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Biografía de Manuel Mejía Vallejo

Manuel Mejía Vallejo (23 de abril de 1923 – 23 de julio de 1998) Escritor y periodista colombiano, galardonado con los premios Nadal y Rómulo Gallegos. Su obra aborda temas como la violencia civil y la vida en el campo. Mejía hizo su debut en los cuarentas con La tierra éramos nosotros (1945) y luego salto a la fama con Tiempo de sequía (1958). Por su ideología política y sus constantes críticas a los gobiernos latinoamericanos fue deportado en varias ocasiones. Vivió en Venezuela, Guatemala, El Salvador y Honduras. De su obra sobresalen: El milagro (1951), Breve elogio de la muerte (1957), El día señalado (1964) y Tarde de verano (1980). La mayoría de sus novelas giran en torno al ficticio pueblo de Balandú.

Primeros años

Nació en Jericó, Antioquia, el 23 de abril de 1923. Hijo de Alfonso Mejía Montoya y Rosana Vallejo. Su infancia la paso en una zona rular de Jardín (Antioquia). Ya en 1940, se trasladó a Medellín, donde llevo a cabo sus estudios, graduándose de bachiller en la Pontificia Universidad Bolivariana en 1943. Para ese entonces ya era clara su inclinación hacia la escritura, pues ya había publicado algunos de sus poemas en el periódico estudiantil, El Tertuliano.

Al igual que otros reconocidos escritores, Mejía era amante de la bohemia, estilo que compartía con Edgar Poe Restrepo, Alberto Aguirre y Carlos Castro Saavedra. Tras terminar el bachillerato estudió en el Instituto de Bellas Artes de Medellín escultura y dibujo, pero abandonó para dedicarse a la escritura. Pronto demostró su talento, pues en 1945, debutó con la exitosa La tierra éramos nosotros, una novela que aborda la violencia civil en su ficticio pueblo de Balandú (este está inspirado en la región antioqueña).

Carrera

La impresión que dejó su primera obra fue tan buena que al otro año se trasladó a Bogotá para trabajar inicialmente como periodista. Rápidamente se involucró en el ambiente literario de la capital, gozando de las amistades de Alberto Escobar, Carlos Castro Saavedra, Héctor Rojas Herazo, León De Greiff y otros destacados intelectuales y artistas. Mejía también participó en las famosas tertulias del recordado café El Automático.

A finales de los cuarentas regresó a Medellín y allí trabajó por algunos años como secretario de auditoría de la Contraloría Departamental de Antioquia. También fue presidente de la Casa de Cultura y colaborador asiduo de El Sol. Mejía participó en los motines que se presentaron, el 9 de abril de 1948, por el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá; por lo anterior perdió su empleo. Posteriormente se desempeñó como profesor de literatura en la Universidad de Antioquia, pero la violencia que se desato en el país lo forzó a exiliarse en 1950, junto a Mario Vélez y Mario Berrio Montoya.

Se estableció en Maracaibo (Venezuela) y trabajó como periodista en el Panorama de Occidente, utilizando en ese entonces diferentes seudónimos. Sus críticas al dictador Marcos Pérez Jiménez le valieron la expulsión en 1952. Durante esos años, continuaría escribiendo cuentos; el primero en ver la luz fue El milagro, publicado en El Espectador en 1951. Este sería elegido como uno de los mejores cuentos del VI Concurso Anual del Cuento de Caracas. Al año siguiente obtuvo el tercer puesto en el mismo concurso.

Tras ser expulsado, viajó a Guatemala, donde entablo amistad con Miguel Ángel Asturias. Durante su estancia escribió una serie de artículos contra el golpista Carlos Castillo Armas, los cuales le valieron la deportación a Honduras. Posteriormente paso un corto tiempo en Guatemala y en 1955 se estableció en El Salvador. El mismo año participaría en el Concurso Internacional de Cuento de El Nacional de México con su compilación Tiempo de sequía.

Al año siguiente obtuvo el primer lugar en el XI Concurso Anual de Caracas y en el Concurso Centroamericano de Cuento de El Salvador con Al pie de la ciudad y La muerte de Pedro Canales, respectivamente. Poco después publicó Breve elogio de la muerte (1957), su primer libro de ensayos.

Ese mismo año regreso a Colombia, para establecerse nuevamente en Medellín. Allí ocupó hasta 1962, el puesto de director de la Imprenta Departamental de Antioquia. Gracias a esto adelanto una importante labor cultural en la ciudad, fue el creador del Primer Festival del Libro Antioqueño en 1961 y en 1958 reinició la conocida Colección de Autores Antioqueños. También perteneció al grupo La Tertulia. En estos años publicó Riña para cuatro gallos, Tiempo de sequía (1958), Al pie de la ciudad (1958) y Cielo cerrado (1958).

Unos años más tarde ganaría en España el Premio Nadal con El día señalado (1964), novela que ahonda sobre la violencia, los conflictos sociales y la lucha por el poder en un estilo de aldea latinoamericana. A su regreso, trabajaría como profesor en el Instituto de Artes de Medellín y luego en la Universidad Nacional de Medellín; allí trabajó hasta 1981. Entretanto publicó: Cuentos de zona tórrida (1967), Aire de tango (1973), Las noches de la vigilia (1975), Prácticas para el olvido (1977) y Las muertes ajenas (1979).

En 1975 se casó con Dora Luz Echeverría Ramírez, con quien tuvo a su hijo Pedro Pablo y sus hijas María José, Valeria y Adelaida. Visitó además en ese mismo periodo, la Unión Soviética, Cuba y Francia. Ya en los ochentas retomaría la historia de Balandú, publicando Tarde de verano (1980) y La casa de las dos palmas (1988).  A este mismo periodo pertenecen sus ensayos María más allá del Paraíso (1984) y Hojas de papel (1985); sus versos Décimas. El viento lo dijo (1981) y los relatos, Los negociantes (1985) y La sombra de tu paso (1987).

Más tarde publicó Otras historias de Balandú (1990), Los abuelos de cara blanca (1991) y Sombras contra el muro (1993). Sus últimos años los paso en su casa campestre Ziyuma.

Manuel Mejía Vallejo falleció el 23 de julio de 1998, en el Retiro, Antioquia.