Herodes I el Grande

Biografía de Herodes I el Grande
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Biografía de Herodes I el Grande

Herodes I el Grande (73 – 4 a. C.) rey de los judíos. Nació en la región de Idumea, al sur de la región de Judea. Su padre era Antípatro de Idumea, un oficial de alto rango del reinado de Hircano II, y su madre Cipros. Por las tradiciones de sus padres Herodes fue criado como un judío. Su padre fue un súbdito leal de Hircano, en parte por ello, Herodes fue nombrado gobernador de Galilea en el año 47 a. C. En ese momento Herodes era un joven. Mientras tanto, su hermano mayor, Fasael, fue nombrado gobernador de Jerusalén. Herodes contaba con el respaldo de Roma.

En el año 41 a. C., Herodes y su hermano Phasael fueron nombrados tetracas por el romano Marco Antonio. Ambos sustituyeron en el gobierno a Hircano II. Posteriormente, Antígono Matatías, en nombre de Hircano II, tomó el trono con la ayuda del Imperio parto. Herodes se marchó a Roma y ordenó la restauración del poder. Los romanos tenían un interés especial en Judea porque su general Pompeyo el Grande conquistó Jerusalén en el año 63 a. C. fue nombrado por el senado romano «rey de los judíos», aproximadamente en el año 39 a. C. Herodes regresó a Judea para tomar el trono de Antígono.

Herodes se casó con la nieta de Hircano II, Mariamna, quien era sobrina de Antígono. Su intención era asegurar su proclamación como monarca y ganarse el favor de los judíos. No obstante, Herodes ya tenía una esposa, Doris, y un joven hijo, llamado Antípater, sin impórtale nada eligió desterrar a Doris y a su hijo. El conflicto por el trono duro tres años, finalmente Herodes y los romanos tomaron Jerusalén; Herodes entregó a Antígono a Marco Antonio para su ejecución. Así que el rey de los judíos queda como único regente de Judea con el título de basileo, fundando la dinastía herodiana y terminando con la dinastía asmonea.

Su faceta religiosa era cuestionada por algunos miembros de la sociedad judía. Aunque a Herodes

se le describía como judío y estaba considerado como tal, su identificación religiosa estaba puesta en duda por el decadente estilo de vida de los herodianos, lo que les hizo ganarse la aversión de quienes más atendían al judaísmo, especialmente, cuando Juan Hircano I conquistó la región de Idumea aproximadamente en el 130 a. C., solicitó la obediencia de los idumeos a la ley judía so pena de destierro; de manera obligada muchos idumeos se convirtieron al judaísmo, muchos se casaron con judíos y adoptaron sus costumbres.

Herodes fue nombrado primero gobernador de Galilea y luego se ocupó de las relaciones de Roma con los judíos; pero tuvo que dejar el puesto ante el ataque de los partos, que apoyaban en el trono a la última reina de la dinastía de los Asmoneos: Antígona. Marco Antonio le encargó recuperar Judea de manos de Antígona. Herodes logró mandar a decapitar a Antígona luego de un largo combate y conquistar Jerusalén. Como muchos judíos, en espacial el partido religioso ortodoxo de los fariseos estuvieron en su contra se inició una persecución sangrienta de la antigua familia reinante.

Con la obsesión por consolidar su posición en el trono ordenó el asesinato de muchos inocentes, uno de ellos es narrado en el evangelio de San Mateo, habla de la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, para conjurar la profecía mesiánica según la cual había nacido en aquella ciudad el que habría de ser rey de los judíos, Jesús. Herodes fue un rey hábil: supo eludir su participación en la batalla de Actium, construyó ciudades y fortalezas; embelleció la capital; respetó las costumbres locales y activó la reconstrucción del Templo de Jerusalén.

Herodes murió en Jericó, Palestina en el siglo 4 a.C. aproximadamente y fue enterrado en un Mausoleo que él mismo había mandado a construir en su palacio y fortaleza de Herodión a unos diez kilómetros de Jerusalén. Antes de morir se aseguró de dejar la división del reino bien estipulada para sus descendientes: Judea, Samaría e Idumea para Arquelao (destituido dos años después por el gobernador romano Poncio Pilato), y Galilea y Perea para Herodes Antipas. Ahora bien, el nieto de Herodes, Herodes Agripa I, fue el último rey que gobernó sobre la totalidad de Palestina y el que, según expresa en San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, hizo encarcelar a San Pedro y condenó a muerte a Santiago Apóstol.

En suma, bajo su hijo Herodes Agripa II estalló la rebelión de los judíos que llevó a la destrucción de Jerusalén por el emperador Tito, provocando la anexión de Palestina a Siria como provincia romana en el 70 d. C. aunque en gran medida es recordado por su despiadado ser, también se le ha admirado y reconocido su labor en cuestión de ingeniería y arquitectura. Su puerto se convirtió en el más avanzado de la época, utilizando métodos innovadores de ingeniería hidráulica, fue el primero en utilizar el hormigón armado, podía contener más de cien naves, algo inusual en la época.

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