Historia

Túpac Amaru II

Biografía de Túpac Amaru II
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Biografía de Túpac Amaru II

Túpac Amaru II (19 de marzo de 1738 – 18 de mayo de 1781) caudillo indígena. Lideró la denominada Gran rebelión que se desarrolló en el Virreinato del Río de la Plata y en el Virreinato del Perú. Su nombre no aborigen fue José Gabriel Condorcanqui. Su madre provenía de la dinastía real de los incas: era tataranieto del último soberano inca Túpac Amaru I, que había sido ejecutado por los españoles en 1572. José Gabriel, fue un hombre carismático, culto y de elegante estampa, su figura es muy relevante para los incas y fue muy temida por las autoridades coloniales españolas.

Realmente su nombre aún después de su muerte se convirtió en la bandera de lucha de los pueblos indígenas por la independencia y la liberación del sistema esclavista español. Todavía en el siglo XX diversos movimientos guerrilleros revolucionarios le exaltan y siguen su ejemplo. Ahora bien, durante su infancia estudió en un colegio manejado por jesuitas: el Colegio de San Bernardo de Cuzco. Al terminar la educación empezó a manejar un negocio de transporte en mula entre las localidades de Tungasuca, Potosí y Lima. Con el paso del tiempo consiguió una gran cantidad de mulas; hizo también fortuna en negocios de minería y tierras.

Desde un principio se mostró como un hombre culto, responsable y muy emprendedor. Por ello, ganó muchos adeptos en su localidad natal. Hombre educado y carismático, que luego de un tiempo ganó un puesto como cacique de Tungasuca, Surimana y Pampamarca, y las autoridades reales le concedieron el título de marqués de Oropesa. En su papel como cacique se ocupo de las necesidades de la población, de los indios especialmente. Por ello, consolidó un pensamiento emancipador y tuvo toda la capacidad para liderar una rebelión contra las autoridades españolas del Perú en 1780; dicha rebelión estalló por la inconformidad de los abusos de los corregidores y contra los tributos, el reparto de mercaderías y las prestaciones obligatorias de trabajo: mitas y obrajes.

En el momento en que se presentó como el caudillo indígena y decidió asumir la causa en contra de los españoles adoptó el nombre de su ancestro Túpac Amaru II. Lo hizo como símbolo de rebeldía contra los colonizadores y en honor a su antepasado que había muerto por sus ideales. Tupac Amaru II fue restaurador y legítimo heredero de la dinastía inca. De manera valiente e inteligente consiguió emisarios para extender la rebelión por todo el Perú. Aunque, como sucedió con muchos procesos emancipadores en el continente americano existió cierta lealtad, en un principio, al rey Carlos III.

Tanto los insistentes abusos de los corregidores, como la dureza de algunas de las recientes medidas impulsadas por la misma monarquía española fueron el motor de la sublevación de miles de indígenas y criollos en cabeza del gran Túpac Amaru II. Poco a poco, los levantamientos que antecedieron y sucedieron la gran rebelión fueron generando la descomposición del imperio español en América. Otro de los motivos fueron los conflictos internacionales, lo anterior provocó una crisis económica tanto en la metrópoli como en sus dominios americanos. La sociedad fue castigada con una carga fiscal excesiva.

En Lima cayó la industria y la circulación monetaria, lo anterior provocó una fuerte tensión social, las clases campesinas y urbanas se vieron muy afectadas por lo anterior, especialmente las poblaciones indígenas, quienes sufrieron los abusos de los corregidores, y vieron la fuerza como un camino para rechazar dicha opresión. El visitador José Antonio de Areche, enviado por la corona, aumentó los impuestos de alcabala y los impuestos aduaneros en el sur de Perú, lo cual generó grandes dificultades comerciales. Por ejemplo, para ir de Arequipa al Cuzco había que pagar una serie de impuestos aduaneros.

Los indígenas peruanos debían cumplir con el servicio personal forzoso o mita a cambio de un salario irrisorio. En muchas ocasiones la población se vio diezmada por el traslado de los indígenas de la sierra al llano o viceversa. Tupac Amaru II no solo lucho por estas personas sino por las que estaban siendo explotados en los obrajes, debían cumplir extenuantes jornadas. El gran líder indígena comenzó a organizar la rebelión en la Audiencia de Charcas, de ahí se extendió a otros lugares hasta que sacudió los cimientos del orden colonial. Debe decirse que Túpac Amaru intentó primeramente promover acciones pacíficas, reformas que aliviasen la insoportable situación de sus protegidos.

En 1776 mientras mantenía su cacicazgo en Tungasuca se acercó a las autoridades para exigir que los indígenas fueran tratados de una mejor manera mientras cumplían los servicios de mita y de obrajes. Pero todas sus reclamaciones fueron rechazadas. En esa medida, la revuelta se desató el 10 de noviembre de 1780, con la ejecución del despótico corregidor Antonio Arriaga, que había sido apresado en Tinta por sus partidarios. Túpac Amaru ordenó su ajusticiamiento en la plaza de Tungasuca, a su vez se destruyeron varios obrajes.

Las autoridades de Cuzco enviaron unos mil doscientos hombres, pero fueron derrotados en Sangarará el 18 de noviembre. Aunque estaba todo listo para que Tupac ordenara el asalto a Cuzco, decidió no hacerlo y volver a Tungasuca, fue aceptado como soberano legítimo del imperio incaico e intentó negociar la rendición de la ciudad. Mientras tanto, su llamado a la lucha llegó hasta el virreinato del Río de la Plata. Definitivamente, su influencia se dejó sentir incluso en la revolución de los comuneros del virreinato de Nueva Granada (1781) y tuvo profundas repercusiones en toda la América española.

Cuando en 1781 se inició el asedio de Cuzco lamentablemente experimentó el fracaso. A partir de entonces el movimiento se estancó y pasó a la defensiva. El virrey Agustín de Jáuregui aprovechó el sentimiento de derrota para hacer alianzas con los indios; creó en la Audiencia una sala especial para atender sus quejas o limitar los poderes de los corregidores y también por la vía armada actuó, mandó desde Lima un poderoso ejército de 17.000 hombres. Con lo anterior logró desalentar la rebeldía de los indios.

Túpac Amaru envió una carta a las autoridades coloniales expresando tanto su preocupación por la situación de sus protegidos como su posición ideológica. Tras una minuciosa denuncia en torno a cada uno de los problemas planteados, se basó en el derecho indiano, del que era profundo conocedor, porque había cursado estudios jurídicos en la Universidad de Chuquisaca. El 6 de abril de 1781, el ejército virreinal dio un golpe a los sublevados en la batalla de Checacupe. Túpac Amaru II se retiró a Combapata, y luego fue traicionado por el criollo Francisco Santa Cruz, quien lo entregó a los realistas junto con su familia.

El 18 de mayo de 1781, conforme a la sentencia dictada, el visitador Areche mandó ejecutar a Túpac Amaru, su esposa, hijos y otros familiares y lugartenientes del cabecilla en la plaza de Cuzco. De manera brutal el verdugo le cortó la lengua, ató sus extremidades a gruesas cuerdas para que cuatro caballos ejercieran presión y provocaran la descuartización. Así se hizo, pero finalmente fue decapitado.  De manera ejemplarizante y para socavar cualquier sentido de sublevación las partes de su cuerpo fueron exhibida en las diferentes plazas del Perú.

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