Galeno de Pérgamo

Biografía de Galeno de Pérgamo

Galeno de Pérgamo (129 -216 d.C), también conocido como Claudio Galeno o Elio Galeno, fue un afamado médico y filósofo griego, considerado pionero en la historia de la medicina. Formado como hombre de letras, Galeno decidió dedicarse a la medicina estudiando en Esmirna y Alejandría. Se hizo célebre, luego de curar a varios miembros de las familias patricias en Roma. Fue además el médico de los emperadores, Marco Aurelio (121-181 d.C), Cómodo (161-192 d.C) y Septimio Severo (145-211 d.C). Sus conocimientos y practicas tuvieron gran influencia en la medicina practica del Imperio Bizantino, extendiéndose hasta el medioevo.

Vida y obra

Nacido en Pérgamo (actual Turquía) e hijo de un rico arquitecto, Galeno fue educado como hombre de letras, antes de que un sueño que tuvo su padre lo llevara a convertirse en médico. Tenía entonces diecisiete años y ya había estudiado a los autores de antigüedad clásica. Comenzó sus estudios en Pérgamo y luego se trasladó a Esmirna y Alejandría. Una vez de regreso en Pérgamo en el año 157, comenzó a ejercer como médico de los gladiadores.

Hacia el año 162 d.C, se traslado a Roma, donde pronto ganó reconocimiento. Esto gracias a las curas practicadas a varios miembros de las familias patricias, que con anterioridad habían sido dados por desahuciados. También fue un afamado orador y gracias a su reputación llego a trabajar para varios emperadores. Galeno fue el médico de los emperadores, Marco Aurelio, Septimio Severo y Cómodo, antes de regresar a Pérgamo. En Pérgamo ejerció la medicina hasta su muerte en el año 216.

Considerado pionero en el campo de la fisiología, Galeno practico varias disecciones, las cuales le sirvieron para identificar varios nervios y describir las válvulas del corazón.  Fue influenciado por el pensamiento de Hipócrates y sostuvo que la salud de cada individuo estaba basada en el equilibrio entre los humores (bilis amarilla, bilis negra y flema) y la sangre. Gracias a sus investigaciones, Galeno consiguió demostrar que las arterias no transportaban aire, como se pensaba entonces, sino sangre.

Escribió más de 350 obras, entre comedias, estudios de vivisección, lógica y farmacología. De estas solo se conservan, total o parcialmente, unas ciento cincuenta.

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