Diego Velázquez

Dominio Público

Biografía de Diego Velázquez

Diego Velázquez (6 de junio de 1599 ​- 6 de agosto de 1660), pintor barroco. Nació en la ciudad de Sevilla, España. Sus padres Juan Rodríguez y Jerónima Velázquez, pertenecían a familias acomodadas. Su padre era un hidalgo con descendientes de Portugal. Diego siempre fue muy amado por su padre, y él le retribuía ello mostrándose obediente a todos sus deseos. En ese sentido, Diego ingresó en un taller de pintura dirigido por Francisco Pacheco.

Ya en este taller, descubrieron su talento en la pintura, era un estudiante que aprendía rápidamente. Pacheco y su padre fueron grandes promotores de su habilidad artística. Los lazos fueron muy fuertes y se unieron más cuando Pacheco le dio la mano de su hija de diecisiete años, motivado por su virtud, limpieza, y buenas costumbres, y de las esperanzas de su innato y gran ingenio. En este momento Diego estaba próximo a cumplir veinte años. Sus anhelos eran grandes, por ello decidió irse de Sevilla para dirigirse a la corte del Rey Felipe IV, realmente no tuvo suerte porque no tenía ningún tipo de recomendación o respaldo. Así que, volvió a Sevilla.

En el taller de su suegro, desarrolló un estilo influido por los manieristas y los estudiosos del arte veneciano. Sus obras eran similares a las de Juan de Roelas, pero logró mezclarlos magistralmente con los impresionantes claroscuros de Caravaggio, es necesario aclarar que con el tiempo los estudiosos del arte van a dudar de la influencia de Caravaggio en sus obras. Con el paso del tiempo Velázquez se vio influido por un realismo barroco, audaz y estremecido, con un uso notable de contrastes, esta vez tomó como base las obras de los artistas Francisco de Zurbarán y Alonso Cano.

El realismo, se convirtió en su tendencia favorita. Esto lo dejo ver en las producciones del pintor, en su mayoría respondían a cuadros religiosos, como pedido de sus clientes. De esta producción hace parte: la Inmaculada Concepción, San Juan en Patmos, la Adoración de los Magos y la Imposición de la casulla a San Ildefonso del Ayuntamiento. Velázquez en muchas de estas obras religiosas las interpretó profanamente, logrando llegar al fondo de los personajes, demostrando su gran capacidad para el retrato; por medio del retrato logró transmitir la fuerza interior y el temperamento de los retratados. Un ejemplo de ello, es el retrato de sor Jerónima de la Fuente de 1620, donde transmite la energía de aquella monja, fundadora de un convento en Filipinas.

El popular y espléndido lienzo La adoración de los Reyes Magos, que hoy reposa en el Museo del Prado, realizado en 1619, es un reflejo de su familia, él, Juana y su pequeño hijo. En otras palabras, Velázquez aprovechó para realizar un homenaje a su familia, en donde se expresa un aire de felicidad del padre.  Luego de esto el pintor volvió a Madrid, siguiendo el consejo de su suegro, allí fue merecedor de las mercedes del conde-duque de Olivares, quien lo recomendó con el fin de que hiciera un retrato del nuevo monarca. Realmente esta fue su oportunidad, Felipe IV quedó tan satisfecho por esta obra que lo nombró pintor de la corte.

Tras este nombramiento Diego Velázquez se trasladó al Palacio Real. Estando en Madrid, su estilo sufrió varios cambios, fue relevando los tonos terrosos por una original gama de grises que con el tiempo fue su recurso más usado. Hacia 1629 Velázquez impresiona con su pintura de carácter mitológico, diferente a lo que sus seguidores estaban acostumbrados a ver. La obra se llama El triunfo de Baco, más conocida como Los borrachos. Al año siguiente, conoció a Rubens, con quien mantuvo una buena y leal amistad; Rubens lo invita a conocer Italia, convencido y animado, consigue la licencia del rey. A partir de 1629 visitó Verona, Ferrara, Loreto, Bolonia, Nápoles y Roma, en esta travesía no realizó ninguna pintura, pero estuvo muy atento para ponerlo en práctica posteriormente. Al llegar probó con diversas gamas de colores, audaces composiciones, raras atmósferas, y luces insólitas. Aunque, tuvo que viajar nuevamente para que surgiera de este aprendizaje una obra, que sería las Vistas del jardín de la Villa Médicis en Roma. En esta obra aprovecho al máximo los bellos parajes, el aire limpio y quieto capturado por la tupida vegetación y la magnífica arquitectura. Esta obra refleja la suprema sabiduría alcanzada por Velázquez.

Cuando retorno a España, Diego Velázquez realizó obras de mayor envergadura y complejidad, como La rendición de Breda, conocida popularmente bajo el nombre de Las lanzas, pintura terminada en 1635 para el Salón de los Reinos en el recién inaugurado Palacio del Buen Retiro. Velázquez no sólo atendió los servicios del rey sino de los miembros del palacio. Para ellos, creó, La Venus del espejo, es famosa por ser uno de los pocos desnudos de autor español, se presume que la modelo fue la indecorosa y bella actriz Damiana, amante del marqués de Heliche. También se encuentra Las Hilanderas.

Las Meninas o La Familia de Felipe IV, ha sido el retrato de la familia real más famoso del pintor. Este cuadro, que ha sido objeto de innumerables estudios e interpretaciones, tuvo como escenario la habitación principal del apartamento del palacio Real en el que vivía el pintor. En la obra aparece el mismo Velázquez frente al caballete con la cruz de la Orden de Santiago, aunque originalmente la obra no tenía esta distinción, fue añadida después de su muerte por orden del rey.

Un espejo refleja la imagen del rey y de la reina; en el centro se encuentra la infanta Margarita acompañada por dos doncellas reales, y a la derecha del cuadro, figuran la enana Mari-Bárbola y el enano Nicolás de Pertusato, detrás de este grupo hay dos figuras y al lado de la escalera, se observa al mayordomo de la reina.  Esta obra hoy es admirada por su gran complejidad. Lo interesante de la obra es que el espectador se siente dentro del espacio del cuadro, debido a las miradas y posturas de los reyes. En otras palabras, el espectador ocupa ilusoriamente el lugar de los retratados. Además, las pinceladas modelan los vestidos y los cuerpos, concediendo una gran vivacidad.

A principios de 1660, Diego Velázquez viajó con el séquito de la infanta para preparar las nupcias reales, celebradas en la isla de los Faisanes. Estas jornadas fatigosas mermaron su salud. A la vuelta del viaje, Velázquez enferma y fallece el 6 de agosto de 1660. Seis días después murió su mujer, Juana Pacheco. A su muerte el rey Felipe IV añadió al autorretrato del pintor la cruz de Santiago. Se dice que fue el propio monarca, aficionado a las artes, quien dibujó la cruz roja en el pecho del artista.

To Top