Historia

Historia de la Revolución Industrial

Historia de la Revolución Industrial
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Historia de la Revolución Industrial

La Revolución Industrial (1760- 1914), se desarrolló en Inglaterra, reviste una etapa de avances y cambios a nivel ideológico, social, cultural, político y tecnológico. Es un momento donde la sociedad se para frente a ideas modernas y liberales. La Revolución Francesa fue el foco de la expansión de dichas ideas. Por otro lado, el dominio del mar en el Mediterráneo, conseguido tras la victoria de los ingleses contra los españoles en la Batalla de Trafalgar, fomentó el auge de la Revolución Industrial. Inglaterra abrió las vías para un comercio global y también se intercambiaron ideas librecambistas.

La luz eléctrica, el gas y el transporte público, se desarrollaban en Inglaterra, el impacto de estos desarrollos era apoteósico, dejaron de lado el petróleo, para generar luz, y los carros de caballos, para desplazarse. Abrazando el siglo XX, fueron surgiendo nuevos descubrimientos; esto gracias a una inquieta actividad industrial y una sociedad ansiosa de avances tecnológicos, para gozar de mayor libertad, comodidad y diversión. El avance tecnológico impactó todos los ámbitos de las personas.

La admirable patente de James Watt, impelió un cambio para que surgiera la Revolución Industrial. Se trataba de la máquina de vapor, que luego parió la locomotora y de ahí cantidad de avances tecnológicos relacionados a los medios de transporte terrestre. La máquina de vapor, supuso una liberación del tiempo de las personas, ahora el tiempo de desplazamiento se reducía a la mitad y sin ningún esfuerzo notable. Además, con este su buscó aumentar la productividad de los recursos propios.  La sociedad giraba en torno al desarrollo económico y productivo, por ello, en el ambiente se compartían ideas basadas en los postulados de Adam Smith, por medio de su libro Riqueza de las naciones, expresó el pensamiento librecambismo.

El contexto político fue un factor que posibilitó el inicio de esta etapa industrial, la práctica del monarquismo liberal y no del absolutismo, evitó las convulsiones sociales que se extendían en otros países. Al ser un país libre de guerras, los ciudadanos pudieron tener tranquilidad, seguridad y estabilidad económica y mental para esforzarse en cuestiones intelectuales, no militares. Además, existió una moneda estable y un óptimo sistema bancario.

Durante la primera etapa de la Revolución Industrial que va de 1760 a 1870. Los ojos de los ingleses y parte del mundo vieron incesantes inventos: Volta inventaría la pila eléctrica (1800); Stephenson la locomotora de vapor (1814) y la surge primera línea de pasajeros (1825). En suma, Richard Roberts ideó el telar y la máquina de hilar (1834), el telégrafo construido por Morse (1837), que generó el impulso de las comunicaciones; se inaugura el primer sistema de metro del mundo en Londres (1863) y luego el ferrocarril transcontinental (1868).

Podríamos decir que esto generó una revolución cultural, indirectamente, que se plasmó en el aumento de los conocimientos en todos los campos, tanto científicos como técnicos y salubres; vio el génesis de campos del conocimiento como la administración y la ingeniería industrial. Cambios como: crecimiento de las ciudades, éxodo en zonas rurales, fuerte aumento demográfico, aumento de la natalidad y descenso de la mortalidad catastrófica, avances sanitarios, como las vacunas, y a una mejor alimentación de la población, aumentando el tiempo y calidad de vida de los habitantes.

La proliferación de las fábricas estableció el nacimiento de nuevas ocupaciones que, aunque considerablemente dura, les proporcionó una ganancia fija y constante para mantenerse, evento que las actividades agrícolas y ganaderas, siendo también enormemente duras, no pudo asegurarles, sobre todo en épocas de hambrunas o cuando los efectos naturales afectaban el desarrollo de los cultivos. En ese sentido, la Revolución Industrial supuso el primer gran éxodo masivo del campo a la ciudad. Las ciudades y los gobiernos se tuvieron que adaptar al crecimiento desmedido, empezaron a difundir los sistemas de limpieza públicos e instauraron normativas relacionadas de salud pública.

La Revolución dio nacimiento a una clase burguesa, pero a su vez afectó la sociedad rural que se vio desplazada por las maquinas, que en cierto modo disminuyeron la necesidad de mano de obra campesina. Provocó el surgimiento de una nueva clase, la trabajadora, que se agrupó en suburbios cercanos a las fábricas, construyendo barracones para vivir. Esta clase se caracterizó por vivir de manera austera. Las fábricas no les brindaron condiciones óptimas; tenían humedad, escasa ventilación, ninguna seguridad laboral y jornadas que superaron las doce horas diarias, trabajando toda la semana. En los suburbios superpoblados eran víctimas de contagios de fácil propagación. Por ello, aparecen los primeros movimientos obreros de protesta, que fueron formando su carácter revolucionario.

La sociedad se veía premiada con un nuevo elemento: el alumbrado. La presencia de baja oscuridad, de candiles y cera, quedó atrás. Cuando en 1879, Thomas Edison ostentó la lámpara incandescente. Este magnífico invento generó que las horas de vida de la ciudad fueran mayores, la oscuridad generaba que las familias tuvieran que resguardarse antes de las 5 de la tarde, ahora, con la lámpara de Edison el día podía ser más largo, y las horas de trabajo en las fábricas serían más productivas. El surgimiento de la industria textil, acumuló extensos capitales, en material económico y en materias primas, el auge del textil, también advirtió un inicio en la vida laboral de la mujer en la fábrica, debido a que el trabajo en siderurgias y ferrocarriles no estuvo contemplado para ellas; en cambio el textil, entendido como un trabajo manual y delicado.

El éxito de la Revolución Industrial se conoció en la segunda etapa; desde el punto de vista económico hubo una época de bonanza, también la apertura de nuevas rutas comerciales, favoreciendo el crecimiento de las naciones que se alinearon a ese nuevo proceso. En África, específicamente en Egipto, la apertura del Canal de Suez en 1869, permitió un comercio más fluido entre Europa y Asia. Además, las redes ferroviarias iban en aumento, se proyectó la unión de las dos costas de Estados Unidos, y por el otro lado, los principales puntos comerciales de Europa. Por último, el establecimiento de las primeras líneas telefónicas de larga distancia conectó en el instante a distintos puntos del mundo agilizando de este modo el comercio.

El frenesí de los avances de países como Inglaterra, Estados Unidos y Francia, generó el desespero de Alemania e Italia, estaban relegados, como consecuencia, pronto surgieron los conflictos políticos. Suceso que generó el inicio de la Primera Guerra Mundial, y sentenció el fin de la vida de la Revolución Industrial.

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