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Historia del Sistema Métrico Decimal

Historia del Sistema Métrico Decimal
Libre de derechos

Historia del Sistema Métrico Decimal

El Sistema Métrico Decimal surgió desde que los romanos sintieron la necesidad de establecer un sistema único de medidas válido y unificado que rigiera en todo el vasto imperio. Pero esto no pudo ser logrado de una manera ordenada. Muestra de ello fue durante la Edad Media, el Imperio Romano fue testigo de un increíble desorden. A pesar de que las unidades conservaban el mismo nombre, cada una de ellas tenía valores diferentes en diversos territorios situación que dificultaba las operaciones o cálculos.

Esta situación no solo era problema de los tiempos del Imperio Romano, el problema continúo a lo largo del tiempo en Europa. Iniciando el siglo XVIII, la diversidad de pesos y medidas existente era exagerada. Se promulgaron varios edictos para poner remedio a esta situación, la idea era crear un sistema de unidades coherente. La situación de la supresión de los derechos feudales referentes a los pesos y medidas, generó la necesidad de tener unos referentes fijos para realizar mediciones de peso y medidas,

El primer promotor de esta medida fue el sacerdote francés Gabriel Mouton, quien, en 1670, propuso un sistema decimal cuya unidad era medida por la longitud del arco de meridiano equivalente a un minuto de arco. Pero esta resultó compleja de entender, en especial para la población del común. Así, en marzo de 1791, decidió que el cuarto de meridiano terrestre se convirtiera en la unidad real de medida. La unidad en cuestión recibió el nombre de metro y sus divisiones se denominarían con prefijos latinos: decímetro, centímetro, milímetro y sus múltiplos, con griegos: decámetro, hectómetro, kilómetro.

Posteriormente, Simon Stevin publicó sus ideas para la notación decimal, esta fue una base para que John Wilkins publicara su propuesta sobre un sistema decimal de medidas basado en unidades naturales. Desde el reino de Francia existía el interés de reformar el antiguo sistema de pesos y medidas, por ello, el rey Luis XVI dio todo su apoyo a la ejecución de este proyecto.

La primera implantación legal del sistema métrico se produjo en 1799, durante la Revolución Francesa, para este periodo los sistemas de medidas tenían muchas irregularidades y surgió la necesidad de sustituirlos y homologarlos, eligiendo así, un sistema decimal basado en el kilogramo y el metro. Pero, finalizando aquel año se produjo el golpe de estado de Napoleón. El 4 de noviembre de 1800, un decreto de los Cónsules autoriza el empleo de los antiguos nombres de medidas.

Con el cambio de régimen surgieron varias interrupciones en la medición del meridiano, luego de varios años, tiene lugar la última medición: se determina la latitud del Panteón. Estas mediciones fueron aprobadas por los miembros de la Comisión Internacional reunida en París durante varios meses. A partir de ellas se efectuaron los distintos cálculos y se estableció la longitud del metro: 3 pies, 11 líneas, 296/1.000 de la toesa del Perú. El Kilogramo, por su parte, pesa 2 libras, 5 gruesas y 35 granos.

La intención de crear un sistema métrico era para que fuera aplicado por y para todas las personas de todos los tiempos. En la era de la ilustración, las unidades básicas se tomaron del mundo natural: la unidad de longitud, el metro, tuvo como base las dimensiones de la Tierra​ y la unidad de peso: el kilogramo, se basó en el peso del agua contenida en un volumen de un litro o una milésima parte de un metro cúbico. En 1812, debido a la impopularidad del nuevo sistema métrico, Francia retomó el sistema de medición anterior y volvió a utilizar las unidades de dicho sistema.

El responsable de la determinación de la unidad universal de peso: el kilo, fue del químico Lavoisier quien concluyó que determinar la unidad de peso significa pesar la cantidad de materia que un cuerpo determinado contiene en un volumen determinado. Este hallazgo fue realizado tomando agua destilada pesándola con un cilindro y una balanza de un solo brazo.

En 1837 el sistema métrico decimal fue adoptado por la comunidad científica francesa y con ello, reimplantado en la nación. A mediados de siglo, James Clerk Maxwell propuso la creación de un sistema coherente, en este se establecieron unidades de medida consideradas como unidades básicas, y las demás unidades de medida, llamadas unidades derivadas, se definen en función de las unidades básicas. Así que, Maxwell propuso tres unidades básicas: longitud, peso y tiempo. Aunque fue un buen trabajo, existieron problemas al intentar describir las fuerzas electromagnéticas en función de estas unidades.

Esta encrucijada fue resuelta por Giovanni Giorgi, quien demostró que en un sistema coherente era obligatoria la presencia de unidades electromagnéticas y que era necesario incorporar una unidad electromagnética como cuarta unidad básica. Con el paso del tiempo, se utilizaron para la medición el metro, el kilogramo, el área, el estéreo, el litro, y el franco.

Finalmente, los países europeos comienzan a seguir el ejemplo francés y declarar obligatorio el uso del sistema de medición decimal. Por ejemplo, España lo hizo el 19 de julio de 1849. Posteriormente, en una Conferencia Internacional instituyó la Oficina Internacional de Pesas y Medidas; adoptó una definición más exacta del metro. Otra modificación se realizó el 14 de octubre de 1960, la XI Conferencia General de Pesas y Medidas abandonó la referencia al meridiano terrestre y definió el metro con relación a un fenómeno físico natural que es constante: la longitud de onda en el vacío de la radiación.

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