Cuauhtémoc

Biografía de Cuauhtémoc
Leandro Izaguirre / Dominio Público

Biografía de Cuauhtémoc

Cuauhtémoc fue el último emperador azteca. Nació en Tenochtitlán, en lo que hoy se conocer como Ciudad de México en 1496 y murió en Yucatán, lo que hoy es Honduras, el 28 de febrero de 1525. Los españoles de la conquista lo llamaban Guatimocín.

En la línea de emperadores fue sucesor de Moctezuma II y de Cuitláhuac. En su reinado tuvo que defender la ciudad de Tenochtitlán, la capital del Imperio Azteca, de las tropas españolas que iban lideradas por Hernán Cortés. Pero los españoles, con la pólvora, los caballos y otras cosas de su civilización lograron hacer caer la ciudad, capturar y ejecutar a su emperador Cuauhtémoc dando fin a una de las civilizaciones precolombinas mejor constituidas y más ricas culturalmente.

Cuauhtémoc fue hijo del rey azteca Ahuízotl que murió cuando él era aún un niño. Su educación fue aristocrática por ser de la familia real, por ello adquirió conocimientos que lo preparaban para la adultez y para su rol, eso se estudiaba en un calmecac (un centro que funcionaba como colegio y como  monasterio). Se unió con Tecuichpo (náhuatl, ‘copo de algodón’), una de las hijas del emperador Moctzuma II que había sucedido a su padre como emperador en el trono.

Su nombre significa “Águila que descendió (o que se posó)”. Es reconocido, sobre todo, por su gran labor protegiendo su pueblo frente a los españoles. La guerra se encarnizó después de la matanza en Tenochtitlán el 23 de mayo de 1520 a manos de Pedro de Alvarado quien era el lugarteniente de Hernán Cortés. El pueblo azteca reaccionó y exasperados por la sumisión de Moctezuma II frente a los españoles lo mataron apedreado, aunque sobre éste suceso hay varias versiones todas coinciden en la sospecha por parte del pueblo azteca sobre la complicidad entre su emperador y los españoles que finalmente lo llevaron a la muerte. Después los indígenas sitiaron a los españoles y con ayuda de Cortés los españoles se vieron obligados a huir la noche del 30 de junio al 1 de julio, a ese suceso se le llama la “noche triste”.

Así los señores y sacerdotes eligieron al hermano de Moctezuma II, Cuitláhuc para que gobernara mientras Hernán Cortes y los tlazcaltecas se preparaban para atacar otra vez la capital del imperio. Pero Cuitláhuac murió poco tiempo después por una epidemia de viruela que habían llevado los españoles y que enfermaban gravemente a los aztecas. Con eso en mente, la nobleza designó como sucesor a Cuauhtemoc que se había destacado por su arrojo contra los españoles en sus cortos 24 años además de poseer una notable experiencia militar como cacique de Tlatelolco.

Lastimosamente, el pueblo azteca estaba muy dividido pues ya no tenía las ciudades y comunidades que antes tenía sometidos ya que Cortés los había llevado al bando español. Así pues el ejército azteca se encontraba diezmado y aunque intentó aliarse con diversos grupos indígenas del valle, no lo logró. Así que en vez de seguir buscando personas para el ejercitó decidió construir fortificaciones y organizar la defensa de Tenochtitlán.

La defensa duró más de tres meses hasta que cayó y así los españoles lograron vencer la gran resistencia del pueblo azteca. Parece que como retaliación trataron mucho peor a sus habitantes y destruyeron los templos y palacios, símbolos de su civilización. El 13 de agosto de 1521 capturaron a Cuauhtémoc cuando intentaba huir a Texcoco.

Todo su tiempo cautivo la pasó siendo torturado para que hablara sobre el tesoro real, pero no lograron sacarle ninguna información y ante el miedo de una rebelión Cortés hizo un espectáculo de sometimiento llevándolo al actual territorio de Honduras con otros nobles. Fue en éste viaje donde se acusó a Cuauhtémoc de hacer parte de una conspiración y lo ahorcaron junto con los otros aztecas nobles e importantes.

Sobre su carácter frente a la tortura se dice «El libro escrito por López de Gómar a refiere que el «señor» que le acompañaba en la tortura le pidió permiso para hablar y cesar el tormento, a lo que Cuauhtémoc le miró con ira y lo trató con desprecio diciéndole: «si estaba él en algún deleite o baño

». Una novela histórica escrita por Eligio Ancona en 1870 popularizó la variante «¿Estoy yo acaso en un lecho de rosas?» que aparece también en otros fragmentos de José Santos Chocano».

“»¿En dónde está el tesoro?» —clamó la vocería—; y respondió un silencio más grande que el tropel… Llegó el tormento… Y alguien de la imperial nobleza quejose. El héroe díjole, irguiendo la cabeza: —»¡Mi lecho no es de rosas!»— y se volvió a callar. En tanto, al retostarle los pies chirriaba el fuego, que se agitaba a modo de balbuciente ruego, ¡porque se hacía lenguas como queriendo hablar!”.

Por su valiente posición frente a ésta terrible conquista su imagen ha sido base de muchos monumentos en su honor como el que existe en el cruce del Paseo de la Reforma y la avenida de los Insurgentes que lo representa en batalla y en muchas otras ciudades de México que tienen al menos un parque en su nombre (Morelia, Ciudad del Carmen, Villahermosa).

 

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