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Biografía de Juan Manuel de Rosas

Juan Manuel de Rosas nació en Buenos Aires (entonces capital del Virreinato de Río de la Plata), Argentina el 30 de marzo de 1793 y su nombre completo era Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio. Fue un militar y político que se hizo Gobernador de la Confederación Argentina, lo que conllevó al inicio de un mandato dictatorial, periodo de la historia de Argentina denominado: “la época de Rosas”.

Su nacimiento tuvo lugar en un solar que había habitado su abuelo materno, situado en la calle de Santa Lucía, en la ciudad de Buenos Aires. Era hijo del militar León Ortiz de Rozas y de la estanciera Agustina López de Osornio. Su padre era un sobrino nieto del conde Domingo Ortiz de Rozas, Gobernador de Buenos Aires y Capitán General de Chile, motivo por el que Rosas, pertenecía al linaje de los Ortiz de Rozas que tuvieron su origen en el pueblo de Rozas del valle de Soba, en La Montaña de Castilla la Vieja.

Juan Manuel de Rosas ingresó a los ocho años al colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich, pero interrumpió sus estudios para participar en la Reconquista de Buenos Aires de 1806, teniendo tan sólo trece años, y posteriormente, se enlistó en la compañía de niños del Regimiento de Migueletes, combatiendo en la Defensa de Buenos Aires en 1807, ambos hechos ocurridos durante las invasiones inglesas.

Más tarde, se retiró al campo con su madre a la pampa bonaerense. Tenía para entonces 17 años y en aquella época tuvieron lugar los sucesos que culminaron con la Revolución de mayo de 1810, de los que se mantuvo al margen.

En 1813, pese a la oposición de su madre, se casó con Encarnación Ezcurra, matrimonio que se dio al hacerle creer a su madre que ella estaba embarazada. La pareja tuvo tres hijos: Juan Bautista, María; nacida y fallecida al día siguiente y Manuela, conocida como “Manuelita”, quien sería su compañera inseparable.

Poco después, debido a un conflicto que tuvo con su madre, devolvió a sus padres los campos que administraba para realizar sus propios emprendimientos ganaderos y comerciales. Además, decidió cambiarse el apellido de «Ortiz de Rozas» por «Rosas», cortando simbólicamente la dependencia de su familia.

Tiempo después, en sociedad con Luis Dorrego y con Juan Terrero, fundó un saladero, que era el gran negocio del momento. Acumuló así una gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, mientras se mantenía distante de los acontecimientos que condujeron al Virreinato del Río de la Plata a la emancipación del Dominio español en 1816.

En 1818, por presión de los abastecedores de carne de la capital, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata: Juan Martín de Pueyrredón, tomó una serie de medidas contra los saladeros. Así, Juan Manuel de Rosas decidió cambiar de rumbo: se dedicó a la producción agropecuaria en sociedad con Dorrego y los Anchorena, que le dieron la dirección de su estancia «Camarones”.

Al año siguiente, compró la estancia «Los Cerrillos». Allí organizó una compañía de caballería (convertida en poco tiempo en Regimiento), que llamó “Los Colorados del Monte”, encargados de combatir a los indígenas y a los cuatreros de la zona pampeana. Fue nombrado su comandante, y alcanzó el grado de Teniente Coronel.

Por esos años, redactó sus famosas “Instrucciones a los mayordomos de estancias”, en la que decía detalladamente cuáles eran las responsabilidades de cada uno de los administradores, capataces y peones.

Hasta 1820, se dedicó a actividades privadas. A partir de ese año, consagró su vida a la actividad política, liderando (dentro o fuera del gobierno) la provincia de Buenos Aires, que contaba no sólo con uno de los territorios productivos más ricos, sino con la ciudad más importante y el puerto que concentraba el comercio exterior de las demás provincias, así como los Derechos de importación de la aduana.

Ese mismo año, concluyó la etapa del Directorio con la renuncia de José Rondeau a consecuencia de la Batalla de Cepeda, que dio pie a la Anarquía del Año XX.

Fue entonces que Rosas rechazó la invasión del caudillo López al frente de sus “Colorados del Monte” y participó en la victoria de Dorrego en el Combate de Pavón, pero se negó a continuar la invasión hacia Santa Fe, donde Dorrego fue derrotado en la Batalla de Gamonal. Así, con su apoyo y el de otros estancieros fue elegido Gobernador de la Provincia de Buenos Aires: el General Rodríguez.

En octubre, estalló una revolución, dirigida por el coronel Manuel Pagola, que ocupó el centro de la ciudad. Pero el 5 de octubre, Rosas inició el ataque, derrotando a los rebeldes. Los cronistas de esos días destacaron la disciplina que reinaba entre los gauchos de Rosas.

Fue parte de las negociaciones que llevaron al Tratado de Benegas, que puso fin al conflicto entre las provincias de Santa Fe y Buenos Aires y responsable del cumplimiento de una de las cláusulas secretas del mismo: entregar al gobernador Estanislao López 30.000 cabezas de ganado como reparación de los daños causados por las tropas bonaerenses en su territorio. Así, los primeros años después de esto, fueron denominados la «feliz experiencia», debido principalmente a que Buenos Aires usufructuó en su exclusivo beneficio las rentas de la Aduana.

En 1828, al ser derrocado y ejecutado por los unitarios el Gobernador de Buenos Aires: Dorrego, Juan Manuel de Rosas encabezó un levantamiento popular que triunfó en Buenos Aires y el resto del litoral, mientras que las provincias del interior permanecieron unitarias, pero tras la captura del General unitario: José María Paz, el interior fue reconquistado y Argentina volvió a estar bajo la égida de los caudillos federalistas.

Entre 1829 y 1832 fue Gobernador de Buenos Aires, puesto al que renunció al no tener poderes absolutos. Aunque se hizo Comandante en Jefe del Ejército. En 1835, fue nuevamente Gobernador, pero ahora con poderes plenos.

Con apoyo francés, el unitarista Juan Lavalle organizó un ejército que avanzó hacia Buenos Aires. Sin embargo, Rosas, logró hacer un tratado con Francia, con el que reconquistó el interior, nombrando gobernadores adeptos.

Así, en 1842 alcanzó el poder absoluto sobre el territorio nacional, autoproclamándose “Tirano ungido por Dios para salvar a la patria” y disolviendo la Cámara de Representantes. De esta manera, apoyándose en las masas federales (campesinos, gauchos y negros), organizó el Partido Restaurador Apostólico y emprendió una cruzada contra los unitarios.

Su gobierno dictatorial, logró estabilidad política interna, mantuvo la integridad nacional y favoreció el crecimiento económico.

En 1845, Argentina fue intervenida por británicos y franceses, quienes bloquearon Buenos Aires y organizaron una expedición para penetrar por Paraná.

Aunque no consiguieron derrocar a Rosas, en 1850 Justo José de Urquiza, Gobernador de Entre Ríos, se rebeló, con apoyo de los unitarios y de los Gobiernos de Brasil y Montevideo, invadió Santa Fe, marchó sobre Buenos Aires y derrotó las tropas de Rosas en la Batalla de Caseros (1852). Rosas, cuya base popular se había deteriorado por la política fiscal que cargaba la financiación del déficit sobre clases humildes, huyó a Gran Bretaña.

En 1857, Juan Manuel de Rosas fue juzgado y condenado a muerte en rebeldía por el Senado y la Cámara de Representantes. Perdida toda influencia, murió exiliado el 14 de marzo de 1877 con 83 años.