Historia

Historia del Narcotráfico

Historia del narcotráfico
Foto: Horacio Cambeiro / CC BY-SA 4.0

Historia del narcotráfico

El narcotráfico, lo podemos entender como el ejercicio de comercializar o intercambiar productos constituidos por la ley como ilegales, claro está, que estos productos se asocian a la venta y distribución de sustancias psicotrópicas y estupefacientes, excepto las drogas que son consideradas por la ley como de uso médico o medicinales. El narcotráfico se distingue por ser una comercialización a gran escala. Este representa un flagelo a nivel mundial, aunque los países han propinado fuertes golpes a lo largo de su existencia, sigue vivo. Se sobrepone de formas más creativas y audaces.

El consumo de droga empezó a difundirse en el siglo XIX en el continente europeo, especialmente Inglaterra, por la llegada del opio de la India y del hachís en Francia procedente de colonias del norte de África. El opio fue comercializado en China por la Compañía británica de las Indias Orientales. Ante esto, las autoridades chinas buscaron poner fin a este comercio tan perjudicial, desencadenando las Guerras del Opio. Para China, dichas Guerras fueron una de los sucesos más dramáticas de su historia. Debido a las riquezas que alcanzó el Estado británico; los traficantes tuvieron total garantías y apoyo. En el continente europeo, el opio no contenía altos aranceles, facilitando la venta para la población. Con el fin de recibir jugosas ganancias, la aristocracia inglesa se encargó de difundir la idea que su consumo en cantidades moderadas, no generaba daño a la salud, por el contrario, ayudaba a sobrellevar los sufrimientos de la vida cotidiana.

Posteriormente, apareció la morfina, un analgésico derivado del opio, en el marco de la Guerra Civil Americana. Dicha sustancia existe en estado líquido y se inyecta por vía intravenosa. Las creencias aseguraban que la morfina no causaba dependencia. No obstante, esta hipótesis quedó invalidada al ver la condición de los soldados de la Segunda Guerra Mundial que se volvieron adictos. Casualmente, muchos de ellos habían sido intervenidos con morfina en alguna operación quirúrgica en tiempos de guerra.

Nos trasladamos al continente americano, para comprender el origen de la droga más consumida y comercializada a finales del siglo XIX y principios del XX. La cocaína, proviene de la hoja de coca que posee un potente efecto estimulante. El origen del consumo de cocaína se remonta a 1750 en Europa, la planta de coca llega a Europa por medio de alguna expedición. Su consumo como droga se dio en 1859, cuando se consiguió tomar el alcaloide de la hoja, luego en 1902 se consiguió realizar la síntesis. El primer país donde fue comercializada fue Estados Unidos desde 1885. La cocaína era usada para conseguir energía y estimulación.

Con la propagación del consumo, expertos comenzaron a inquietarse por los efectos de estas drogas en el cuerpo humanos. Afirmaron que estas generaban total dependencia: psíquica y físicamente. Esto fue nombrado por los expertos como el síndrome de abstinencia. Los gobiernos iniciando el siglo XX intentaron limitar el uso no médico y el comercio legal de estas sustancias.  Paralelamente a este proceso aparecieron nuevas drogas, de tipo sintético: la mescalina sintetizada, las anfetaminas y el LSD. Las anfetaminas se usaron ampliamente para estimular a los pilotos de las Fuerzas Armadas que actuaron en la Segunda Guerra Mundial. Con esta finalidad, las anfetaminas se usaron hasta los años 1970.  Durante este periodo, se presenció una epidemia de adicción y múltiples episodios violentos entre distribuidores y consumidores.

Fuertes acciones de las autoridades con leyes estatales, redujeron la producción y uso de anfetaminas, pero incrementó el consumo de heroína, originada en fechas simultaneas a la cocaína. La heroína fue la “droga reina” en Europa y Asia en la década del 50 del siglo XX. El centro de producción de la heroína proveniente del opio se encontró entre las fronteras de Birmania, Laos y Tailandia, zona con escasa presencia de las autoridades de cualquier territorio. Esta zona fue llamada el Triángulo de oro. Desde aquel momento, comenzó el auge del tráfico de drogas. El cultivo del opio, la elaboración de la heroína, el transporte y su venta estaban en manos de las agrupaciones criminales más poderosas, desde las triadas asiáticas hasta la mafia italiana.

En los países donde se presenció el narcotráfico muchos miembros del gobierno aprovechan para ilegalmente lucrarse del narcotráfico. Por ejemplo, con el comercio de la heroína, se financiaron las adjudicaciones de armas estadounidenses a los mojaheddines afganos desde 1979 hasta 1989 en el marco de la guerra de la Unión Soviética en Afganistán.  Luego de esta guerra, Afganistán se quedó con el Triángulo de oro. Actualmente, del opio afgano se extrae gran parte de la heroína mundial.

El tráfico de drogas se reforzó con la globalización y su revolución de la red de comunicaciones, generando la fácil penetración a países lejanos, reduciendo los costos del transporte. Otro factor, fue el desarrollo de la tecnología química que permitió diversificar los métodos de producción de las drogas.  Por otro lado, el consumo de las drogas debido a problemas emocionales, espirituales o sociales son causas comunes generadas por la desintegración social. Además, la corrupción estatal es otro motivo que incentiva el cultivo, la producción y mercantilización de las drogas. Estos factores evitan su total erradicación, a pesar de que en todos los países las drogas fuertes estén prohibidas, sin olvidar que en cada país varía dependiendo de la legislación.

Otro tipo de drogas, como la marihuana que ha sido catalogada como droga blanda, su consumo ha sido legalizado. El pionero de este proceso fue Holanda, como una estrategia en contra del crimen organizado. En la misma linea, muchos países a lo largo del siglo XXI se han sumado a esta iniciativa, otros han optado por legalizar la dosis minina. Sin embargo, aunque en Holanda el crimen organizado mermó, aumentaron los delitos cometidos bajo el efecto de la marihuana. Como experiencia común se ha entendido en algunos países que las medidas coercitivas son exiguas para eliminar la drogadicción y el narcotráfico.

Estos fenómenos deben ser combatidos con el progreso económico y social del país, en la medida en que surjan políticas claras y practicables para la sociedad. El problema es que resulta más lucrativo para algunos miembros del poder permitir tales flagelos a garantizar la lucha contra el narcotráfico, recordando que este negocio deja millonarias sumas de dinero y es un poderoso monstruo. Como respuesta, en 1990 la Convención de la ONU redactó un documento “Sobre el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas”. Además, se estipularon las normas comunes de responsabilidad ante la amenaza que supone el narcotráfico. A partir de este documento los países pueden delinear la legislación internacional en beneficio de la lucha contra la propagación de las drogas.

En la actualidad, el consumo de drogas es un mal reconocido y socialmente condenado en el mundo, claro está que la catalogación de drogas puede cambiar de un país a otro. En varias partes del mundo hay una verdadera epidemia de drogadicción. El mercado de la droga, maneja entre 10.000 y 13.000 millones de dólares al año, beneficiando los grupos del crimen organizado y desde ahí una larga lista: políticos, militares, empresarios, microtraficantes y campesinos. Es necesario aclarar, que el narcotráfico en su expresión actual tuvo que pasar por varias etapas para llegar a lo que es hoy.

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