Historia de La Catrina

Historia de La Catrina
Foto: Tomascastelazo / CC BY-SA 3.0

Historia de La Catrina

La Catrina es un símbolo de la cultura popular de la nación mexicana. La Catrina representa la muerte, dicho simbolismo nos revela la cosmovisión y la percepción de una cultura sobre el inevitable fenómeno de la muerte. Fue bautizada por el importante muralista Diego Rivera. El nombre resulta de la palabra “catrín” que era un hombre elegante y bien vestido, imagen popular en México que plasmaba a las clases aristocráticas de finales del siglo XIX y principios del XX.

La Catrina apareció en una de sus obras llamada: Sueño de una tarde dominical en Alameda Central. Se produjo para el Hotel del Prado, un hotel muy importante ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de México. Lamentablemente este desapareció a causa de la catástrofe natural de 1985. En la actualidad se encuentra en el Museo Mural Diego Rivera. Es una de las obras más emblemáticas y representativas del periodo fructífero del Muralismo Mexicano.

Pero Diego Rivera no fue el primero en representar esta dama blanca, elegante y delgada, ya que fue José Guadalupe Posada el precursor de esta representación. La obra de Rivera mencionada con anterioridad está dedicada a este gran artista, estimado el más importante grabador mexicano y a quien Rivera siempre reconoció como su gran inspiración. La Calavera Garbancera, este fue el nombre que le dio Posada a su obra, Garbancera era una palabra utilizada por los mexicanos para catalogar a las personas que vendían garbanza y que aun siendo indígenas actuaban y se mostraban como europeos, renegando de su cultura nativa. La obra también denunciaba la pobreza de los mexicanos.

La historia de La Catrina se popularizó durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. En aquell os periodos, se empezaron a difundir textos escritos por la clase media que cuestionaban tanto la situación del país como las injusticias realizadas por las clases privilegiadas. Los escritos de carácter burlón estaban acompañados de dibujos de cráneos y esqueletos, que se empezaron a reproducir y adoptar en los periódicos subalternos o en México, llamados de combate.

José Guadalupe Posada colaboró en medios como El Padre Cobos, El Ahuizote y La Patria Ilustrada. Fue un gran atacante del contexto social y político que afrontaba su país, sus críticas sociales muy contundentes evidenciaron situaciones de desigualdad e injusticia en la sociedad porfiriana. Posteriormente le hicieron famoso sus dibujos de “calacas”; las calacas o calaveras ilustraban corridos, historias de crímenes, a políticos, damas, toreros, en pocas palabras, las calaveras eran usadas para expresar cualquier situación cotidiana. Es por ello que sus calaveras, representan al pueblo, a su carácter desenfado y festivo, y a la situación de la época, aunque hoy se les inscriba más al día de muertos debido a su popularidad y quizá por el cambio de los contextos y los imaginarios.

También surgieron las calaveras literarias, básicamente son versos tradicionales que se escriben y enuncian en vísperas del día de muertos. Es una costumbre propia de la cultura mexicana y una manifestación de la cultura popular que tiene como objeto hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos vamos a morir. Se inscriben dentro de un lenguaje satírico y son textos muy breves pero cargados de la cosmovisión cultural mexicana frente a la muerte.  Algunas afirmaciones expresan que la costumbre tiene sus orígenes en el colonialismo y tiene raíces en ciertas expresiones de la religiosidad europea de la alta Edad Media, como la Danza Macabra o Danza de la Muerte, aunque claro está que fue aculturada por los habitantes de Nuevo España, nombre de México durante la colonia. Hoy en día se acostumbra que los niños en la escuela, hagan burla o crítica de algún personaje o situación de interés general o moda siguiendo el formato de las calaveras literarias.

Muchos artistas, después de estos dos grandes precursores de la Calavera Garbancera o Catrina, han reinterpretado y adaptado, con difer entes estilos, formas, colores y personalidades la figura esquelética. Por ejemplo, Andrew Gallimore, un talentoso maquillador británico que ha realizado extraordinarias obras inspirado en la Catrina.

Hoy en día, la catrina, ha tomado fuerza cultural notable tanto en México como a nivel mundial, esta invención popular se ha vuelto un artefacto popular y ha salido del lienzo o el grabado para ser parte de la cultura viva mexicana, de sus usos y costumbres. Es sin duda la carta de presentación de cualquier mexicano y nos expone la posición frente a la muerte. Es entonces, el símbolo más importante del Día de Muertos del México contemporáneo. La fiesta sirve para recordar a los que se fueron, para reunir a la familia y a la sociedad en un ritual que recuerda a aquellos personajes que han partido, pero también es una fiesta en la que se reflexiona, inevitablemente, en la mortalidad humana. La recordamos por un modo particular, calaveras literarias que se burlan de nuestro futuro cadáver.

Los movimientos feministas y organizaciones en general han adoptado la Catrina para llevar a cabo la segunda versión de la Marcha de Catrinas en las calles de la Ciudad de México. Esas mujeres pintadas con calaveras salen a las calles disfrazadas de muertas, representando y alzando la voz por las mujeres que han sido asesinadas a manos del popular machismo que invade la sociedad mexicana.

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