Historia del Régimen Militar (Chile)

Historia del Régimen Militar (Chile)
Créditos: Biblioteca del Congreso Nacional / CC BY-SA 3.0

Historia del Régimen Militar (Chile)

Régimen Militar (11 de septiembre de 1973 – 11 de marzo de 1990). Este periodo inició con el derrocamiento del gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende logrado por medio de un golpe de Estado militar, dirigido por la Junta Militar del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y los Carabineros de Chile. Luego de logrado el objetivo, asume el poder el general del Ejército Augusto Pinochet. El 11 de septiembre de 1973 el Palacio Presidencial fue rodeado y atacado por tropas del Ejército y unidades de tanques.

Estas exigían la rendición incondicional del gobierno del Presidente Allende, a la primera negativa La Moneda fue bombardeada por aviones de la Fuerza Aérea (FACH). Como resultado, muere el presidente socialista ese mismo día a causa de los bombardeos. Los sobrevivientes son detenidos y actualmente la mayoría de estos son parte de las listas de los «detenidos-desaparecidos».

Para velar el mantenimiento de su poder y la legitimación del mismo, eligió la represión y la persecución militar como arma. Estas fueron impuestas sobre los simpatizantes de Allende, de los partidos de la izquierda y el movimiento popular. La reacción de los simpatizantes de Allende y en general de los grupos o personas naturales contrarias a la dictadura llevaron a cabo manifestaciones en varios puntos del país, en estos enfrentamientos con las Fuerzas Armadas fueron capturados una cantidad notable de manifestantes, otros fueron desaparecidos y otros asesinados.

Otras de las acciones más comunes ordenadas por Pinochet durante el régimen chileno fueron: eliminación de focos de resistencia popular en diversos espacios como industrias, poblaciones, campamentos, universidades, y sectores rurales. Acciones en contra de tropas y oficiales que se negaron a obedecer a los mandos golpistas en el interior de las Fuerzas Armadas. Además, estableció una cantidad de trabajar para permitir la salida del país. Cierre de medios de comunicación que promoviera otro tipo de ideologías. En esta misma línea, generó el cierre o control militar sobre universidades oficiales, ordenó el Estado de Sitio y toque de queda nocturno permanente.

A nivel político también se aseguró de disolver todas las organizaciones populares a nivel municipal, provincial y nacional, controlar por completo la actividad nacional en los niveles administrativo, educacional, poblacional y promulgar decretos de ley contra el sistema legal y constitucional vigente, en este punto, tuvo el apoyo de ciertos funcionarios importantes de la Corte Suprema de Justicia y la Contraloría de la República. Claramente, y como es común en toda dictadura la manifestación social fue prohibida y judicializada.

Pinochet se alió con Estados Unidos para acordar el financiamiento de la deuda externa y en suma, indemnizó las empresas extranjeras, en su mayoría norteamericanas, afectadas por las políticas de nacionalización del gobierno de Unidad Popular. Estas complacencias al gobierno norteamericano eran una estrategia para asegura el no restablecimiento de ningún gobierno de tipo socialista o popular. La Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), fue la encargada de ejecutar todas las acciones represivas durante la dictadura.

Pero, tan sólo unos años después comienzan las divisiones dentro del régimen dictatorial, se produjo entre una facción que pretendía realizar un proyecto nacionalista y desarrollista y aquellos que sustentaban la implementación de un esquema económico neoliberal, enfatizando en el protagonismo del sector privado y en la apertura del comercio exterior, la rebaja de los aranceles a la importación y la reducción del Estado con la venta o privatización de sus empresas.

En 1975, se instauró una legislación que establecía el nuevo modelo normativo de las relaciones laborales, restringiendo fuertemente el poder de los sindicatos y las materias de negociación. Su implementación frenó la inflación y dio un importante impulso a las exportaciones de productos primarios, permitiendo asimismo el acceso a una variada gama de productos importados. Pero, significó un duro golpe a la industria nacional, que entró en una aguda crisis.

A nivel político, el régimen también experimentó su primera crisis de importancia. El 24 de julio de 1978, la Junta de Gobierno destituyó al general Gustavo Leigh Guzmán, debido a conflictos de poder con el general Pinochet. Luego, de un largo periodo de disputas se consolidó la Constitución Política de 1980, dando inicio a la institucionalización del régimen. En ella se expuso que el carácter del régimen presidencialista era autoritario, con un periodo presidencial de 8 años, un Congreso de poderes limitados y una serie de mecanismos institucionales que garantizaron la influencia militar en los futuros gobiernos. Además, el texto se complementó con varios artículos transitorios que le otorgaron amplias atribuciones al general Pinochet.

El 11 de marzo de 1981, comenzó a regir la Constitución Política y el general Pinochet asumió su mandato presidencial por ocho años. Por ello salió de la Junta Militar. De este modo, fue sucedido por otros Generales, como: César Benavides (1981-1985), Julio Canessa Robert (1985-1986), Humberto Gordon (1986-1988), Santiago Sinclair (1988-1990) y Jorge Lucar Figueroa (1990).

La década de 1980 experimentó un periodo de bonanza económica con positivas cifras de crecimiento, expansión del crédito y del comercio. Sin embargo, esta tiene un abrupto final en el año 1982. Debido al aumento del precio del petróleo, la caída en las exportaciones y la quiebra masiva de bancos e industrias, generando una severa recesión. Como resultado, aumentó el desempleo y del endeudamiento provocó un ambiente de malestar que se tradujo en las primeras protestas nacionales en contra de la dictadura.

El descontento se expresó a través de huelgas, marchas callejeras, enfrentamientos con la policía, barricadas en poblaciones marginales y actos llamados bocinazos y cacerolazos en los barrios de clase media. Las protestas fueron impulsadas por sectores gremiales y sindicales, llegaron hasta el estudiantado, los pobladores y los partidos políticos, quienes resurgen. Claramente ya había una organización de la oposición bajo el alero de los partidos políticos de centro e izquierda, éstos demandan la renuncia de Pinochet, la derogación de la Constitución de 1980 y la realización de elecciones libres y democráticas.

Estas demandas son respondidas con una dura represión, lo que provoca una agudización del conflicto y la violencia. Sin ningún temor la oposición continúo. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, emprendió en 1986 un atentado contra Pinochet, pero no tuvo éxito. Muchos partidos políticos de la oposición al ver que no se concretan los actos para derrocar a Pinochet decidieron insertarse dentro de la institucionalidad existente en la Constitución de 1980. Este no fue el caso del Partido Comunista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

Los demás se agruparon en la denominada “Concertación de Partidos por el No” demócrata cristianos, socialistas, radicales, humanistas y sectores de derecha liberales se lanzan en una campaña que culmina el 5 de octubre de 1988, con su victoria en el plebiscito, con un 54% de los votos. Esto permitió el llamado a elecciones presidenciales y parlamentarias para el año siguiente. Realizadas las elecciones el demócrata cristiano miembro de la Concertación de Partidos por la Democracia, Patricio Aylwin, ganó las elecciones el 14 de diciembre de 1989, marcando el fin del régimen militar, dando paso a un periodo democrático.

To Top

#FrenarLaCurva