Francisco Pacheco

Biografía de Francisco Pacheco
Dominio Público
Información personal
Nombre CompletoFrancisco Pacheco del Río
OcupaciónPintor y tratadista
NacionalidadEspañola
PadresLeonor del Río y Juan Pérez

Biografía de Francisco Pacheco

Francisco Pacheco del Río (1564 – 1644) Pintor y tratadista español. Figura del manierismo y el arte religioso del siglo XVI. Es conocido por haber sido el maestro de Diego Velázquez y Alonso Cano. Educado como humanista en Sevilla, formó parte de los círculos artísticos e intelectuales más destacados de Europa. Entre sus amigos y maestros estaban Luis Fernández, Lucas de Heere y El Greco. Sobresalen sus obras: Cristo en la Cruz (1616), Cristo servido por los ángeles en el desierto (1616), Inmaculada con Miguel del Cid (1619), Desposorios místicos de Santa Inés (1628) y el tratado Arte de la pintura (1649).

Primeros años

Hijo de Leonor del Río y Juan Pérez, Pacheco nació en Sanlúcar de Barrameda, donde fue bautizado el 3 de noviembre de 1564. Huérfano hacia 1580 viaja a Sevilla para ponerse al cuidado de su tío, el canónigo y licenciado Francisco Pacheco. Bien relacionado, gracias a este comienza a mezclarse con los personajes más destacados de la ciudad. Conoció desde políticos y pintores hasta teólogos y escritores en la tertulia que manejaba su tío y que tras su muerte se encargo de mantener.

Tras adoptar el apellido de su tío, comenzó sus estudios con el hoy desconocido pintor sevillano Luis Fernández y ya 1585, al finalizar su formación abrió su propio taller de enseñanza. También influyeron en su formación los pintores manieristas andaluces Luis de Vargas y Pedro de Campaña y el retratista belga Lucas de Heere, quien le dio consejos sobre el arte del dibujo. Al igual que otros artistas de la época, en este periodo realizó varios viajes educativos por Europa, los cuales influyeron profundamente en su estilo pictórico.

Trayectoria artística de Francisco Pacheco

Una vez terminado su viaje por Europa (1590-91), Pacheco regreso a Sevilla, donde desarrollaría la mayor parte de su carrera.  En 1592, recibió su primer gran encargo, tres cuadros religiosos para los jesuitas de Marchena. Desde entonces no dejarían de lloverle los encargos, siendo escogido para adornar el túmulo de Felipe II en 1598. Dos años después pintaría en la Merced de Sevilla una serie de cuadros inspirados en San Pedro Nolasco, entre los cuales sobresalen: San Pedro Nolasco embarcando para ir a redimir cautivos, San Pedro Nolasco recibiendo la bula de Fundación San Pedro Nolasco desembarcando con los cautivos redimidos.

Su excepcional talento para el dibujo quedaría plasmado entonces en su Libro de la descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones, el cual inicio en 1599. En este serian incluidos el poeta Cristóbal Mosquera de Figueroa, el humanista y teólogo Benito Arias Montano y el escritor Fernando de Herrera, entre otros. Continuando con su obra de temática religiosa, Pacheco, pintaría a inicios del 1600, su famosa obra sobre los padres de la Virgen María, San Joaquín y Santa Ana.  Con posterioridad pintó el retablo que incluía las pinturas de Santa Catalina (1608), Santa Inés (1608) y San Juan Bautista (1608), hoy expuestas en el Museo del Prado.

Cristo servido por los ángeles en el desierto (1616)

Durante su viaje a Madrid en 1611, entablo amistad con El Greco y visitó al pintor de la corte Vicente Carducho. Como era de esperarse su relación con estos se vio reflejada en sus obras posteriores, como quedo patente en el Cristo servido por los ángeles en el desierto (1616

) o De droom van Sint-Jozef (c.1617). De vuelta a Sevilla, al finalizar su viaje, Pacheco acogería como discípulo a Diego Velázquez, quien mas tarde contrajo matrimonio con su hija Juana.

A partir de la segunda década del siglo XVII, Pacheco se dedicaría principalmente a su trabajo como teórico de arte. Escribió por ese entonces su tratado Arte de la pintura, el cual sería publicado póstumamente en 1649. Dividido en tres libros en Arte de la pintura, Pacheco ahonda sobre la teoría de la pintura y las técnicas pictóricas. Al mismo tiempo que trabajaba, en sus tratados, pintaba uno que otro cuadro. Entonces pintó su famoso Cristo en la Cruz (1616) y la Inmaculada con Miguel del Cid (1919).

A partir de 1625, su obra empezó a declinar, en gran parte por el surgimiento de otros grandes artistas. Entre sus ultimas obras están: Desposorios místicos de Santa Inés de 1628 y el Retrato de un hombre y su esposa de 1630.

Muerte

Pacheco falleció en Sevilla en 1644. Se desconoce la fecha exacta de su muerte y el lugar donde fue enterrado.

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