de Italia, que bautizó la República de Saló. En los juicios de Verona, este dictador italiano condenó y ejecutó a los miembros del Gran Consejo Fascista relacionados con su destitución, entre ellos su propio yerno, Galeazzo Ciano. Ante el avance de los aliados emprendió la huida junto a su esposa Clara Petacci hacia Suiza; intentó cruzar la frontera camuflado de oficial alemán, pero no lo logró siendo descubierto por miembros de la Resistencia. El 28 de abril de 1945 fue fusilado con su compañera; sus cadáveres fueron expuestos para escarnio público en la plaza Loreto de Milán.

 

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