Historia

Manuelita Sáenz

Biografía de Manuelita Sáenz
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Biografía de Manuela Sáenz (Manuelita Sáenz)

Manuela Sáenz, de nombre completo Manuela Sáenz y Aizpuru o Sáenz de Thorne, también conocida como Manuelita Sáenz, nace en Quito, Ecuador, en 1795 y muere en Paita, Perú, en 1859. Aunque esa información es estimada, puesto que no se sabe exactamente cuándo ni dónde nació, ella misma decía “Mi país es el continente de América. He nacido bajo la línea del Ecuador”. Comúnmente conocida por ser amante de Simón Bolívar (estaba casada con el doctor J. Thorne), su papel es mucho más importante que eso, pues no solo llegó a salvarle la vida sino que participó activamente de la gesta emancipadora. La historiografía del siglo XIX suele omitirla por ser una “mancha” en el buen nombre del libertador, pero sus hazañas han pasado a la historia con la categoría de heroína. Conocida también como Libertadora del libertador, fue participe de grandes momentos históricos como el encuentro entre Bolívar y San Martín de Guayaquil, las batallas de Pichincha y Ayacucho, la rebelión y la disolución de la Gran Colombia.

Apodada como “amable loca”, “la Sáenz” (por los muchos enemigos de Bolívar) y “manuelita la bella”, acompañó a Bolívar de 1822 a 1830. Era hija de Simón Sáenz y Vergara, un español capitán de la milicia del rey y recaudador de diezmos, y de Juana María del Campo. A los veinticuatro años Manuela se casó con un acaudalado inglés, James Thorne. Y había sido condecorada con la Orden del Sol el 23 de enero de 1822 por convencer a su medio hermano, el capitán del regimiento de Numancia del Ejército Realista, para que se pasaran al campo de los patriotas. Antes de ello, había sido criticada por abandonar el convento de Santa Catalina en 1815, después de que su madre muriera.

Su vida hasta entonces tenía mucho contacto con la política, puesto que desde 1809 la aristocracia criolla conspiraba contra el poder de los hispanos, presenciaba desfiles de prisioneros desde la ventana de hogar y se maravillaba con doña Manuela Cañizares, pues la consideraba una heroína por prestar su casa para las reuniones de los conspiradores.

Su ímpetu rebelde haría que aprendiera a escribir y a leer, lo que le permitió iniciar una relación epistolar con su amante Fausto Delhuyar, un coronel del ejército del rey. Se fugó con él y se dio cuenta de su infertilidad además de la charlatanería de su amante. Se dice que nunca amó al médico Thorne, y que solo se casó con él porque su imagen había quedado dañada.

Poco después de la fundación en Angostura de la Gran Colombia, los limeños comenzaban a conspirar y Sáenz era una de sus principales activistas. Hacía reuniones disfrazadas de fiestas en su casa, era una espía y ayudaba a la revolución.

Cuando Manuelita Sáenz regresó a Quito, poco después de unir el país a la República de la Gran Colombia, el 16 de junio de 1822 en el baile en que se celebró la liberación conoció a Simón Bolívar. Se volvieron inseparables y fue la última mujer con quien sostuvo una relación continua desde la muerte de su esposa, María Teresa del Toro. Se la describe como su confidente, cuidadora de sus archivos, de sus intereses políticos y de su vida.

Su relación pasó a ser muy pasional y a pesar de los compromisos del libertador y las labores de consolidación de la independencia del Ecuador por su parte, no se separaron. Hasta tuvo un uniforme, presente de Bolívar, que utilizaba cuando sofocaba algún levantamiento. Fue nombrada miembro del Estado Mayor del Ejército Libertador y peleó hombro a hombro junto a Antonio José de Sucre en Ayachucho, siendo así la única mujer en pasar a la historia como combatiente y heroína de esta batalla.

En los tiempos de esplendor de la Gran Colombia, Manuelita Sáenz viajó a Bogotá junto a Bolívar, militando activamente y llevándole archivos. Vestía de soldado y patrullaba junto a sus esclavas. Fue por esa época que salvó a Bolívar de un atentado dirigido por Francisco de Paula Santander, protegiéndolo mientras éste huía por una ventana. Fue él mismo que al regresar al palacio le dijo: “Eres la libertadora del libertador”. Llegó a hacer una representación de “La quema de Santander” por su traición hasta que Bolívar huyó a Santa Marta en 1830.

Algunos meses más tarde, se enteró de la muerte de su amante y decidió suicidarse. Manuelita Sáenz fue a Guaduas donde se hizo morder de una víbora, pero fue salvada por los habitantes del lugar. Frente a las calumnias contra Bolívar (por parte de Santander) escribió La torre de Babel (Julio) por lo cual fue perseguida por considerarla peligrosa. El 1 de enero de 1834 fue encerrada en la cárcel de mujeres y enviada a Jamaica. En 1835 volvió a Ecuador pero el presidente Vicente Rocafuerte la desterró.

Su vida después del destierro fue un acto de sobrevivencia a base de dulces, tejidos y bordados, ya que dejaron de mandarle la renta que le correspondía por su hacienda en Quito. Era considerada por la gente con mucho aprecio llamándola Simón o Simona y bautizando niños. Manuelita Sáenz contrajo difteria y murió con sus escasos recursos a los 59 años.

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