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Historia

Guerra contra el narcotráfico en México

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Historia de la Guerra contra el narcotráfico en México
Diego Fernández (autor original) / vendida con "copyright compartido" a la Agencia de Fotografía AP México (autor secundario) [Public domain], via Wikimedia Commons

 Guerra contra el narcotráfico en México

La historia de la guerra contra el narcotráfico en México inicia en 2006, bajo el gobierno de Felipe Calderón, el cual mencionaba como justificación para este conflicto el aumento en la violencia y el consumo de drogas; el aumento en la percepción de inseguridad por parte de los ciudadanos y los nexos encontrados entre los carteles y el gobierno mexicano. En diciembre de 2006, envió a más de 6.500 soldados a Michoacán, Estado donde la presencia de los carteles estaba tomando fuerza y se llevaban a cabo una serie de asesinatos entre carteles que pugnaban por el territorio para comerciar, anteriormente en este Estado se habían generado operaciones contra los carteles, sin embargo, estas fracasaron, teniendo esto en cuenta la guerra de Calderón contra los carteles inicia ahí, esta se conoció como el Operativo Conjunto Michoacán.

Esta operación en Michoacán dejo un gran rastro de violencia, los continuos ataques contra los carteles fueron percibidos como mal planeados y dejaron pocos resultados, no significaron un detrimento en el movimiento de las drogas por el Estado, solo generaron más violencia y esta se extendió por todo el territorio, el cual estuvo sumido en el terror por las repercusiones de cada operativo; los narcos tomaron represalias contra la sociedad civil y la policía fue incapaz de enfrentar la superioridad numérica y el arsenal del cual estos disponían.

En el trascurso del gobierno de Calderón surgieron personalidades como José de Jesús Méndez Vargas, Nicandro Barrera, Nazario Moreno González, Enrique Plancarte Solís y Servando Gómez Martínez, los cuales fortalecieron el imperio de las drogas, llegando a infiltrarse entre los policías y adelantarse a cada operativo, en resumen las acciones de Calderón, no llegaron a infringir daño en la estructura criminal de los narcotraficantes, por el contrario, las fuerzas oficiales fueron gravemente afectadas, más de cuarenta oficiales federales  y treinta siete militares perdieron la vida en combates ante los grupos criminales.

Entre 2006 y 2012, ocurrieron acontecimientos que dejaron marca en la población y la historia de México, como: el atentado del durante la ceremonia del Grito de Independencia (15 de septiembre de 2008) en el cual se usaron granadas de fragmentación contra la población civil que celebraba; “El Michocanazó” de 2009, operativo en el que se capturaron 27 funcionarios del Estado, entre estos: 1 juez, 16 funcionarios de altos cargos y 11 presidentes municipales, todo tenían nexos con el crimen organizado; también fue progresivamente aumentado el número de homicidios en Michoacán de 1.349 homicidios en 2006 a 2.287 en 2012.

En 2012, asume el poder Peña Nieto, el cual continua con la labor de Calderón, bajo su gobierno se dio la mediática captura del capo Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, líder del cártel de Sinaloa”, el cual posteriormente escapa, es recapturado en Sinaloa y extraditado a Estados Unidos donde hoy cumple su condena. Con el paso del tiempo y el cambio de presidentes (Calderón, Peña Nieto y López Obrador) ha continuado la guerra contra los carteles que ha dejado una estela de sangre, violencia y corrupción, la cual ha sido ampliamente criticada en los últimos años, puesto que, la estrategia del Estado contra los carteles fue poco productiva e incluso si capturaban a hombres como, el líder del cártel de Juárez, Vicente Carrillo Fuentes,”Viceroy” (2014); Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo” (2009), cabecilla del cártel de Sinaloa; Arturo Beltrán Leyva, conocido como “El jefe de jefes”, líder del cártel de los Beltrán Leyva y Mario Armando Ramírez (2013), cabecilla del cártel del Golfo, entre otros; poco ha cambiado el escenario, dado que capturar a un cabecilla no ha significado el fin del cartel, solo ha garantizado la división y la lucha por el territorio entre sus aliados, patrón que se ha reflejado año tras año en las regiones de Zamora, Jalisco, Michoacán, Yurécuaro, Sinaloa y otras; el ataque a los carteles y la estructura criminal solo expandió el territorio en que estos se movían y con ellos la violencia.

Coste de la guerra contra el narcotráfico

Esta guerra ha sido librada con la inversión local y extranjera por parte del gobierno estadounidense, el cual ha invertido más de 1.405 millones de euros desde 2008, por medio de la Iniciativa  Mérida. Este flujo de dinero para el combate de la estructura criminal ha derivado en corrupción, numerosos políticos y agentes de las fuerzas armadas han caído por esto, en la actualidad este es uno de los puntos más criticado sobre el actuar de las autoridades, que se han implicado en la estructura que combatían, teniendo nexos o siendo parte de los grupos delincuenciales. Ahora bien, el coste económico no se compara con el coste humano, desde el inicio de la guerra han sido asesinadas más de 200.000 personas y se encuentran desaparecidas alrededor de 50.000 personas, sobre este se debe resaltar el caso de septiembre de 2014, mes en que desaparecieron 43 estudiantes en Iguala, los cuales se presumen fueron atacados por policías corruptos y posteriormente entregados a los carteles.

Logros

Los operativos iniciados en 2006, permitieron la captura, extradición o asesinato de 101 de los 122 capos más buscados según el listado creado por Calderón y Nieto, asimismo, fueron incautadas toneladas de cocaína y destruidas grandes hectáreas de cultivo de opio y marihuana; es necesario rescatar que estas acciones contra los carteles no han logrado disminuir los índices de violencia o el movimiento de las drogas, el cual ha aumentado en los últimos años y similarmente la violencia de los carteles, estos han demostrado por medio de asesinatos la crueldad detrás de estos, como ejemplo se puede tomar las acciones de los Zetas, quienes asesinaron a un grupo de migrantes, o las mórbidas exhibiciones de cadáveres con mensajes en alusión a pugnas entre carteles.

La guerra contra el narcotráfico ha cambiado la escena mexicana en diversas formas, por un lado las capturas de los capos, han resultado en la división y formación de grupos delincuenciales más pequeños y despiadados, no es necesario mencionar cada uno de los ataques orquestados por estos, pues son encontrados en redes sociales a las cuales son subidos por los grupos, por otro lado, como es frecuente en ambientes violentos en donde el Estado es poco efectivo, en México surgieron los movimientos de autodefensa, como Los Caballeros Templarios de Michoacán, entre otro, los cuales ha tomado fuerza en los últimos años y las fuerzas del Estado se han quedado cortas al luchar contra las autodefensas y los carteles, también se debe destacar que las autoridades mexicanas han cometido abusos, los cuales han sido denunciados por grupos defensores de derechos humanos, la presión del gobierno a estos, ha desencadenado el uso de métodos de tortura y otras estrategias que permitan justificar la continuación de la guerra, aunque es claro que esta no ha terminado el espiral de violencia o ha acabado con los carteles; todo lo anterior motivó el desplazamiento de miles de personas que huyen de la violencia y los abusos policiales

Historia

Publicación del Manifiesto Comunista

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Historia de la publicación del Manifiesto Comunista
Dominio Público

Historia de la publicación del Manifiesto Comunista

El Manifiesto comunista escrito por Marx y Engels se publicó por primera vez en febrero de 1848. El tratado que nacía como programa del incipiente Partido Comunista fue publicado un año después de ser encargado a sus autores por la Liga de los Justos, en 1847. Fue escrito en base los Principios del Comunismo de Engels y sentó las bases del movimiento comunista siendo publicado inicialmente en alemán. Debido a esto, su difusión estuvo limitada primeramente a los círculos comunistas alemanes. No fue hasta entrada la segunda mitad del siglo XIX que empezó a traducirse y difundirse con el crecimiento del movimiento obrero en Europa y otras áreas de influencia.

El pedido de la Liga de los Justos

Fundada por inmigrantes alemanes en París, en 1847 la sociedad revolucionaria  secreta la Liga de los Justos aceptó a Karl Marx y Friedrich Engels entre sus miembros. Ambos expusieron sus ideas en el congreso de junio, donde se aprobó la adhesión de su Comité Comunista de Correspondencia, creado un año antes. Entonces, la organización pasó a tener el nombre de la Liga de los Comunistas, por lo que para orientar su nueva doctrina, se encargó a Marx y Engels la elaboración de un nuevo manifiesto que sirviese a la vez como programa de partido. Pronto la sociedad sustituyó las ideas del socialismo utópico de Weitling por las tesis marxistas.

El manifiesto de Marx y Engels

Inspirándose en los Principios del Comunismo escrito por Engels en 1847, Marx redactó durante este periodo el Manifiesto comunista.  Un panfleto de veintitrés páginas bajo el titulo de Manifiesto del Partido Comunista se publicó por primera vez en febrero de 1848 por la Workers’ Educational Association de Londres. Aunque el Manifiesto anunciaba su publicación en inglés, francés, italiano y danés inicialmente solo tuvo su distribución en alemán. Debido a ello, su difusión se vio limitada primeramente los círculos comunistas alemanes. El manifiesto fue así reimpreso tres veces y publicado de forma serializada en periódicos alemanes antes del auge de su traducción.

Durante las siguientes dos décadas el manifiesto no llegó lejos. A fines de la década de 1840 se publicó su traducción al sueco y en 1850 al inglés, pero de estas no quedo rastro. Posteriormente se publicaron dos ediciones de poco tiraje en Londres y Berlín. No fue hasta entrados los años 1860 que el interés por la obra reavivó con el surgimiento de la Asociación Internacional de Trabajadores y la fundación de los partidos obreros comunistas en Alemania y otras partes de Europa. La obra alcanzó así la notoriedad durante la consolidación del movimiento obrero socialista en Europa.

El proletariado y la revolución comunista

En la obra, Marx abarca la existencia de dos clases sociales: la burguesía, dueños de los medios de producción y el proletariado, los trabajadores asalariados que son obligados a vender su fuerza de trabajo al  no disponer de los medios de producción en manos de la burguesía. También introduce el concepto de lucha de clases, que terminaría con la revolución comunista en manos de un proletariado emancipado, la consiguiente abolición de las clases sociales, la propiedad privada y el Estado basado en el orden capitalista. Estos preceptos revolucionarios marcaron para siempre el desarrollo de la historia mundial.

Numerosos conflictos, guerras e intentos revolucionarios fueron realizados en base a las ideas declaradas por Marx en el Manifiesto, siendo quizás el mas destacado la Revolución Rusa, que llevó al poder a los bolcheviques  y demostró al mundo que existe una alternativa diferente a la vía capitalista.

Auge del Manifiesto

El auge del Manifiesto comenzó en 1872, cuando durante el juicio por traición a los socialdemócratas Wilhelm Liebknecht, August Bebel y Adolf Hepner, se leyó parte del  Manifiesto del Partido Comunista. Gracias a esto los socialdemócratas alemanes tuvieron la oportunidad  de publicar legalmente la obra, en forma de actas del juicio. Varias ediciones con nuevos prefacios y actualizaciones vieron la luz durante este periodo, publicadas en diferentes idiomas.

Con el aumentó la influencia del pensamiento de Marx entre los partidos obreros,  la obra vio un nuevo auge en la década 1880. La circulación del Manifiesto del Partido Comunista se extendió así por por todo el mundo, entre 1871 y 1917. Entonces se publicaron cientos de ediciones en una treintena de idiomas, incluyendo: más de sesenta ediciones en ruso, una decena en polaco, cinco  en ucraniano, cincuenta y cinco en alemán, ocho en checo, treinta y cuatro en inglés, veintiséis en francés, once en italiano, y una en chino.

Desde su publicación, la obra no dejo de actualizarse aunque su esencia permaneció intacta. Pese al crecimiento y consolidación de la obra de Marx, no fue hasta 1918 que los partidos socialistas adoptaron la denominación de Partido Comunista incluida en el titulo del manifiesto. Esto ocurrió tras la Revolución de Octubre, cuando los bolcheviques transformaron el Partido Obrero Socialdemócrata ruso por el Partido Comunista de Rusia. La revolución marcó así el inicio de una nueva etapa para el Manifiesto con los partidos de la Tercera Internacional dispuestos a eliminar la brecha entre teoría y práctica del comunismo. Se esperaba entonces que todos los miembros del partido comunista entendieran la teoría marxista; por ello, la difusión de los textos de Marx y Engels se convirtió en un ejercicio fundamental del movimiento. Los partidos de la Tercera Internacional editaron textos en tiradas masivas y multitud de idiomas, en gran parte con el apoyo de la Unión Soviética.

Clásico de la política

Tras la Segunda Guerra Mundial y con el ascenso de la Unión Soviética a superpotencia, el Manifiesto dejo de ser un clásico del marxismo comunista para convertirse en un clásico de la política mundial. A partir de entonces,  la obra fue incluida en programas universitarios  para su estudio y  publicada por editoriales para el público en general. Su difusión ha permanecido globalmente, incluso tras el fin de la Unión Soviética, con  el  establecimiento en China y Cuba de distintos modelos de comunismo.

En  2013 el Manifiesto fue incluido en el Memoria del Mundo de la Unesco.

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Historia

Historia del Monopoly

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Tomada de pxhere.com

Historia del Monopoly

El popular juego de mesa Monopoly fue creado en 1902 por la activista, poeta e inventora estadounidense Elizabeth Magie Phillips. Tradicionalmente ha sido atribuido al ingeniero estadounidense Charles Darrow, quien habiendo conocido el juego de Magie, lanzó su propia versión en 1935. Las dos versiones, la de Magie y Darrow, fueron compradas por la compañía Parker Brothers y luego distribuidas mundialmente desde 1936. Desde entonces el juego ha atravesado numerosas modificaciones, principalmente estéticas. En la actualidad, existen numerosas versiones especiales.

Phillips y el juego antisistema

Patente The Landlord’s Game (1904) / Crédito: See page for author, Public domain, via Wikimedia Commons

 En 1903 la georgista Elizabeth Magie Phillips solicitó la patente de un juego llamado The Landlord’s Game. El objetivo del juego era concientizar a los jugadores sobre el problema de la tenencia de la tierra: el juego demostraba como los alquileres enriquecían a los propietarios y empobrecían a los arrendatarios. Phillips era una seguidora de las ideas económicas de Henry George, principal  exponente de la teoría del geoísmo, tradición según la cual la riqueza obtenida de la naturaleza debía distribuirse de manera equitativa. George proponía como solución un sistema de impuesto único para el gravado de la rentas y destinar esos ingresos a los ciudadanos. Para dar a conocer lo planteado por George, Magie patentó y lanzó el juego en 1904.

The Landlord’s Game se convirtió en uno de los primeros juegos de mesa en usar  la modalidad de caminos continuos, no tenia claramente un espacio de inicio o fin asignado en su tablero. Otras de las novedades del juego fue el concepto de “propiedad” de un lugar del tablero, el cual es tenido en cuenta para el sistema de alquileres e impuestos propios del juego. El juego, también disponía originalmente de dos conjuntos de reglas: uno antimonopólico, basado en las ideas de George, y el otro monopólico, que finalmente triunfo.

Difusión

Varias versiones caseras del juego comenzaron a circular luego de que Magie diera a conocer su primera versión. No fue hasta hasta 1906 que el juego fue fabricado y publicado por primera vez de manera oficial. Magie y otros dos georgistas comenzaron a publicar el juego y en 1910 llevaron una edición a la compañía  Parker Brothers. La compañía rechazó varias versiones del juego al parecerle muy político, complicado y extenso. Sin embargo, tras el éxito de la versión de Darrow en 1935, terminaron comprando todas las patentes, incluyendo la versión original creada por Magie.

Aparte de la distribución comercial, el juego se extendió de boca en boca y con versiones caseras levemente modificadas por los Cuáqueros, Georgistas y estudiantes de finanzas que encontraban divertido y educativo el juego. En 1924, Magie volvió a patentar una versión revisada de The Landlord’s Game; esta fue la que finalmente le trajo la popularidad. Esta versión, a diferencia de su primera patente, incluía nombres de calles y locaciones especificas, además de otras modificaciones y reglas especiales, como la monopoly y una tarjeta que permitía el cobro de rentas más altas dependiendo de la cantidad de bienes y servicios que tuviera la propiedad.

Esta versión, al igual que su primera patente, fue rechazada por Parker Brothers, pero luego comprada cuando el juego finalmente se popularizo.

El Monopoly de Darrow y la fama

Monopoly de Darrow / Crédito: The original uploader was JohnDBuell at English Wikipedia., Public domain, via Wikimedia Commons

En la década de 1930, el ingeniero y vendedor Chales Darrow entro en contacto con el juego  y comenzó a comercializar su propia versión: Monopoly.  Esta versión, a diferencia de la de Magie, se popularizo rápidamente al eliminar el conjunto de reglas antimonopólicas. El objetivo del juego era obtener la mayor cantidad de propiedades y arruinar a los demás participantes. Inicialmente Darrow hizo los decorados del juego. Su diseño incluía elementos que luego se hicieron famosos en las versiones producidas por Parker Brothers, como las locomotoras negras para los ferrocarriles, el automóvil en el Free Parking, la flecha roja para Go, el grifo en Water Works y  la bombilla para la compañía de la electricidad. Con todo, muchos de los logos actuales fueron creados posteriormente  por un artista gráfico contratado.

Adquisición por Parker Brothers

Darrow llevó primero  el juego al Milton Bradley y intentó venderlo como si él lo hubiera inventado. Luego de ser rechazado, en 1934 envió el juego a Parker Brothers, quienes también lo rechazaron por ser demasiado complicado y técnico. Cuando a principios de 1935, la empresa se enteró de excelentes ventas del juego en la navidad de 1934, contactaron a Darrow. Finalmente la empresa compró la patente de Darrow. Para abril de 1935, la empresa se enteró de que Darrow no era el único inventor del juego, contactaron a Magie y compraron las demás variantes comerciales del juego.

Darrow, a diferencia de Magie, tuvo la habilidad de incluir un apartado para los derechos de autor, recibiendo regalías. Magie, no lo hizo, por lo que  recibió solo los 500 dólares acordados por su patente. Ya con las patentes, la empresa comenzó a comercializar el juego ampliamente a mediados de 1935. Los juegos de Parker Brothers fueron los primeros en incluir piezas de metal como fichas para los jugadores.

Variaciones y ediciones especiales

Desde entonces, el juego ha tenido numerosas modificaciones, adaptándose a las tendencias,  vaivenes políticos y cambios sociales. En la década de 1970, el economista Ralph Anspach creó Anti-Monopoly,  donde se invertían los términos del juego original, pues todo empieza con una situación de monopolio, y a los jugadores les corresponde regresar al libre mercado. La Cuba de Castro también tuvo su propia versión, en la que el objetivo era derrotar al Fondo Monetario Internacional, representado como el gran opresor de las naciones menos favorecidas. En la actualidad, existen diversas versiones con temáticas basadas en series como Los Simpson o películas como Shrek y Star Wars. También existen las versiones estandar y Deluxe del juego y otras variaciones.

La partida de Monopoly más larga de la historia duró 1.680 horas, es decir 70 días.

Como otros juegos de mesa, durante el encierro por la pandemia de la Covid-19, la popularidad del juego creció.

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Historia del Tratado de Guadalupe Hidalgo

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Historia del Tratado de Guadalupe Hidalgo

Historia del Tratado de Guadalupe Hidalgo

El Tratado de Guadalupe Hidalgo, también conocido oficialmente como Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, fue el acuerdo firmado entre los gobiernos de México y los Estados Unidos el 2 de febrero de 1848 finalizando la intervención estadounidense de México. El acuerdo dio por terminada la Guerra México-Americana iniciada en 1846, estableciendo como condición el que México cediera más de la mitad de su territorio a los Estados Unidos. Este territorio corresponde  hoy a la totalidad de  los Estados de Arizona, California, Nevada, Texas, Colorado y Utah y parte de los Estados de Kansas, Oklahoma y Wyoming. Con el acuerdo, México se comprometió, además, a renunciar a todo reclamo futuro sobre Texas, aceptando el establecimiento de la frontera internacional con los Estados Unidos en el río Bravo.

Contexto histórico

Antecedentes

Conseguida la independencia mexicana en 1821, tras once años de guerra, y con un país totalmente desgatado, México apenas empezaba a consolidarse como Estado hacia la década 1830. En los años tras la Independencia, el Gobierno de México tuvo que impulsar la colonización de los vastos territorios ubicados en el norte; entre ellos las dos Californias, Nuevo México y Texas, cuya población no excedía el total de cincuenta mil ciudadanos mexicanos. Para ello, se planteó una política sencilla de colonización en la cual se venderían grandes cantidades de tierras a bajo precio, a crédito y con exenciones de impuestos y de aduanas a los extranjeros que quisieran convertirse en mexicanos a cambio de sus servicios en la colonización del territorio.

Colonización de Texas

Fue así como avanzaron las campañas de colonización durante los gobiernos de Agustín de Iturbide, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria , con la concesión otorgada a Moses Austin para la colonización del territorio de Texas. Muerto Moses, su hijo Stephen recibió el permiso para realizar la empresa con trescientas familias. Gracias a las facilidades del gobierno gran número de personas extranjeras  se asentaron en las planicies de Texas y se convirtieron en ciudadanos legales. Sin embargo también llegaron multitudes de ciudadanos estadounidenses interesados en las tierras. Con los años muchos de estos comenzaron a rebelarse, especialmente durante el gobierno dictatorial establecido por el general Santa Anna. Las tensiones llegaron a un punto peligroso, cuando en 1827 se envió al general Manuel de Mier y Terán a observar y diagnosticar la situación.

Expansionismo estadounidense y el independentismo texano

Las relaciones entre México y los Estados Unidos durante ese periodo estuvieron marcadas por el expansionismo territorial estadounidense. Así, desde la primera reunión entre los diplomáticos estadounidenses y mexicanos  fue clara la intensión expansionista del vecino país, pretendiendo anexarse la provincia de Texas. La posición de México sobre la frontera y sus territorios fue contundente: solo se aceptaban los límites establecidos en el Tratado de Adams-Onís de 1819. Tras varias negociaciones, éste tratado fue ratificado en 1828. Como respuesta, el gobierno estadounidense colaboró con los independentistas texanos para hacer de la provincia un nuevo estado estadounidense.

López de Santa Anna

En 1836 los independentistas texanos, comandados por William Barret Travis y Davy Crockett, se declararon en contra de la dictadura de López de Santa Anna e independientes de México. La respuesta del gobierno mexicano no fue otra que la eliminación de los rebeldes y la restauración de su autoridad dentro de la provincia. A ello estuvo encaminada la expedición de Santa Anna, quien  pudo someter por la fuerza a los texanos ubicados en  El Álamo, Goliad y El Encinal del Perdido. Pero, fue completamente derrotado en la batalla de San Jacinto. Para esta, los texanos  habían recibido el apoyo del ejército, el gobierno y la población estadounidense. Santa Anna,  capturado, firmó en San Jacinto los Tratados de Velasco. Estos no fueron reconocidos por el gobierno  con el argumento de que, entonces, el presidente no tenía la autoridad al ser prisionero de guerra.

Texas independiente

De 1836 a 1845, Texas se gobernó como república un independiente, y México la consideró una provincia rebelde. Por años, el gobierno intentó recuperar la provincia. Entre 1836 y 1843 hubo una serie de ataques y contraataques de parte del ejército mexicano, sin embargo Texas se mantuvo independiente hasta 1845, cuando el Congreso estadounidense votó a favor de su anexión.

Como respuesta a la votación en el Congreso de los Estados Unidos en febrero de 1845, el embajador mexicano en Washington anunció el cese de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Una vez la noticia se extendió, en México se produjo un golpe de Estado que terminó derrocando al entonces presidente constitucional José Joaquín de Herrera, acusado de falta de energía para enfrentar la crisis. Los militares que protagonizaron el golpe proclamaron presidente en su lugar al general Mariano Paredes Arrillaga, cuya administración solo sirvió para dividir aún más al país, precipitando la declaración de guerra por parte de los Estados Unidos.

Guerra México-Americana (1846 -1848)

Batalla de Cerro Gordo / Crédito: E. B. & E. C. Kellogg, New York and Hartford, Public domain, via Wikimedia Commons

El 13 de mayo de 1846 los Estados Unidos declararon la guerra a México e invadieron el territorio en el norte del país. A raíz de las continuas derrotas, en agosto del mismo año, se produjo otro golpe de Estado que derribó a Paredes y llevó al poder de nuevo al general Antonio López de Santa Anna. Para entonces, ya regresado de su exilio en Cuba. Con Santa Anna al mando, los mexicanos experimentaron algunos victorias, como la obtenida en la batalla de la Angostura, en Coahuila. Sin embargo,  Santa Anna no supo sacar provecho de estas victorias, lo que permitió a las tropas estadounidense reorganizarse y llevar a cabo una invasión en gran escala.

En marzo de 1847, comenzó la invasión con el bombardeo al puerto de Veracruz. Fue entonces que el ejército invasor, comandado por el general Winfield Scott, desembarcó en suelo mexicano, tomó la ciudad de Puebla y la convirtió en su base de  operaciones. Las batallas para cercar la capital, Ciudad de México, se libraron en agosto de 1847 y fueron ganadas por el ejercito estadounidense, que tenía más preparación y mejores armamentos que las tropas mexicanas.

Entre el 22 de agosto y el 6 de septiembre de ese mismo año se firmó un armisticio, tras lo cual se realizaron reuniones entre el plenipotenciario estadounidense Nicholas Trist y los comisionados mexicanos  Miguel de Atristáin, Bernardo Couto y Luis Gonzaga Cuevas, para llegar a un acuerdo.  Las negociaciones fueron infructuosas y la guerra reinició. Las últimas batallas se libraron en Molino del Rey y en el Castillo de Chapultepec. A pesar de la resistencia del pueblo capitalino, la Ciudad de México fue finalmente conquistada por los estadounidenses el 15 de septiembre de 1847.

Santa Anna intentó, sin éxito, contrarrestar la pérdida de la capital con un ataque sorpresa a la guarnición estadounidense en Puebla. Fue derrotado y marchó al exilio el 27 de septiembre del mismo año. En su lugar, le sucedido el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Manuel de la Peña, asumiendo el poder.

Firma del acuerdo

División tras el acuerdo /Crédito: Yavidaxiu, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

En noviembre los comisionados de paz mexicanos reiniciaron las conversaciones con Trist. El 2 de febrero de 1848, luego de unas largas y complicadas negociaciones,  se firmó el tratado de paz en la villa de Guadalupe Hidalgo, cerca de la capital. El acuerdo, poco beneficioso para el país mexicano, fue ratificado (con varias modificaciones)por el Congreso de ambos países  el 30 de mayo de 1848.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo constó de 24 artículos y otros varios de carácter transitorio. Las principales resoluciones fueron:

  • La evacuación de las tropas de ocupación estadounidenses y la repatriación de los prisiones de guerra de ambos bandos.
  • El establecimiento de un nuevo limite fronterizo entre México y los Estados Unidosubicado en la línea de los ríos Gila y Bravo del Norte o Río Grande.
  • El pago de 15 millones de dólares como compensación a México por los territorios cedidos y daños durante la guerra.
  • La resolución de disputas futuras de manera pacífica y bajo el arbitraje obligatorio.
  • Asegurar la protección de los derechos civiles y la propiedad de los ciudadanos mexicanos que permanecieran en el territorio estadounidense, dejándoles elegir la nacionalidad que desearan conservar.

Antes de ser ratificado, el tratado sufrió varias modificaciones. La más importante fue el cambio al  artículo IX, por el cual Congreso estadounidense pasaba a tener la potestad de admitir o no como ciudadanos a los mexicanos que permaneciesen en los territorios anexados.

Consecuencias del Tratado de Guadalupe Hidalgo

Las principal consecuencia de la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo fue la cesión a los Estados Unidos de la mitad del territorio mexicano heredado del  Virreinato de Nueva España. El país perdió entonces los territorios que hoy comprenden los Estados de Arizona, California, Nevada, Texas, Colorado y Utah y parte de Kansas, Oklahoma y Wyoming. Estados Unidos, por su parte, se convirtió en una potencia bioceánica con costas en el Atlántico y  el Pacífico.

Tras la firma volvió al poder del presidente mexicano  José Joaquín de Herrera, depuesto un año antes del inicio de la guerra. También se formaron varios grupos rebeldes mexicanos con el objetivo de recuperar las tierras perdidas. De ellos, el más conocido fue el de  Joaquín Murrieta,  quién lideró la Banda de los Joaquines y murió en un enfrentamiento en contra de los agentes del Departamento de Seguridad de Texas en 1853.

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