Historia y biografía de

Poeta

Rubén Darío

Biografía de Rubén Darío
Dominio Público

Biografía de Rubén Darío

Rubén Darío (18 de enero de 1867 – 6 de febrero de 1916) periodista, diplomático y poeta. Fundador y máximo representante del Modernismo hispanoamericano. Nació en Metapa, Nicaragua. Su nombre de bautizo fue Félix Rubén García Sarmiento. Sus padres: Rosa Sarmiento y Manuel García, se casaron por conveniencia económica, así que no se crio en un hogar con mucho amor, por el contrario, eran frecuentes los malos ambientes y los conflictos. En muchas ocasiones Rubén no veía a su madre por largas temporadas ya que se refugiaba en los brazos de otros hombres. Luego de un tiempo su madre se lo llevó a una casa muy humilde para vivir al lado de Juan Benito Soriano, su pareja.

Luego fue enviado a León a casa de unos tíos: Bernarda Sarmiento y su marido, el coronel Félix Ramírez, lo acogieron como sus verdaderos padres. El vínculo amoroso con su madre se fue perdiendo, por ello cuando fue un reconocido poeta firmó como Félix Rubén Ramírez. Sus padres adoptivos eran personas cultas que atendían en su hogar importantes tertulias conformados por intelectuales del país. Desde muy temprana edad leía importantes cantidades de clásicos, a los trece ya era conocido como poeta, y a los catorce elaboró su primera obra. Escribió un poema bastante irónico para los jesuitas que presidian su escuela.

Durante su juventud estuvo enamorado perdidamente de Rosario Emelina Murillo, la musa de su mediocre novela sentimental Emelina. Sus obras empezaron a adquirir popularidad, es tal el caso que fue recibido por el presidente Rafael Zaldívar de El Salvador durante su visita en el año 1882. Estando luego en el país chileno conoció al presidente José Manuel Balmaceda y trabó amistad con su hijo, Pedro Balmaceda Toro.

Durante su estadio en Chile escribió Abrojos (1887), libro de poemas que relata su triste estado de poeta pobre e incomprendido; también expresa su amor fugaz con Domitila. Ahora bien, decidió participar en un concurso literario convocado por el millonario Federico Varela, lo hizo con la obra Otoñales, que obtuvo un modestísimo octavo lugar entre los cuarenta y siete originales presentados, y Canto épico a las glorias de Chile, por el que se le otorgó el primer premio, compartido con Pedro Nolasco Préndez. Fue hasta la publicación de Azul, que la vida de Rubén Darío empezó a mejorar.

Este libro es un puente entre las culturas española e hispanoamericana ha sido brillantemente estudiada por María Beneyto. A mitad de 1890 Rubén Darío contrajo matrimonio con una mujer con la que compartía aficiones literarias, Rafaela Contreras, fruto de esta unión fue su hijo Rubén, nacido en Costa Rica el 11 de noviembre de 1891. Más tarde, con motivo de la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América fue enviado como embajador a España, uno de sus sueños era conocer el Viejo Mundo. Pero, la felicidad acabaría pronto cuando supo de la muerte de su esposa, el 23 de enero de 1893, lo que no hizo sino avivar su tendencia al alcoholismo.  Luego, de un tiempo se casó con su amor platónico: Rosario Emelina Murillo.

Pero la relación nunca fue buena, Rubén encontró refugio en los brazos de una mujer de baja condición, Francisca Sánchez, la criada analfabeta de la casa del poeta Francisco Villaespesa. Con ella viajará a París al comenzar el siglo, tras haber ejercido de cónsul de Colombia en Buenos Aires y haber residido allí desde 1893 a 1898. A partir de ese momento lleva a cabo una serie de viajes por países como, Italia, Inglaterra, Bélgica, Barcelona, entre otros. En ese lapso escribió sus libros más valiosos: Cantos de vida y esperanza (1905), El canto errante (1907), El poema de otoño (1910), El oro de Mallorca (1913).

Pero la verdad es que su salud mental y emocional no eran buenas, no lograba deshacerse del problema con el alcohol y nunca sintió que su trabajo fuera bien valorado, en especial económicamente. A pesar de ello, ganó, eso sí, el reconocimiento de la mayoría de los escritores contemporáneos en lengua española y la obligada gratitud. En 1916, luego de su regresó a su Nicaragua natal, Rubén Darío falleció el 6 de febrero de 1916. Fue una dura y triste noticias para la comunidad intelectual hispanoparlante.

Definitivamente, Rubén Darío logró revolucionar rítmicamente el verso castellano, y también colaboró en la multiplicación de un nuevo mundo literario; de nuevas fantasías, de ilusorios cisnes, de inevitables celajes, de canguros y tigres de bengala conviviendo en el mismo paisaje imposible. revivió el lenguaje americano y los modelos parnasianos y simbolistas franceses, abriéndolo a un léxico rico y extraño, e introdujo temas y motivos universales, exóticos y propios de la cultura nicaragüense, que excitaban la imaginación y la facultad de analogías. Realmente es uno de los grandes renovadores del lenguaje poético en las letras hispánicas.

La poesía de Rubén Darío, influyó en centenares de escritores de ambos lados del océano Atlántico. Para Rubén Darío, el poeta tiene la misión de hacer accesible al resto de los hombres el lado indescriptible de la realidad; para descubrir este lado, el poeta cuenta con la metáfora y el símbolo como herramientas principales. Es necesario indicar que el poeta rechazó la estética realista y el escapismo a escenarios fantásticos, alejados de su realidad. Por último, debemos decir que Rubén Darío fue el originador de todo un movimiento, el Modernismo, que marcó un hito en la historia de la literatura por ser una corriente literaria propia de América Latina.

 

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