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Violeta Parra

Violeta Parra
Ariel Quiroz / CC BY 2.0

Biografía de Violeta Parra

Su nombre completo era Violeta del Carmen Parra Sandoval, fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena. Nació el 4 de octubre de 1917, Chile; aunque en torno al lugar exacto de su nacimiento existe discusión, ya que a la entrada de la ciudad de San Carlos hay un letrero que afirma que esa es “la cuna de Violeta Parra”,​ e incluso la casa ubicada en la calle El Roble #531-535 fue declarada monumento. Por su parte, la familia de la propia Violeta Parra no ratifica este dato, y asegura que la folclorista nació en San Fabián de Alico, una localidad ubicada al este de San Carlos. Sin embargo, Isabel Parra, hija y presidenta de la fundación en honor a su madre, apoyó en 2013 la casa de San Carlos al afirmar que esa sería una sucursal de la fundación en el sur.

Violeta Parra, era hija de un profesor de música: Nicanor Parra Parra, y de una campesina, Clarisa Sandoval Navarrete. Tuvo cinco hermanos y dos medio hermanos. Su infancia transcurrió principalmente en el campo, donde la familia residió en Santiago entre 1919 y 1921, pero luego regresó al sur, a Lautaro; después se trasladó a Chillán y finalmente se instaló en Villa alegre. Realizó los cursos primarios y estudió un año en la escuela Normal, la que debió abandonar para trabajar en el campo y así apoyar a su familia debido a que su padre enfermó gravemente. Por esto, su madre trabajaba muy duro en la máquina de coser para ayudar al sostenimiento de la familia. Peor aún, Violeta sufría constantes quebrantos de salud, incluyendo una viruela a los tres años de edad. Sin embargo, era una niña que sabía divertirse en el entorno que se encontraba en compañía de sus hermanos, es decir, en los aserraderos, las barracas y un río cerca de su casa.

Los hermanos Parra pronto dejaron ver su inclinación hacia el arte: imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las cercanías de su hogar, se disfrazaban con vestimentas que confeccionaban con papel; Violeta y su hermano “Lalo” formaron un dúo, montaron varias presentaciones y cobraban entrada a los niños por escucharlos cantar. Violeta comenzó a tocar la guitarra a los 9 años, y a los 12 hizo sus primeras composiciones. Ante la difícil situación económica de la familia, los hijos lucharon por sobrevivir, saliendo a cantar en restaurantes, hoteles, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso burdeles. Los problemas económicos se tornaron aún más graves cuando Nicanor Parra, su padre, falleció en 1931. De manera que, un año más tarde, Violeta se fue a vivir a la Capital: Santiago de Chile, al ser invitada por su hermano mayor, el futuro y sumamente reconocido antipoeta: Nicanor Parra, que estudiaba en esa ciudad. Allí retomó los estudios en la escuela Normal de niñas, donde no permaneció mucho tiempo, porque era el canto lo que realmente le interesaba. Por eso la abandonó y comenzó a cantar a dúo con su hermana Hilda en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio, conformando un dúo de música folclórica llamado “Las hermanas Parra”, con lo que obtuvo una fuente de ingresos.

En 1935, llegaron a Santiago su madre y sus hermanos. En 1937, Violeta Parra inició su carrera artística en el restaurante “El popular” de la Avenida Matucana, interpretando casi toda clase de géneros musicales: rancheras, tonadas, cuecas, corridos, boleros rancheras, etc. Para entonces el grupo lo conformaba con sus hermanos: Clara, Eduardo, Hilda y Roberto. También trabajó en “El tordo Azul”, otro restaurante ubicado justo frente al anterior. Allí conoció a quien sería su esposo un año más adelante: Luis Cereceda, un empleado ferroviario con quien tuvo dos hijos: Ángel e Isabel,​ quienes se convirtieron en grandes músicos y adoptaron el apellido materno al ingresar en el mundo artístico.

El matrimonio no tardó en presentar inconvenientes, debido al carácter inquieto y distraído de Violeta: cantaba en botes del Puerto, se presentaba en radiodifusoras y formaba parte de un grupo de teatro, algo que no se acomodaban al ideal convencional de una esposa. Debido a esto, ambos se separaron en 1948, pero Cereceda, que militaba en el partido comunista, inició a Violeta en la política y ambos participaron en la campaña presidencial de Gabriel González Videla en 1946. En 1949 contrajo matrimonio nuevamente con Luis Arce, y nació su hija Carmen Luisa Arce Parra. En 1952, nació su hija Rosita Clara, quien falleció dos años después. ​Por la misma época, grabó sus primeros discos junto a su hermana Hilda, se trataba de unas grabaciones en formato sencillo de canciones populares chilenas. Pero dicho dúo sólo funcionó hasta 1953. A principios de 1950 comenzó su labor de recopilación de tradiciones musicales en Santiago y por todo el país. En estos viajes conoció a varios poetas, incluyendo al gran Pablo Neruda.

Posteriormente, su hermano Nicanor la animó a asumir con identidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de todos los estereotipos. Es así como su repertorio pasa a estar conformado por las canciones más tradicionales del campo chileno, descubriendo los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho hasta el momento. Esta labor de recopilación está presente en más de tres mil canciones que fueron reunidas en el libro “Cantos folclóricos chilenos”, y en sus primeros discos como solista. En 1953, grabó “Casamiento de negros” y “Qué pena siente el alma”, que se convirtieron en dos de sus canciones más conocidas alrededor del mundo. En 1954 ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, que le valió una invitación a un festival juvenil en Polonia. Aprovechó este viaje para recorrer parte de Rusia y de Europa. Fue tan provechosa su estancia en París, que allí grabó sus primeros éxitos de larga duración en 1956, y una serie de canciones que incluían exclusivamente canciones recopiladas del folclore chileno. Durante su estancia en París fue que se enteró de la muerte de su hija Rosita Clara. Durante esta época, conoció al gran amor de su vida; el antropólogo y musicólogo suizo Gilbert Fayre, con quien vivió en Ginebra y que también se convirtió en el destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor: “Corazón maldito”, “El gavilán”, “Que he sacado con quererte”, entre otras. En 1956 la nombraron directora del Museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción. En 1964 organizó una exposición individual sobre su obra plástica en el Museo del Louvre, en París.

Violeta Parra actualmente es considerada un referente de la música popular chilena que logró proyectarse al mundo.  Fue Cantante, poetisa, compositora, pintora, escultora, bordadora, y ceramista. “Me falta algo, no sé qué es. Lo busco y no lo encuentro. Seguramente no lo hallaré jamás”, fueron las palabras que le dijo Violeta en una ocasión a un periodista. Así, en medio de esta incertidumbre, el 5 de febrero de 1967, la gran Violeta Parra tomó un revólver entre sus manos y lo usó para darle fin a su vida. Algunos aseguran que fue víctima de una profunda depresión, pero las razones tal vez nunca se supieron. Sin embargo, su legado artístico permanecerá para siempre.

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