Historia y biografía de

Cultura

Historia del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez

Festival Petronio Alvarez
dominio público

Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez

Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez (1997) evento musical y cultural realizado en la ciudad de Cali, Colombia de manera anual. Este evento nació primero, en homenaje a uno de los hombres claves dentro de la tradición musical del Pacifico colombiano: Petronio Álvarez. En segunda medida, surgió de la necesidad de difundir, reconocer y abrir oportunidades para los músicos, cantoras, y gestores culturales del Pacifico sur y norte de Colombia.

Para el año de 1996 las músicas tradicionales de la región del Pacifico eran muy poco conocidas, aunque ya existiera una considerable migración de personas naturales de esta zona. El antropólogo e historiador Germán Patiño, puso su atención sobre esta situación, y decide, con ayuda de algunos músicos radicados en Cali (Caballito Garcés y, en especial, Néstor Urbano Tenorio Peregoyo), crear un evento que permitiera estrechar los lazos entre la cultura caleña y la cultura del Pacifico.

Luego, nació un experimento musical, Cununo 2000, participó el periodista Medardo Arias, Juana Francisca Álvarez Arboleda, hija de Petronio Álvarez; Hugo Candelario González, músico guapireño y director del Grupo Bahía; Fátima Lozano La chocoanita y el músico Hugo Villegas. Se lanzaron dos canciones: El porteñito y El rey del río. Lo que se pretendía era crear un estilo musical basado en los ritmos musicales del Pacífico con arreglos orquestales e instrumentos no tradicionales. La muestra musical tuvo gran acogida en la urbe caleña. Pronto se empezaron a invitar a otros músicos tradicionales que residían en la ciudad.

La gerencia Cultural del Valle convocó un grupo de personas interesadas en la música popular, acudieron Fátima Lozano, Hugo Candelario, Hugo Villegas, Andrea Buenaventura, Luis Guillermo Restrepo, Umberto Valverde, Carlos Alberto Roldán y Rafael Quintero. El resultado fue la elaboración del reglamento del Festival. Se llevaron a cabo visitas a varias zonas del Pacífico; desde Esmeraldas, Ecuador; pasando a territorio colombiano por Tumaco, Iscuandé y Barbacoas, luego siguió la provincia del Micay (Guapi, Timbiquí y López de Micay); Buenaventura (Puerto Merizalde, Cajambre, Yurumaguí, Anchicayá, Bajo Calima y Palestina); al Norte llegando a tierras chocoanas: San Juan, Condoto, Itsmina, Nóvita, Tadó, Sipí entre otras. También llegaron al Baudó, Nuquí, Bahía Solano, Pizarro y otros poblados.

Luego de conocer una gran cantidad de expresiones musicales de carácter tradicional y campesina se concluyó que son un gran abanico de sonoridades, maneras de interpretar las voces y los instrumentos, y armonías musicales, además dichos instrumentos no se encontraban afinados en la escala occidental. Surgió una duda : cómo la audiencia caleña tomaría estos aires musicales.

El proyecto se socializó en las zonas del Pacífico y se tramitó ante Colcultura. Juan Luis Mejía e Isadora de Norden aceptaron con entusiasmo el proyecto. De este modo se dio inició al Festival. El gobernador aprobó su realización, la primera versión tuvo lugar en el mes de agosto de 1997. Las primeras audiciones se realizaron en el paseo Bolívar y el cierre del evento en el Teatro Los Cristales. Los grupos musicales venían de sus zonas de origen: el pacifico colombiano. Tuvieron varias dificultades con la cuestión del sonido pues los ingenieros de sonido no tenían la experticia para manejar estos sonidos. Sin embargo, fue un éxito el festival.

Fue un lugar de encuentro de todas las gentes del Pacifico radicadas en la ciudad de Cali. También hubo una importante participación de personas ajenas a estos sonidos, pero con gran interés por conocerlo. De la primera experiencia surgió la necesidad de dividir la competencia en categorías pues los ritmos no podían ser comparados. Francisco Zumaqué, Alexis Lozano y Jairo Varela apoyaron la idea de crear dos modalidades: grupos tradicionales y grupos libre.

El Petronio aporto a que los jóvenes volvieran a retomar sus prácticas musicales pues con el impacto de la globalización y de las tendencias de la urbe se habían distanciado de ellas. Muchos viejos marimberos como Papá Roncón, en Esmeraldas; Isaac Castro, en Tumaco; Silvino Mina, en Guapi; Guillermo Ríos, de Timbiquí y Baudilio Cuama, habitante de Buenaventura fueron fundamentales en la consolidación teórica de este festival.

Con las categorías de conjunto de marimba y de conjunto de chirimía, aires musicales preponderantes en los dos grandes sectores del litoral: el Pacífico Sur y Pacífico Norte. Ahora bien, la categoría libre, era un espacio para la música orquestada, era la que más alcance tenía en Cali y de otras ciudades. Año tras año el festival fue creciendo: las inscripciones de grupos rebasaron lo previsto y la afluencia del público resultó asombrosa. En esta tarima se ha podido gozar con Bahía, Saboreo, Markitos Micolta, La Contundencia, Kinteto Pacifico. También grupos tradicionales como Voces de la Marea, Bombo Negro, Fundación Changó entre otros.

Posteriormente, se integró la modalidad de Violenes Caucanos, expresión musical de la región del Cauca, especialmente del Norte del Cauca (antiguo cantón vallecaucano de Caloto y del valle del Patía). Interpretaban jugas, bundes, torbellinos y bambucos. El investigador Carlos Alberto Velasco, inventarió la existencia de 45 agrupaciones de violines caucanos en el norte del Cauca y el Patía. En eta modalidad son relevantes grupos como Palmeras, de Santander de Quilichao, Puma Blanca, y Las Cantadoras del Patía. Hoy, miles de personas se reúnen para bailar, cantar y mover sus pañuelos al son del Litoral. También, tienen la oportunidad de apreciar las prácticas económicas y comerciales de las personas del litoral que comercializan sus productos de belleza, textiles, alimenticios, artesanías, entre otros.

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