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Francisco Ferrer Guardia

Biografía de Francisco Ferrer Guardia

Francisco Ferrer Guardia o Francesc Ferrer i Guàrdia (10 de enero de 1859 – 13 de octubre de 1909) Pedagogo anarquista y activista político español, fundador de la Escuela Moderna (1901). En 1909 fue condenado a muerte acusado de ser uno de los instigadores de los sucesos de  la Semana Trágica en Barcelona. Perteneciente una familia acomodada, su formación la realizó de manera autodidacta. En 1873 se instaló en Barcelona, donde trabajó para una casa de comercio y se contagio de la ideas y el ambiente político que reinaba en los grupos catalanes. Librepensador, sus ideas pronto lo acercaron al anarquismo; desarrolló una gran actividad como agitador y revolucionario. Fue quien introdujo el racionalismo pedagógico en España. De sus obras sobresalen: Enseigné par la methode Ferrer, Los pecados capitales y Cuento ateo.

Primeros años

Originario de Alella, en Cataluña, Ferrer nació en el seno de una familia de propietarios rurales acomodados y  de tradición católica. Su formación académica la realizó de manera autodidacta, y  ya a temprana edad había comenzado a dudar de la fe de sus padres. En 1873 se trasladó a Barcelona, donde comenzó a trabajar como comerciante. Pronto se contagio del ambiente político y el ideal republicano que reinaba entonces en los círculos catalanes. Sus ideas librepensadoras lo acercaron rápidamente al anarquismo.

Se convirtió entonces en agitador y un gran revolucionario.

Ferrer, el anarquista

En 1878 comenzó a trabajar para una compañía de ferrocarriles como revisor de las líneas  que unían a Francia y Barcelona. Esto le permitió convertirse en el puente que aseguraba el contacto entre los revolucionarios españoles y el exiliado republicano Manuel Ruiz Zorrilla. Conocido agitador, en 1886 participó en la intento de pronunciamiento republicano llevado a cabo por el birgadier Manuel Villacampa en Santa Coloma de Farners.

Luego del fallido intento, Ferrer pudo eludir a la justicia y refugiarse en París, ciudad en la que descubrió  finalmente su vocación pedagógica. En París, Ferrer, desarrolló una brillante carrera al frente de la escuela laica, misma que el había fundado, y con la que se ganó el prestigio internacional como pedagogo y librepensador. Entonces, se relacionó con los más destacados lideres anarquistas, entre ellos Piotr Kropotkin y Elisée Reclus, y fue amasando una buena fortuna, con la  cual llevó sin apuros una agitada vida amorosa. Durante su exilio en Francia, Ferrer también ingreso a una de las ramas de la masonería, la Le Grand Orient de France.

Ferrer y la Escuela Moderna

Ferrer continuó alimentando su faceta de activista revolucionario desde París, apoyando la causa con su dinero. En 1901, tras recibir una importante herencia, regresó a Barcelona y fundó la famosa Escuela Moderna, institución desde la que esparció sus ideas laicas y anticlericales. Fundó también una editorial ligada a su proyecto educativo y se convirtió en editor del periódico anarquista La Huelga General. Con su labor, Ferrer contribuyó considerablemente al fortalecimiento de lo que sería el  sindicalismo anarquista catalán.

Acciones armadas y arrestos

Aunque sus arriesgadas operaciones financieras no fueron bien vistas por algunos anarquistas revolucionarios, estos si llegaron a beneficiarse con el apoyo económico que Ferrer dio a la causa. Su dinero sirvió para financiar varias importantes  acciones armadas como el atentado contra Alfonso XIII o el frustrado regicidio protagonizado por Mateo Morral, entonces profesor de la Escuela Moderna.

Tras el suicidio de Morral en 1906, y como resultado de las investigaciones, Ferrer fue declarado cómplice del intento y más tarde detenido. Si bien quedó en libertad en 1907, su Escuela fue clausurada. Con una actitud cada vez más radical, Ferrer viajó de gira por Europa, siendo testigo de las muchas victimas que había dejado el oscurantismo eclesiástico español. Por un tiempo estuvo en París, donde colaboró junto con varios anarquistas en la fundación de la Ligue Internacionale pour l’educatión rationale de l’enfance. También impulsó la creación de un Comité Internacional, así como la fundación de la revista, La Escuela Laica.   

De regreso en España

A mediados de 1909, ya de regreso en España, Ferrer decidió organizar una huelga general en defensa de los prisioneros de Alcalá del Valle; sin embargo, esta no llegó a tener el efecto deseado sobre los condenados. Fue precisamente por esto que cuando en julio, del mismo año, estalló la que sería conocida como la Semana Trágica, Ferrer fue inmediatamente relacionado con ella. Incluso se le responsabilizó de varios hechos violentos, aunque entonces se encontraba en su finca de Montgat.

Juicio y muerte

Ferrer fue detenido en poco tiempo y juzgado por un tribunal militar, el cual lo hallado culpable de ser el autor material del incendio en el convento de Premiá. Fue condenado a la pena capital, si bien su juicio estuvo marcado por la falta garantías y el uso de falsos testimonios.  Así, al amanecer del 13 de octubre de 1909, Ferrer fue conducido al cadalso y luego fusilado.

Su injusto juicio y posterior ejecución motivaron a grandes mítines y movilizaciones en varias capitales europeas, lo que forzó la renuncia del primer ministro español Antonio Maura. Ferrer escribió y editó varias obras de la cuales caben mencionarse Enseigné par la methode Ferrer, Los pecados capitales, Cuento Ateo y Ferrer y la Huelga General. Tras su muerte se publicaron, entre otras,  La Escuela Moderna (1910) y Alcance de la enseñanza racionalista (1910)

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