Historia

Papá Noel (Santa Claus)

Historia de Papá Noel
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Historia de Papá Noel

Papá Noel es un personaje de la Navidad, caracterizado por ser un anciano con panza pronunciada, vestido de rojo y con espesa barba blanca, quien reparte regalos a los niños que se han portado bien durante todo el año.

El origen de esta figura se remonta al siglo III y el IV, en especial a la figura de Nicolás de Bari en Turquía. Este provenía de una familia muy rica y religiosa, la cual, por el lado de su padre, le incitaba a hacerse comerciante en el Mar Adriático; por el otro, el de su madre, le incitaba a ser sacerdote, siguiendo los pasos de su tío, quien era obispo. La duda vocacional lo siguió hasta que la peste asoló la ciudad en la que vivía y mató a sus padres, quienes se contagiaron ayudando a los más afectados. Al ver esto, Nicolás de Bari se decidió por el camino eclesiástico. Así que regaló todas sus riquezas a los damnificados y se fue a Mira, donde vivía su tío, para hacerse sacerdote. Se cuenta que Nicolás de Bari, luego de ordenarse como sacerdote a los 19 años, curó a un grupo de niños a quienes había acuchillado un criminal y regaló a un padre el dinero suficiente para que su hija tuviera una buena dote y pudiera casarse. Por estos y otros milagros, Nicolás de Bari fue nombrado Patrono de los marineros y los niños. Es, además, considerado santo en Grecia, Turquía, Francia y Rusia.

Rápidamente, comenzó a celebrarse en Holanda, Suiza, Austria, República Checa, Luxemburgo, Alemania y Polonia la Fiesta de San Nicolás, conocida como Sinterklaas, celebrada el 5 y el 6 de diciembre. En esta se les daban regalos y monedas a los niños pobres. En 1624, los inmigrantes de origen holandés que fundaron Nueva Ámsterdam, la cual se convertiría en la actual ciudad de Nueva York, trajeron consigo la festividad. Por lo que esta era celebrada habitualmente en esta zona de Estados Unidos. Ya para 1809, el nombre Sinterklass, con el que se denominaba a San Nicolás de Bari, pasó a ser Santa Claus, debido a que el autor Washington Irving, buscando reflejar la forma en como era pronunciado en Estados Unidos, lo puso así en su libro Historia de Nueva York. En 1823, Clement Clarke Moore le añadiría a Santa Claus, en su poema A visit From St. Nicholas, el trineo tirado por renos; además introduciría al reno Rudolph, característico por su nariz roja. En 1863, el alemán Thomas Nast dibujaría en sus historietas del Harper’s Weekly a un Santa Claus fofo y con barba. Para estas mismas fechas, Santa Claus y el francés Bonhomme Noël pasarían a unirse en un único personaje de ropas rojas, a veces llamado Papá Noel. Además, debido a un comercial en Estados Unidos elaborado por la Lomen Company, se le agregaría al ser mítico una casa en el Polo Norte, donde vivía y fabricaba los juguetes regalados. Y en el siglo siguiente, gracias a un comercial de Coca-Cola de 1931, la imagen que se había construido hasta el momento se hizo más amigable y fue difundida alrededor del mundo.

Si bien es cierto que este personaje ha sido fruto del sincretismo cultural, y que está inscrito en una festividad también caracterizada por la fusión de diferentes creencias, como los saturnales romanos y las fiestas celtas, se han presentado opositores en diferentes partes del mundo alegando que atenta contra las tradiciones de dichos lugares. Por ejemplo: en la República Checa y en Austria se atacó al personaje argumentando que buscaba sustituir la tradición del Niño Jesús. Por otro lado, en Alemania se presentó una crítica a Santa Claus, liderada por Bettina Schade, quien promulgaba que este atentaba contra la tradición de San Nicolás y sus valores espirituales. Lo cierto es que en el siglo XX, la imagen se sumergió en el mundo comercial y adquirió connotaciones capitalistas.

Actualmente, se cuenta que Santa Claus tiene una esposa con la que vive en el Polo Norte. Aquí tiene una fábrica de juguetes en la que trabajan duendes o pequeños arlequines. Es tradición que los niños le escriban a Santa Claus una carta con lo que quieren y la pongan en el árbol de Navidad. Así, la fábrica hace lo que se pide en la carta. Una vez elaborados los regalos, son transportados por el mismo Papá Noel en su trineo volador tirado por renos. Papá Noel, con una lista de los niños y los regalos, visita cada hogar, entrando por la chimenea y depositando el obsequio debajo del árbol de Navidad. Es costumbre también que en la noche del 24 de diciembre se le deje un vaso de leche y un plato de galletas. Los regalos son recibidos entonces por los niños que se han portado bien todo el año, pero los que no, sólo reciben carbón.

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