Alejandro Obregón

Biografía de Alejandro Obregón
Silvia Andrea Moreno CC BY-ND 2.0

Biografía de Alejandro Obregón

Alejandro Obregón Rosén (1920 – 1992), pintor, escultor y muralista colombo-español.  Nació en la ciudad de Barcelona, España, el 4 de junio de 1920. Su padre fue un colombiano y su madre de origen catalán. Sus padres se trasladaron a Barranquilla cuando él era  muy niño. Luego de terminar el colegio, se fue a vivir a Boston en donde estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes. Volvió de nuevo a Colombia y por dificultades tuvo que verse obligado a trabajar como conductor de camión en las petroleras del Catatumbo. Las selvas y el entorno de este sector le inspiraron pictóricamente. Se matriculó en el Museum of Fine Arts School, duró en ella apenas un semestre, en este lugar realizó su primera exposición.  Años después emprendió el rumbo a su tierra natal y estudio en la Escuela de la Lonja, no terminó sus estudios por un conflicto con varios profesores de la Escuela.

Emprendió como autodidacta, consagrado al perfeccionamiento de su técnica. Estudió detalladamente las obras de grandes pintores españoles: Francisco de Goya, a quien seguía fielmente, y Diego Velázquez. Otros de sus ídolos fueron Rembrandt, por la rebeldía que emanaba de sus cuadros; Pablo Picasso, por su famoso bisonte, que inspiró las obras de los lienzos de toros y cóndores de Obregón.  Ahora bien, logró realizar en 1944, su primera exposición individual en el V Salón Nacional, en este lugar colgó oleos como: Naturaleza muerta, Retrato del pintor y Niña con jarro.

Regresó a Colombia, se radicó en Bogotá, allí estudió con el pintor Ignacio Gómez Jaramillo, en la mansarda de la casa de Juan Friede. Prontamente, se vinculó al mundo cultural y bohemio de la capital. Además, fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, en donde desarrolló diversas reformas con respecto al estancamiento académico en el que se encontraba la institución. Estando en Bogotá, realizó su lienzo Retrato de Bolívar (1944), en el que rompió los esquemas, pintó con colores violentos al Libertador. Al año próximo, hizo la exposición retrospectiva de 62 obras expuestas en la Sala Gregorio Vásquez de la Biblioteca Nacional, en ella se inclinó por tonalidades grises; sus temáticas dominantes fueron autorretratos, cabezas femeninas y paisajes.

Desde 1947, Alejandro Obregón incorporó a su pintura la tendencia conocida como “expresionismo mágico», con rezagos del cubismo. Se centró en los peces, las barracudas, pero también en los sucesos del 9 de abril de 1948, el Bogotazo; que le inspiraron para pintar sus Masacres, que además le permitieron expresar su tragedia interna, le permitió comprender que, la pintura puede ser un vehículo de denuncia. Desde entonces, su nombre estuvo siempre por lo alto y sus obras se exhibían con gran éxito comercial. En sus lienzos predominó la fantasía creadora y los elementos emotivos. Alejandro Obregón recreó el ambiente, trasfiguró armónicamente el paisaje, alteró la figura humana y empleó el color para presentar sus emociones

.

En mayo de 1949 viajó a París, hasta 1954. Se dedicó a definir y cualificar su estilo. Un suceso muy importante le sucedió allí, conoció a Picasso. Empezó a ganar fama en Europa, realizando exposiciones por Alemania, Montelimar y París. En Norteamérica también estuvo, expuso en la Unión Panamericana de Washington, de este modo se posicionó de manera definitiva como uno de los grandes artistas contemporáneos. Para este momento había dado luz a sus dos obras más emblemáticas: Puertas y el espacio (1951) y Bodegón en amarillo (1955).

A su regresó a Colombia, Alejandro Obregón dirigió el movimiento nacional de artes plásticas. Inició una pintura de tendencia simbolista representada en animales como el toro, símbolo de la fuerza, el pez, simbólico en el mundo religioso, las flores, simbolizan la ternura, elementos de la vida cotidiana y productos americanos como el tabaco o el maíz. Participó en el Concurso Guggenheim, y ganó el primer puesto con su óleo Velorio. Animado por ello, el año siguiente, apunta a la IV Bienal de São Paulo, con resultados aceptables, luego expuso en la Galería Creuze de Nueva York y en Washington.

Violencia (1962) / Alejandro Obregón/ Colección de Arte del Banco de la República

Durante estos años, 1958-1965, Alejandro Obregón fue el pintor más influyente del país, mezclando lo nuevo y moderno. Fue merecedor del primer premio de Pintura en el Salón Nacional, con los óleos Violencia e Icaro y las avispas. Alejandro dueño de un estilo expresionista y americanista, realizó muchos lienzos que aluden a la grandeza y a la feracidad del continente. Cuadros destacados de este período son: Naufragio (1960), La trepadora (1961), El mago del Caribe (1961), Homenaje a Gaitán Durán (1962), Violencia (1962), dicho obra confirmó su irrenunciable vocación de denuncia; Volcán submarino (1965) y Flor de páramo (1965)

.  Con Volcán Submarino, atrajo la atención de Fernando Botero, Guillermo Wiedemann y Eduardo Ramírez Villamizar durante una exposición celebrada en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

En 1966 abrió paso a una nueva etapa artística, al acrílico. Inició esa nueva fase con la temática Los huesos de mis bestias, realmente no fue una etapa muy exitosa. Se trasladó a Cartagena y allí montó un taller. Sus obras insistieron en un estilo efusivo y romántico y en temas obsesivos. Obregón pintó:  Anunciaciones, Floras, Angelas, Violadas, Zozobras, Memorias de Grecia, Magos de la Popa, Blas de Lezos, Cosas de la luna, Bachués, Leyendas de Guatavita, Paisajes de Cartagena, Amazonias, entre otros.  Años después, inspirado en su pasión por la aviación, creó una serie de obras sobre navegación aérea realizadas en Holanda para la compañía KLM.

Además de sus incalculables cuadros de caballete, Obregón realizó varios murales. En Bogotá perviven varios en lugares públicos. El más preponderante es el mural de la Biblioteca Luis Ángel Arango, elaborado en 1959. Dicho mural es una obra rica y diversa. En ella son sobresalientes, la estructura de todas las formas y el colorido variado pero abrumado y severo.

Alejandro Obregón murió el 11 de abril de 1992, víctima de un tumor cerebral que afectó seriamente su vista y que lo obligó a viajar a los Estados Unidos para someterse a un procedimiento quirúrgico. Este fue exitoso por un tiempo, pero falleció en Cartagena en 1992. Fue sepultado en Barranquilla. Meses después, la galería El Museo hizo un homenaje a la memoria del maestro, se incluyó una discreta retrospectiva en la que participaron algunos grandes pintores latinoamericanos.

To Top