Historia de la Revolución Mexicana

Historia de la Revolución mexicana
Dominio público

Historia de la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana (1910 – 1928), se dio por la lucha de un gran movimiento de conformación popular anti-latifundista y anti-imperialista, responsable de transcendentales mutaciones en la política y la sociedad mexicana, donde antes de este proceso existía una hegemonía de la burguesía sobre las instituciones estatales.

Para este momento Porfirio Díaz se encontraba en el mando presidencial, su gobierno ha sido catalogado como un régimen dictatorial. Su gobierno reprimió duramente cualquier acto de oposición, anuló la libertad de prensa, despropió a indígenas de sus tierras para venderlas al mayor postor. Como resultado, México experimentó una inmovilidad política, específicamente en su segundo periodo presidencial, ambos periodos fueron denominados el Porfiriato (1876-1911). En miras a atraer la inversión mexicana generó una situación deplorable para el campesinado.

Todos estos factores fueron el caldo de cultivo que desató en el pueblo mexicano el anhelo de un cambio radical, conocido luego como la Revolución Mexicana (1910-28). Esta inició, el 20 de noviembre de 1910, liderada por Francisco I. Madero, quien tras salir de la prisión llamó al pueblo a levantarse por medio del famoso Plan de San Luis.

El principal apoyo de Porfirio fue la clase latifundista; los grandes favorecidos de la política del gobierno, al posibilitar la máxima concentración de tierras por parte de los terratenientes mexicanos y la captación de varios campesinos explotados. El campo dejo de pertenecer a los indígenas para pasar a manos de la aristocracia rural, las minas, el comercio, los bancos y las pocas industrias eran concesionadas al capital extranjero, principalmente americano. Porfirio estableció la “pax porfirista” para tratar de manejar las constantes guerras que no iban bien para la implementación y desarrollo de la inversión extranjera; la difundió entre los “caciques” agrarios y con más ferocidad a los marginados sociales, en su mayoría los antiguos campesinos desposeídos de tierras que debían dirigirse a las ciudades a buscar opciones de empleo.

El papel de la Iglesia mexicana fue importante, esta se presentó casi como un partido político. Porfirio la dotó de gran importancia, la que había perdido en el periodo de las reformas, en el que el Estado le había confiscado grandes extensiones de tierra. Ahora, al igual que en la época colonial, su labor principal consistió en persuadir a los fieles del dominio legítimo de la clase aristocrática y de la obediencia que debían rendirle al presidente como autoridad de la nación.

En el año 1908, Porfirio Díaz declaró la posibilidad de ceder la presidencia. La decisión fue motivada más bien por la visión de amplios sectores sociales que entendieron que Díaz llevaba demasiado tiempo en el poder. Por otra parte, en los últimos años del Porfiriato reinó un clima de represión en el que la violencia aumento. De ello dan muestra las represiones ejecutadas en las huelgas de Cananea (1906), en Sonora, y de Río Blanco (1907).

Madero y la Revolución Mexicana

Como respuesta al dilema de Porfirio, Francisco Madero se lanzó, consiguió una candidatura que fue amplia y de acogida popular. Pero los porfiristas impidieron su ascenso aprisionándolo días antes de la elección y Díaz venció en las elecciones. Luego de recuperar la libertad, Francisco Madero, se refugió fuera del país y al regresar exhortó al pueblo mexicano para tomar las armas en contra del gobierno dictatorial.

Esto avivó los ánimos y generó varios levantamientos armados que iniciaron en 1910, en diferentes regiones de México, encabezadas por Pascual Orozco, en Chihuahua, Francisco “Pancho” Villa, en el norte de México, y Emiliano Zapata, en Morelos. Estos caudillos de la revolución lograron importantes victorias militares, consiguiendo la renuncia y el exilio de Porfirio y el advenimiento de Francisco I. Madero como presidente de México.

Revolución: confrontaciones y nuevos gobiernos

Madero tuvo confrontaciones con Zapata porque para él, la revolución ya estaba hecha por el hecho de derrotar el porfiriato, y que haciendo uso de las instituciones democráticas existentes los deseos reformistas de los campesinos podrían cumplirse. Sin embargo, Zapata afirmaba que no existía reforma agraria sin el uso de las armas. El caudillo entendió que el nuevo presidente no iba a gobernar para el campesinado, así que, el 9 de febrero de 1913, los militares Bernardo Reyes y Félix Díaz comandaron el golpe de Estado contra el gobierno de Madero. Luego, el general Félix Díaz tras acuerdos estableció un gobierno provisional. Este nuevo gobierno fue tumbado por Victoriano Huerta, antiguo aliado del expresidente Madero, al deshacerse de Félix Díaz.

Nuevamente los caudillos deben empuñar las armas. A la causa contra el actual gobierno aparece el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, con la firme intención de restaurar el maderismo. La presión infundida por estos hombres no le dio opciones a Huerta, quien renunció en 1914. Carranza envió un decreto de reforma agraria a la Convención. Debido a las diferencias ideológicas entre este hombre, Pancho Villa y Zapata. Carranza derrota a las fuerzas militares de Pancho Villa y Zapata, también estableció la pena de muerte contra los huelguistas en México.

En el gobierno de Carranza, el movimiento villista y zapatista entró en descomposición, luego de la muerte de sus líderes. Venustiano Carranza aprovechando la situación emprendió la tarea de promulgar la reforma agraria. Ante de ello, instauró una nueva constitución en 1917. Se estableció principalmente: la secularización de la educación, la expropiación de las tierras a favor de los campesinos, jornada de ocho horas, la libertad de asociación en los sindicatos, derecho de huelga, salario mínimo, limitación del trabajo infantil y de la mujer. Por otro lado, limitó el poder de la iglesia, separación entre el Estado y la Iglesia.

Con el asesinato de Venustiano Carranza en 1920, el poder pasó a manos de los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Las políticas fueron drásticamente anticlericales, generando la “Guerra Cristera” (1926-29).  Pero también, se desarrollaron carreteras, bancos, sistemas de riego, escuelas rurales, entre otras.

Logros

La Revolución Mexicana posibilitó, en cabeza de los caudillos y sus ideas liberales que buscaban la igualdad y la justicia social, y de los subsecuentes presidentes, la introducción de la Reforma Agraria, la nacionalización del suelo, la restitución de las tierras comunales a los indígenas, la disminución del poder de la iglesia católica, reconocimiento de los derechos laborales, organización de los sindicatos y consolidación del sistema de educación nacional. Todo esto vio su fin, o por lo menos el periodo de la Revolución con la subida al poder de Manuel Ávila Camacho en 1940, con este inicia una fase de desarrollo industrial en México.

Día de la Revolución Mexicana

Cada tercer lunes de noviembre se celebra en México el inicio del proceso revolucionario impulsado por Madero a través del Plan de San Luis. Este día, el pueblo mexicano conmemora a los héroes que pusieron fin a la dictadura de Porfirio Diaz, ensalzando sus luchas y logros. Anteriormente esta celebración tenía lugar el 20 de noviembre, sin embargo, desde 2005 se celebra cada tercer lunes.

El 20 de noviembre, se realiza el desfile por el aniversario de la Revolución, con actuaciones especiales y reconocimientos a la armada y la marina del país.  A raíz de esta celebración, los estudiantes no tienen clases y muchos trabajadores tiene el día libre. En caso de no ser así, el empleador deberá pagar el doble por la jornada laboral.

To Top