Fernando I de Aragón

Biografía de Fernando I de Aragón

Fernando I de Antequera o de Aragón (27 de noviembre de 1380 – 2 de abril de 1416) Nació en Medina del Campo, España. Rey de Aragón (1412-1416) e infante de Castilla. Fue nombrado duque de Peñafiel y conde de Mayorga en 1390 por su padre Juan I de Castilla. Ejerció la regencia de Castilla junto a Catalina de Lancaster, durante la minoría de edad de su sobrino Juan II. La muerte sin descendencia de Martín I el Humano y el Compromiso de Caspe (1412), llevaron a que fuera nombrado Rey de Aragón en 1412. Una vez accedió al trono, se dedicó a pacificar los territorios de la Corona de Aragón (Sicilia, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega) y a extender sus dominós, siendo entonces conocido por su activa política mediterránea.  Su coronación supuso el inicio de la dinastía de la Casa de Trastámara en Aragón (1412-1455).

Familia y descendencia

Hijo de Juan I de Castilla y Leonor de Aragón, Fernando I de Aragón contrajo nupcias con su tía   Leonor de Alburquerque en 1393. Con Leonor, Fernando tuvo siete hijos, de los cuales dos accederían a la Corona de Aragón (Alfonso V  y Juan II de Aragón y de Navarra), tras su muerte en 1416. Fernando tuvo como hermano a Enrique el Doliente, quien como primogénito accedió al trono al morir su padre, Juan I en 1390. No obstante, poco antes de su muerte el rey de Castilla aseguro el futuro de su segundo hijo, nombrándolo duque de Peñafiel y conde de Mayorga, al mismo tiempo que le daba como donación las villas de Cuéllar, Lara, Castrojeriz y San Esteban de Gormaz.

Si bien, Fernando I  no presionó a su padre para ser elegido como heredero teniendo como excusa las afectaciones de su hermano, si se preparó para ello, recibiendo una esmerada educación militar y religiosa. Al mismo tiempo que movía influencias por medio de su matrimonio con Leonor de Alburquerque, hija del infante Sancho y heredera de un vasto territorio castellano. Una vez falleció su hermano en 1406, Fernando I ejerció la regencia de Castilla junto a la esposa de éste Catalina de Lancaster, durante la minoría de edad del heredero Juan II de Castilla.

Camino a la corona

Fernando IEn cumplimiento del testamento real dejado por su hermano, Fernando quedaría a cargo de la mitad meridional del reino, es decir, los territorios situados al sur de Guadarrama, espacio que limita con el reino de Granada. En ese entonces, el joven infante retomo la campaña contra los musulmanes granadinos, iniciada por Enrique III hacia finales de su reinado. Tras varios enfrentamientos en las costas de Gibraltar, Fernando consiguió hacerse con el territorio de Zahara (Cádiz). Una vez finalizada la tregua de 1408, Fernando conquistó con sus tropas el territorio de Antequera en 1410, tras un largo y complicado sitio, que le valió el nombre de Fernando de Antequera.

Al morir sin descendencia el rey de Aragón Martín I el Humano, Fernando presentó su candidatura  para el cargo junto a otros cinco pretendientes, entre los cuales estaban el duque de Calabria, Luis de Anjou y los condes de Urgel y Luna, Jaime de Urgel y Fadrique de Luna. Si bien no era uno de los candidatos favoritos, llego a ser escogido gracias a la influencia del papa Benedicto XIII y las familias de Centelles y los Urrea.

Fernando I y la Corona de Aragón (1412-1416)

Tras varias deliberaciones, Fernando I fue nombrado Rey de Aragón en 1412, por medio del Compromiso de Caspe (1412). Un pacto establecido entre los representantes de los territorios de Aragón, Valencia y Cataluña, para escoger al nuevo gobernante y así acabar con el periodo de inestabilidad política conocido como interregno (1410-1412). Si bien fue elegido en 1412, no sería sino hasta 1414, que llegaría oficialmente a ocupar el cargo. Su designación supuso no solo el inicio de la dinastía de los Trastámara en Aragón, sino también el comienzo de un periodo de reorganización política y económica. Este proceso llevaría a la creación de una pequeña nobleza, que buscaría mantenerse en el poder en detrimento de la clase popular, la cual sería la más afectada en el reinado de Fernando I.

Una vez accedió al trono, Fernando tuvo que enfrentar la oposición encabezada por Jaime de Urgell, quien en 1413 se levantaría contra el rey contando con el apoyo de un ejército de mercenarios anglofranceses. Con este consiguió atacar Leida y tomar los castillos de Trasmoz y Montearagón. Sin embargo, la ofensiva de Fernando I acabo con toda la resistencia rápidamente, asediando el territorio de Leida y apresando a Jaime y sus partidarios.

Terminada su lucha con Urgell, Fernando se enfocó en la recuperación de la estabilidad política y la paz en los territorios de la Corona de Aragón. Inicio con la pacificación de Silicia y luego continuó en Cerdeña. Pese a lo corto que fue se reinado (1412 -1416), Fernando consiguió restaurar momentáneamente la paz en la Corona y reactivar la economía de la región, emprendiendo una serie de políticas mediterráneas. Sin embargo, no pudo detener la ola de violencia contra el pueblo judío.

En el trascurso de los cuatro años de su gobierno, Fernando I reorganizó la Hacienda Real de Aragón, mejoró el control de las finanzas y llevo a cabo una reforma municipal en la capital del reino, Zaragoza (1414). Firmó acuerdos como la tregua con Ginebra y los tratados de amistad con Egipto y Fez, por medio de los cuales pudo restaurar el consulado en Alejandría. En relación con la religión, el rey intento mitigar las tensiones desarrolladas en el marco del Cisma de Occidente, hablando con el Benedicto XIII, para que este renunciara. No obstante, la actitud de éste le llevaría a retirarle su apoyo y acatar la decisión tomada por la Iglesia en el Concilio de Constanza. Tras enfrentarse a la oligarquía barcelonesa, Fernando falleció el 2 de abril de 1416, durante su viaje de regreso a Zaragoza.

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