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Historia del Himno Nacional de Chile

Himno Nacional de Chile
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Historia del Himno Nacional de Chile

Himno Nacional de Chile (1819). La importancia de un himno nacional es notable en un país, debido a que es una manera de simbolizar un sentir compartido por todos los habitantes de dicho territorio y cumple la función de promover un sentimiento patrio, de identidad y unión. Surgió la necesidad por parte del gobierno de crear una letra que sirviera como mecanismo de identificación patriótica de la población chilena.

El himno fue musicalizado por el importante compositor y violinista Manuel Robles Gutiérrez, además este hombre participó en las guerras con el Ejercito Libertador en 1817. Robles asumió esta labor porque la musicalización realizada por el compositor peruano José Reverte no fue aprobada porque no encajaba con los versos. Entonces, le pidieron al músico chileno Manuel Robles que se ocupara de ese trabajo.

El himno que fue creado junto con el poeta Bernardo de Vera y Pintado, él por su parte, también actuó en las luchas revolucionarias por la independencia de Chile. Estos dos hombres de ideas liberales fueron los encargados de la completa realización de la letra; llamada Canción nacional de Chile. El encargo del himno fue mandado por Bernardo O’Higgins.

Ahora bien, su estreno oficial de la tuvo lugar en el teatro del coronel Domingo Arteaga Alemparte; el primer teatro permanente que existió en Chile. Con esta celebración se celebraba una serie de acontecimiento: el natalicio del director supremo, la partida de la Expedición Libertadora del Perú y el estreno de un nuevo local del teatro, ubicado en la plazuela de la Compañía. La orquesta que actuó fue dirigida por el propio compositor. El himno contenía diez estrofas todas muy bien logradas.

Esta bella canción que exalta a la población chilena y a su gran historia, empezó a ser muy popular y apreciada. En ese sentido, se acostumbró a cantar el himno durante todas las funciones del teatro. En un principio, una de las reglas al entonarlo era que todos se pusieran de pies. Sin embargo, la costumbre de cantarla cada noche fue desapareciendo hasta que paso a ser interpretada sólo en el aniversario de la patria. Recordemos que en este periodo para poder entonar el himno debía estar toda la orquesta, ya que no existían los LP o casetes para ser reproducidos.

La composición mencionada anteriormente no fue oficializada por el gobierno, a pesar de su gran popularidad. En suma, fue rechazada por parte de personas influyentes. Así que, se contactó para el cambio de música del himno al español Ramón Carnicer, compositor de ópera, presentó una letra que compuso durante su exilio en Inglaterra como consecuencia de sus ideas liberales. El Ministro chileno en Londres, Mariano Egaña, solicitó a Carnicer que realizara algunas modificaciones en su contenido y que además tomara como base la letra compuesta por Bernardo de Vera. En este segundo himno también ayudó el poeta chileno Eusebio Lillo Robles.

La obra quedó totalmente completa y aprobada en el año 1827. El debut se realizó el 23 de diciembre de 1828 en un concierto de la Sociedad Filarmónica efectuado también en el teatro del coronel Domingo Arteaga. Recordemos, que seguía siendo el teatro más imponente e importante del país. Luego, el gobierno empezó a ver en el himno algunos mensajes beligerantes en contra de España, y acudieron a Lillo Robles para que modificara algunas estrofas y solo respetara el coro.

En pocas palabras, tanto el himno de Carnicer como el texto de Lillo debieron vencer una fuerte resistencia popular antes de imponerse sobre sus antecesores. Era necesario que la nueva letra del himno nacional no atacara a los españoles, ya que, en ese momento, Chile mantenía buenas relaciones con este país.  Por ello, el presidente Manuel Bulnes Prieto pidió entonces que se modificaran los versos que molestaban a España. La versión definitiva contó con la aprobación de Andrés Bello en 1847.

Definitivamente, el himno de Chile fue una herramienta que motivó el fuerte arraigo nacional y siempre está presente en diversas celebraciones, manifestaciones y protestas; en estos espacios se encarga de producir un sentimiento de unidad nacional, revivir el patriotismo y evocar una gesta heroica.  El himno se ha encargado de acompañar importantes momentos de la historia chilena como cuando el capitán de Ejército Alberto Larraguibel y su caballo Huaso consiguieron la marca mundial de salto alto en Viña del Mar en 1949.

O cuando sucedió el triste hecho de los 33 mineros de la mina San José en 2010, quienes lo entonaron en su primer contacto con la superficie cuando fueron rescatados. También tiene una importancia enorme en el fútbol; en los partidos que la selección disputó en las Copas Mundiales de Fútbol de Sudáfrica 2010 y, sobre todo, de Brasil. Para la conmemoración de los 200 años del inicio del proceso independentista chileno, el himno nacional de Chile fue cantado a la misma hora en todas las plazas de armas el 18 de septiembre de 2010.

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