Pompeyo

Pompeyo
Dominio público

Biografía de Pompeyo

Cneo Pompeyo Magno, más conocido como Pompeyo el Triunviro, o Pompeyo el Grande, o solamente como Pompeyo, fue un militar y político de la República romana. Nació en la región de Piceno, en el 106 a. C. y murió en la ciudad de Pelusio, en el bajo Egipto, en el año 48 a. C. Fue hijo de Cneo Pompeyo Estrabón, un italiano acaudalado que había llegado al senado. Este, a pesar de las críticas que le hacían los senadores por ser un provinciano y un hombre nuevo en la política, había escalado dentro de la jerarquía social romana con su propio mérito, siendo cuestor, pretor y finalmente cónsul. Tras su muerte, Pompeyo recibió su fortuna y la fidelidad de sus legiones. Fue dentro de estas que se formó como militar, ganándose la fama de los demás guerreros por su frialdad. Durante esta etapa temprana, Pompeyo fue condenado por la mala repartición del botín de Asculum, con lo que tuvo que casarse con Anistia, hija del juez, para conseguir su perdón.

Poco más tarde, Pompeyo colaboró con sus tropas a las del dictador Sila en la Guerra de Italia, por lo que se ganó el respeto de este, quien lo haría desposarse con su hijastra Emilia. Tras la muerte de esta a los pocos meses del matrimonio, Sila enviaría a Pompeyo a enfrentarse contra las tropas de Mario en Sicilia y más tarde en África. En Sicilia, logró recuperar el control de la Isla, con lo que Roma pudo sostener sus relaciones comerciales con esta. Y en África venció a Numidia, rey de Hiarpas, y a Enobarbo, con lo que fue denominado por sus mismos hombres como “imperator” y como magnus (el grande) por Sila. Este, tras varias diferencias con Pompeyo, por fin le dio un triunfo, en el cual el militar quiso sobresalir llevando un elefante que ni siquiera podía pasar por la entrada de la ciudad. Tras la muerte de Sila, Pompeyo dirigió su funeral y se hizo cargo de sus fuerzas militares.

Luego de esto, Pompeyo quería dirigirse con sus tropas a Hispania para combatir a Quinto Sertorio, pero el negado se opuso. No obstante, al ver que Quinto Cecilio Metelo Pío, el general más capaz que Sila había dejado en la región, necesitaba refuerzos; el senado envió a Pompeyo en la calidad de procónsul, la misma que de Metelo. Así, Pompeyo llegó a Hispania a través de una carretera que el mismo construyó en los Alpes. Cerca del río Sucro tuvo su primera derrota, siendo rescatado por Metelo; pero luego de concertar fuerzas con este y con los vacceos, pudo avanzar a través de Celtiberia, con lo que obligó a Sertorio a refugiarse. Finalmente, este fue traicionado por Marco Perpenna Ventón en el 72 a. C. y con ello la guerra pronto llegó a su fin.

Luego de esto, Pompeyo adjuntó las ciudades conquistadas y terminó el trabajo empezado por Craso en Regio. Consiguiendo que, a su vuelta a Roma en el 71 a. C., se le hiciera un segundo triunfo y se le nombrara cónsul.

Con este título, se volvió el cónsul favorito del pueblo al devolverle a la plebe los poderes que habían perdido con Sila. Luego recibió dos mandatos extraordinarios, durante los cuales tuvo que hacerles frente a los piratas que asechaban el mediterráneo. Con la oposición de cierto sector del Senado, pero contando con el apoyo de la mayoría de este, incluido el propio Julio césar, Pompeyo obtuvo el control de las aguas mediterráneas y reestableció las relaciones marítimas entre Italia, África e Hispania. Tras esto, Pompeyo fue enviado por el Senado a la guerra mitridática contra el Ponto, comandado por Mitríades VI. Fue así como luego de conquistar Celesiria, Judea, Fenicia y Jerusalén, y luego de vencer en varias batallas que cercaron a Miltríades, este terminó suicidándose, dándole la victoria así a Pompeyo. Gracias a esto, el general romano volvió a Roma con un botín que enriqueció en demasía las arcas de Roma, y que le hizo merecedor de un tercer triunfo durante su cumpleaños número 45 en el año 61 a. C.

Sin embargo, el Senado se había transformado durante su ausencia, por lo que todos sus pedidos fueron rechazados. De tal manera que Pompeyo no tuvo otra opción que buscar alianzas políticas, las cuales culminaron con el Primer Triunvirato, ejercido por Marco Licinio Craso, Cayo Julio César y él. De Julio César recibió grandes favores, así como la mano de su hija en matrimonio, Julia. De esta forma, mientras Julio César partió en campaña militar hacia las Galias, Pompeyo y Craso se quedaron en Roma.

A esto le siguió una gran agitación en Roma que hizo que las relaciones entre Pompeyo y Craso no fueran las mejores. Mientras tanto, Julio César se había vuelto el hombre más famoso de Roma por sus victorias militares. Ante esto, Pompeyo le prohibió presentarse como cónsul, rechazó casarse con su nieta luego de que Julia muriera y le solicitó que dejara de comandar a sus tropas. Como Julio César rechazó esto, no es de extrañar entonces que estallara una guerra civil.

Con todo esto, se inició finalmente una guerra en la que Pompeyo estuvo a la defensiva mientras Julio César comenzó a perseguirlo a través del territorio romano. Cuando Pompeyo logró alguna ventaja, el Senado lo persuadió para que enfrentara a Julio César en una batalla campal, la cual hoy es conocido como la batalla de Farsalia, en la que Pompeyo perdió y por la que tuvo que huir a Egipto. Aquí pidió la ayuda del rey Ptolomeo XIII, pero este nunca se la dio. Por el contrario, luego de que Pompeyo fuera traicionado por sus hombres, Potino y Aquilas, los egipcios enviaron su cabeza a Julio César. Este, a pesar del enfrentamiento que habían tenido, lloró al ver su rostro y vengó la muerte de su rival asesinando a sus verdugos.

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