Escipión el Africano

Escipión el africano
By Miguel Hermoso Cuesta [CC BY-SA 3.0 ], from Wikimedia Commons

Biografía de Escipión el Africano

Publio Cornelio Escipión Africano, más conocido únicamente como Escipión el Africano, fue un general y político romano, quien tuvo importante participación en la República Romana y en la segunda de las guerras púnicas. También es conocido como el general que venció a Aníbal durante la batalla de Zama en el 202 a.C. Nació en la ciudad de Roma, en la República Romana, el 20 de junio del 236 a.C.; y murió en la ciudad de Liternum, República Romana, alrededor del 3 de diciembre del 183 a.C. fue hijo de Pomponia y Publio Cornelio Escipión, pertenecientes a los Escipiones, una de las familias patricias de roma. Los comienzos de su carrera militar tienen lugar durante la invasión cartaginense de Italia, en donde participó en la batalla del Tesino siendo muy joven. Fue aquí donde Escipión el Africano mostró su valor al rescatar a su padre herido, a quien los soldados no se atrevían a rescatar a pesar de que era un cónsul de la República. Luego de esto, participó en la batalla de Cannas, en donde Roma fue derrotada y por la que los soldados pensaron en desertar. No obstante, Escipión el Africano los instó a no hacerlo amenazándolos de muerte si lo hacían. Gracias a esto, obtuvo el cargo de edil curul para el 212 a.C.

Por estas fechas fue cuando la guerra contra Cartago alcanzó su punto álgido, cuando el ejército romano fue derrotado estrepitosamente en Hispania. Es por esto que Roma decidió reforzar sus fuerzas en esta región, para lo que necesitaba un procónsul. No obstante, nadie quiso asumir el cargo por lo peligroso que era; nadie salvo Escipión el Africano, quien se propuso a sí mismo a pesar de no tener la edad requerida. Pese a no ser elegido finalmente, fue enviado a Hispania al comando de dos legiones en el 211 a.C. Ahí había recibido la orden de mantenerse a la defensiva, pero Escipión el Africano decidió atacar el principal fuerte cartaginés, Carthago Nova, tomando por sorpresa al ejército contrario que se encontraba muy lejos de la ciudad como para defenderla. De esta forma, Escipión tomó Carthago y marcó un hito en la segunda guerra púnica, dándole la ventaja a Roma. Gracias a esto, obtuvo la ayuda de algunos de los aliados del cartaginés Asdrúbal que lo traicionaron. Y con sus filas incrementadas, arremetió contra las tropas de Cartago en la batalla de Baecula, dándole de nuevo la victoria a Escipión el Africano. Después de esto, y tras otra victoria en la batalla del Metauro, Escipión participó en la batalla de Llipa, donde las fuerzas cartaginenses fueron finalmente destruidas.

Luego de esta campaña, Escipión el Africano regresó a Italia, no sin antes viajar a África y asegurarse la alianza de algunos de las comunidades de ahí para pelear contra Cartago. Sin embargo, varias ciudades de Hispania decidieron rebelarse, por lo que Escipión el Africano tuvo que volver y hacerse cargo. Tras esto, y luego de recuperarse a tiempo para detener el motín que sus soldados descontentos estaban haciéndole a las ciudades contenidas, Escipión regresó por fin a Roma, donde fue elegido cónsul. Cartago, por su parte, estaba muy debilitada, pues ya no contaba con la ayuda de varios de sus aliados estratégicos. De Manera que Escipión el Africano propuso al Senado que se enviaran tropas a África para expulsar a Aníbal de Italia. Sin embargo, este se negó a su plan y a darle un ejército, dándole solamente poder sobre Sicilia. A pesar de esta negativa, Escipión reunió un cuantioso ejército de voluntarios para su causa.

Luego de superar algunos malentendidos con el senado causados por el exceso de sus subordinados con los pobladores de Sicilia, Escipión llegó a África, recibió la ayuda del rey nominal de Numidia Oriental, Masinisa, y sitió con la ayuda de este la ciudad de Útica; pero tuvo que retirarse por las fuerzas conjuntas de los númidas a cargo de Sifax, rival de Masinisa, y los cartaginenses. Seguido a este, Escipión firmó una tregua para obtener información de su enemigo, pudiéndosele adelantar a un ataque que querían hacerle, atacándolos durante la noche y sitiando con éxito la ciudad de Útica. Así, regresó el trono de esta a Masinisa y obligó a Cartago a negociar la paz, llegando el mismo Aníbal al lugar. Sin embargo, este rompería la intención de paz atacando a los romanos y dando lugar a la batalla de Zama, donde Escipión vencería pese a su inferioridad numérica y obtendría por ello su apodo de “el africano”.

Tras esta gran victoria, Escipión regresó a Roma y pasó a ocupar un lugar dentro del Senado de Roma. No obstante, la tensa situación política que vivía Roma, como los levantamientos que se estaban llevando a cabo en Hispania, los conflictos con el rey macedonio Filipo V y con el rey sirio Antíoco III, lo llevaron a volver al campo de batalla.

Aníbal, por su parte, fue acusado por el senado de Macedonia y se pidió su ejecución. Por eso, pidió auxilio a Antíoco III, quien lo convirtió en asesor militar. De esta forma, Antíoco III se enfrentó a Escipión, llevándose la vida de su hijo. Por esto, Escipión se negó a firmar la paz y se llevó a cabo la batalla de Magnesia en 190 a.C., donde Antíoco hizo oídos sordos de los consejos de Aníbal y finalmente perdió, teniendo que entregar gran parte de su territorio. Aníbal huyó a la corte de rey bitinio y luego se suicidó al saber que lo iban a entregar.

Luego de esta última actuación, Escipión fue acusado, junto a su hermano, de ser suave y haber sido sobornado por Antíoco, por lo que decidió despedirse de Roma y vivir en su casa rural en Liternum. Nunca más regresó a la capital y finalmente murió en su autoexilio. Algunos historiadores romanos, como Cicerón y Tito Livio, aseguran que murió en el 185 a.C., Rutilio y Polibio, por el contrario, dicen que murió en el 183 a.C., y Valerio de Ancio dice que fue en el 187. Los hijos que tuvo con su única esposa, Emilia Tercia, fueron Publio Cornelio Escipión Africano y Cernalia Mayor y Cornelia menor.

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