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Historia del violín

Historia del violín
Pixabay / Libre de derechos

Historia del violín

La concepción del instrumento que conocemos actualmente como violín data de un largo recorrido genealógico de diferentes culturas y de  transformaciones complejas. Entre sus antecesores encontramos al laúd, el rebab, el rabel, entre otros que fueron introducidos en Europa por la expansión árabe. En Italia alrededor del siglo XII surge un instrumento conocido como lira bizantina, el cual da las bases y guarda mucha semejanza con la mayoría de instrumentos de cuerda frotada. Para el siglo XVII luego de muchas evoluciones finalmente se fabrica el violín.

En la construcción de los primeros violines se emplearon distintos tipos de madera en cada pieza que los conformaban. Cremona, la ciudad en que se inventó, estaba próxima a bosques de abeto y arce, por lo que se vio necesario probar la variedad que ofrecían a la acústica del instrumento. El arco inicialmente era de forma convexa, con cuerdas de tripa de cordero trenzadas, posteriormente se optó por una forma cóncava para mejorar su manipulación y los hilos a ser fabricados de distintos tipos de metales. Los maestros luthiers (constructores de instrumentos de cuerda) especializados en el violín se ubicaban principalmente en el municipio de Brescia, los más conocidos fueron Gasparo di Bertolotti da Saló (1542 – 1609) y su pupilo Giovanni Paolo Maggini (1580 – 1630).

El nombre del instrumento proviene del italiano violino, un diminutivo de viola o viella, lo que marcó al instrumento, considerándosele de poca importancia. No alcanzó su gran popularidad sino hasta que el compositor Claudio Giovanni Monteverdi lo requiriera para complementar el sonido de las voces del coro en su ópera Orfeo, descubriendo las posibilidades y potencial del instrumento. Otro factor que influyó en visibilizarlo fue el interés que demostró el rey Carlos IX de Francia en poseerlo.

Luego del acogimiento del violín, Cremona es asolado por la peste bubónica en 1630, muchas personas mueren y el único importante conocedor de las artes de fabricación del violín con vida es Niccoló Amati, viéndose obligado a ser quien transmita sus conocimientos para evitar que se pierda aquel preciado instrumento. Luego de la peste y los esfuerzos de Amati, la ciudad destaca como la más importante en la construcción de violines por la maestría, detalle y calidad en el trabajo fabricación de Andrea Amati, Giuseppe Guarneri y Antonio Stradivari, siendo conocidas cada una de sus creaciones por la marca de sus apellidos en su forma latinizada (Amatius, Guarnerius, Stradivarius). Antonio Stradivarius sería la figura más representativa, realizando un modelo considerado el mejor, principalmente los de sus últimos años de vida.

En el ámbito de las composiciones musicales, no fue hasta la aparición de Niccoló Paganini como una figura pública desde 1798 que se dan aportes a la técnica. Paganini es reconocido por ostentar el título de uno de los violinistas más virtuosos de todos los tiempos. Su composición 24 Caprichos para violín es una agrupación de piezas breves de alta complejidad, que exploran de manera magistral cada una de las posibles destrezas técnicas que ofrece el instrumento. Al ser dedicadas estas composiciones a todos los artistas han servido como un modelo de inspiración para las creaciones de los futuros compositores que le sucederían.

Además de la técnica se realizaron exploraciones en los efectos de sonidos para crear una melodía más dinámica. Entre las distintas alteraciones de las resonancias ejecutadas normalmente se encuentran: leves pellizcos en las cuerdas como si se tratase de un guitarra (pizzicato), vibraciones ejecutadas en el lugar que se marcan las notas y en el arco (vibrato), movimientos rápidos y fluidos del arco hacia arriba y abajo (trémolo), deslizar el arco desde una nota a otra más grave o aguda haciendo sonar al mismo tiempo las que se encuentran entre estas (glissando), rosar las cuerdas con la parte de madera del arco (col legno) y tocar sobre el puente de madera del violín para generar notas muy agudas (sul ponticello).

Durante el siglo XIX se genera un nuevo cambio en el diseño del violín de acuerdo a los  intereses de una creciente corriente artística: el Barroco. Este periodo sería reconocido como su siglo de oro, expandiendo el uso del violín alrededor del mundo, inscribiéndolo como un instrumento de alta clase y complejidad, además de tener un carácter protagónico en los conciertos sinfónicos o de cámara. Los fabricantes más ilustres y destacados de este momento son François Lupot y Nicolas Lupot.

En la actualidad el violín ha permeado muchas culturas y se ha usado para distintos tipos de música, siendo pieza fundamental para algunos ritmos árabes, celtas o countrys. La última modificación que ha sufrido el instrumento ha sido el violín eléctrico, el cual es una estructura minimalista, hueca, que capta una señal electrónica y produces un sonido más crudo que las resonancias en la estructura del modelo clásico. Al ser todavía un diseño muy reciente todavía se le considera un modelo experimental para un futuro violín mucho más complejo.

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