Edvard Munch

Edvard Munch
Dominio Público

Biografía de Edvard Munch

Edvard Munch nació en Løten, Noruega, el 12 de diciembre de 1863 y falleció en Oslo, la capital del mismo país, el 23 de enero de 1944. Fue un destacado pintor y grabador. Munch es reconocido como una de las principales influencias para la creación del expresionismo. La mayoría de sus pinturas pertenecen a la corriente artística del simbolismo; en ellas prima la intención de mostrar un punto de vista interior, menos exacto, pero con más énfasis en las emociones humanas. El artista pintó cerca de mil cien cuadros, quince mil grabados y cuatro mil dibujos y acuarelas; solía hacer varias versiones de una misma obra. La pintura más célebre de Edvard Munch, a nivel mundial, es El grito, creada en 1893.

En El grito se muestra una figura intranquila que toca su rostro con ambas manos mientras grita. La expresión del ser está en completo desasosiego. En el fondo hay dos transeúntes indiferentes ante la angustia de la figura; atrás de ellos, el cielo y una colina parecen unirse. El contraste de colores, derivados del azul y el rojo, junto con la reducción de las formas, ocasiona un efecto caótico, similar al causado por un grito real. En sus apuntes de 1892, Munch describe cómo encontró la inspiración para la obra: durante una caminata. En ese instante tuvo miedo, se estremeció, «sentí que un grito infinito atravesaba la naturaleza». La pintura hace parte de las obras más importantes en la historia del arte. Una de sus versiones se encuentra en el Museo Nacional de Noruega y otra se expone en el Munch-Museet, en Oslo. Las dos han sufrido intentos de robo. La primera, en 1994; la segunda, en 2004.

Edvard Munch fue hijo de Laura Cathrine Bjølstad y del médico militar Christian Munch, quien tenía problemas nerviosos y una obsesión con el Cristianismo practicado por Lutero, más exactamente el pietismo. Munch tuvo cuatro hermanos: Peter Andreas, Inger Marie, Laura Catherine y Johanne Sophie, la que el pintor más quería. En 1864, la familia se mudó a Oslo. La madre de Munch murió de tuberculosis en 1868. Los niños fueron criados por su tía Karen y por su padre, quien solía leerles los cuentos de Edgar Allan Poe

. En 1877, la joven Johanne Sophie falleció por causa de la misma enfermedad sufrida por la madre; la pérdida afectó de manera notable a Munch. Tal vez en su obra La niña enferma, de 1886, el artista recordó lo sucedido. En ella, una niña descansa en el lecho y observa a la madre, quien hunde el rostro sobre una almohada, como si prefiriera no ver a su hija en aquellas condiciones. Los hechos tristes no dejarían a Munch: al poco tiempo, su hermana menor, Laura Catherine, también fue diagnosticada con problemas mentales.

El Grito (1893) / Edvard Munch

Munch dibujaba con frecuencia y no tardó en darse cuenta de que quería dedicarse a la pintura; a su padre nunca le agradó la decisión. La adolescencia del artista tuvo lugar en Oslo. En esa ciudad, el joven inició estudios de ingeniería, aunque no llegó a concluirlos. Luego ingresó a la Escuela Real de Arte y Diseño. En 1881 pudo vender dos de sus cuatros. Desde entonces, fue incluido en algunas exposiciones artísticas de otoño realizadas en Oslo. También viajaba con frecuencia de Noruega a Francia y Alemania, a causa de sus estudios de pintura. En sus inicios, Munch sería influenciado por los impresionistas Édouard Manet y Claude Monet. Sin embargo, al poco tiempo descubrió que sus intenciones artísticas se alejaban de ellos; su estilo se acercaría más al simbolismo, siendo influenciado por Vincent van Gogh y Paul Gauguin. En esa época, Munch iniciaría El Friso de la vida, un ciclo de pinturas que contiene algunas de sus obras más importantes, y que fue terminado en 1900.

La crítica hacia sus pinturas fue desfavorable, sin embargo, su talento sería reconocido al cabo de un tiempo; sus obras estuvieron expuestas en la Galería Cassirer, de Berlín, y en la Galería Cometer, de Hamburgo, entre otras. El pintor siempre mostró curiosidad hacia los escritos del también noruego Henrik Ibsen, estaba en contra de la fotografía como arte y, pese al contenido erótico de algunas obras, Munch siempre mantuvo una fuerte represión y discreción sexual. En 1905 sufriría de neurastenia, un trastorno neurótico asociado a un excesivo cansancio físico o mental; constantes crisis nerviosas lo acompañarían por el resto de su vida. También padeció de alcoholismo. En 1908 experimentó una fuerte crisis y fue internado en una clínica. En busca de estabilizar su salud, empezó a incluir más colorido en sus obras y se dedicó a la creación de retratos y autorretratos.

En 1930, por culpa de la edad, prácticamente abandonó la pintura; recurría a ella sólo de forma ocasional. Tras el crecimiento del nazismo y la invasión del mismo en Noruega, la mayoría de pinturas de Munch fueron retiradas de las galerías, pues eran consideradas de pésima calidad. En plena Segunda Guerra Mundial, el artista fue homenajeado en varias oportunidades; su primera exhibición en América tuvo lugar mucho antes, en 1912, y fue en Nueva York. Edvard Munch murió en una finca de su propiedad, en Oslo, a los ochenta años. En 1963, como conmemoración, se creó el Munch-Museet. En uno de sus apuntes se encuentra la siguiente frase: «De mi cuerpo podrido, las flores crecerán y yo estoy en ellas y eso es la eternidad». Munch fue un pintor de las pasiones y emociones humanas. Entre sus obras más importantes se encuentran: Ansiedad, de 1894; Amor y dolor, de 1895; La Madona, de 1895; y El beso, de 1897.

 

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