San Francisco de Asís

Biografía de San Francisco de Asís
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Biografía de San Francisco de Asís

San Francisco de Asís fue un santo, diácono y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden identificada como Hermanas Clarisas y una tercera llamada orden seglar, las cuales surgieron bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media.

Nació en Asís (Italia) hacia el fin del año 1181 o al comienzo del año 1182, al nacer su madre le coloco el nombre de Juan, sus padres Pietro Bernardone dei Moriconi próspero comerciante de telas perteneciente a la burguesía de Asís quien viajaba constantemente a Francia a las ferias locales y su madre de nombre Donna Pica Bourlemont, mujer de gran virtud dedicada al cuidado y formación de su hijo.

Francisco recibió una educación regular en la que aprendió latín. En su juventud se caracterizó por ser un joven despreocupado, no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en correrías periódicas ni en dar pródigas limosnas, le agradaba asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Pero siempre ayudaba a los pobres o a quien le pedía un favor.

En noviembre de 1202 Francisco participó y fue hecho prisionero cuando estalló la guerra entre Asís y la ciudad de Perugia, allí estuvo preso un año, tiempo que aprovechó para meditar. Al salir de prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, se compró una armadura muy elegante y el mejor caballo que encontró. Por el camino se le presento un pobre militar que no tenía con que comprar armadura ni caballería y Francisco conmovido le regaló su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.

Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y escuchó una voz que le decía que regresara a Asís. Así lo hizo y al volver la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto en meditaciones solitarias.

Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal y se fue poco a poco convenciendo de que debía vender todo y darlo a los pobres. Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco asía él, pero al tiempo sintió una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos, entonces se acercó al leproso y le besó las llagas; desde ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor a los demás. Desde ese día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales, a los pobres y les regalaba cuanto llevaba consigo.

En la primavera de 1206, tuvo su primera visión, en el pequeño templo de San Damián, medio abandonado y destruido. Escucho ante una imagen del Crucifijo decirle: Francisco vete y repara mi iglesia que se está cayendo en ruinas. Decidió vender el caballo y las mercancías de su padre, el dinero que ganó se lo llevo al sacerdote y este lo rechazó. El padre al darse cuenta de la conducta de su hijo se enojó y lo buscó, pero Francisco se escondió. Un mes después el mismo decidió enfrentar a su padre, pero en el camino a su casa con las personas que se encontraba le recibieron mal y creyéndolo un lunático le lanzaban piedras y lodo.

“Donde hay Caridad y Sabiduría, no hay temor ni ignorancia”. San Francisco de Asís

Su padre lo reprendió severamente encadenándolo y encerrándolo en un calabozo, pero cuando se macho por sus asuntos de negocios su madre lo liberó. Cuando regresó muy enojado con su esposa va en busca de Francisco quien con mucha calma le dice que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo.

No se sabe cuántas iglesias en ruinas reconstruyó entre ellas a la que más estima le tenía, la capilla de Porciúncula. Allí fue que recibió la revelación definitiva de su misión en febrero de 1208, cuando escucho las palabras del evangelio: “No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias… Entonces Francisco comprendió que debería salir al mundo haciendo el bien. Descalzo y sin más atavío que una túnica ceñida con una cuerda, pronto atrajo a su alrededor a muchas almas activas y devotas.

En abril de 1209 los primeros fueron Bernardo de Quintavalle y Pedro Cattani a los que se les sumo el sacerdote Silvestre, poco después llegó Egidio y muchos otros. Francisco decidió presentarse ante el Papa Inocencio III para que le aprobara la primera orden, con este fin él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

Fue bajo la influencia del obispo Guido de Asís como pudo conseguir la audiencia con el papa, después bajo la influencia del Cardenal Juan de San Pablo, Francisco pudo tener otra audiencia con el papa para que fuera considerada la aprobación de su hermandad de pobres. El papa por fin tuvo su aprobación verbal al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio.

Con el tiempo el número de sus adeptos fue aumentado y Francisco comenzó a formar una orden religiosa, llamad actualmente Franciscana. Además, con la colaboración de Santa Clara fundo la rama femenina de la orden las damas pobres más conocida como las Clarisas.

Hacia el año 1215, la congregación Franciscana se había extendido ya por Italia, Francia y España; ese mismo año el Concilio de Letrán reconoció Canónicamente la orden, llamada entonces de los Hermanos Menores.

En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasó por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el Delta del Nilo donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí Francisco los previno que había sido alertado por Dios para que no realizaran ningún ataque, pero los soldados se burlaron de él y el resultado de la batalla fue un desastre para los cruzados. Continuó su estadía y el aprecio por él incluso muchos caballeros abandonaron las armas para convertirse en Frailes Menores.

A su regreso, a petición del papa Honorio III, compiló por escrito la regla Franciscana, la que redactó en dos versiones, una en 1221 y la otra más esquemática en el año de 1223, aprobada ese mismo año por el Papa.

Terminada la labor y aprobación de la regla Francisco retornó a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad a la que él le tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese mismo año y convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas, con esto pretendía que la celebración fuera lo más real a la natividad de Jesús de Nazaret y monto un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes acudieron a la misa en procesión

“El servidor de Dios debe brillar por su vida y Santidad”. San Francisco de Asís

En junio de 1224, Francisco asistió a lo que fue último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto decidió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alvernia a unos 160 Kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje algunos de sus compañeros: León, Ángelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo. Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando quien les llevaba provisiones, Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda donde después se aisló. La oración ocupo un lugar muy importante en su vida en medio del silencio y la soledad reforzando sus plegarias con ayunos.

Francisco decide hacer un ayuno de cuarenta días, en la fiesta de la Asunción. Por órdenes del Poverello, fray León lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua, Este fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio Francisco le comentó que algo grande estaba por suceder, le hizo abrir tres veces el misal para encontrar la respuesta y siempre abrió en la historia de la Pasión de Cristo. Probablemente oro para recibir esas dos gracias antes de morir: Sentir la Pasión de Jesús y una enfermedad larga con una muerte dolorosa.

Retornó a Porciúncula acompañado sólo por León. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados. Luego se hospedó en Fonte Colombo para ser sometido a un tratamiento médico.

En su lecho escribió su testamento, en sus últimos momentos entonó nuevamente el cántico al hermano sol, al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana muerte junto a Ángelo y a León.

De acuerdo a su último deseo fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226 en Asís (Italia), a la edad de 44 años.

En 1228 fue Canonizado por el papa Gregorio IX.

“Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor.” San Francisco de Asís

 

ALGUNOS DE SUS ESCRITOS

  • Alabanzas del Dios Altísimo.
  • Alabanzas en todas las Horas.
  • Bendición a Fray Bernardo.
  • Carta a San Antonio.
  • Cantico del Hermano Sol.
  • Última Voluntad a Santa Clara.
  • Verdadera Alegría.
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