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Eurípides

Biografía de Eurípides
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Biografía de Eurípides

Eurípides (23 de septiembre de 480 – 406 a.C.), poeta trágico y dramaturgo. Nació en la isla de Salamina, justo cuando inició la famosa batalla de Salamina. Su padre, Mesarco fue un terrateniente ateniense, y su madre Clito una mujer perteneciente a la nobleza.  Su padre decidió encaminarlo a la gimnasia, convencido plenamente por un oráculo de que Eurípides alcanzaría grandes triunfos. Pero esto no surtió efecto, el pequeño se mostró finalmente más inclinado por la poesía, la música y la pintura. En su juventud recibió una fértil educación siendo discípulo de Anaxágoras de Clazómene, Protágoras, Arquelao, Pródico y Diógenes de Apolonia. En 466 a. C. tuvo que cumplir dos años de servicio militar. Fue amante de la pintura, de la lectura, al final de su vida contuvo la biblioteca más grande de Grecia, y odiaba la política.

En su momento, florecieron grandes talentos, que influyeron notablemente en sus obras literarias y filosóficas. Por ello, tomó partes claves de los sofistas y de la tradición de los presocráticos como Jenófanes, Heráclito, Empédocles y Demócrito. Por otro lado, la herencia literaria de Homero, Píndaro, Solón, Teognis, Hesíodo. Esto hizo que sus obras fueran variadas y trataran amplios temas. En ese sentido, fue una de las figuras más progresistas de la llamada Ilustración Ateniense.

A pesar de su distanciamiento con la política pública, debido a que prefirió vivir apartado en su finca de Salamina. Se preocupó, entonces, por introducir concepciones nuevas en la tragedia, dotándole de prominencia y una dignidad nunca antes vista a los esclavos en sus papeles teatrales. También se enfocó en mostrar el aspecto más absurdo, estúpido y cruel de la guerra en obras como las Troyanas. Su fama le hizo ganar miles de adeptos, así como algunos amigos. Así que, formalizó un pequeño círculo de amigos ilustrados que constantemente se reunían para dialogar en base a alguno de sus cientos de libros. De ellos, fue el más crítico hacia las leyes y la política.

Eurípides comenzó a escribir y presentar sus obras en los festivales dramáticos de Ática durante el año 454 a.C. Fue en el año 442 a.C. que logró conseguir el primer premio. Distinción que luego ganó en tres ocasiones más. Como mencionamos anteriormente, sus obras expresaron la clara influencia de los sofistas y de filósofos como Protágoras, Anaxágoras y Sócrates. Como consecuencia, fue fuertemente atacado por parte de los escritores atenienses de comedia, como Aristófanes. Para dicho momento, la sociedad ateniense se dividió en los que apoyaban la estabilidad de los valores conservadores, representada por Esquilo y Aristófanes, y los que seguían el revisionismo racionalista, por Eurípides, Sócrates y los sofistas.

De ahí el ataque de Aristófanes hacia Eurípides, expresado en su comedia Las ranas, Tesmoforias, y Las asambleístas, en donde expresó burlas y alusiones malévolas, de él y de su madre, que la calificó como una mujer de baja extracción social, catalogándola como verdulera. Aunque realmente esto no fue así. De todos modos, el planteamiento sofista se impuso finalmente con La Guerra del Peloponeso contribuyó, al constatar que las creencias de antaño no serían útiles para el futuro.

Sus obras fueron criticadas dado su carácter poco convencional, en ellas, los héroes y príncipes hablaban un lenguaje cotidiano, en pocas palabras, eran puestos al mismo nivel de los humanos. Situación bastante espeluznante para la época. Además, expresaba total desapego a los valores morales y religiosos. Eurípides fue el mayor exponente de los nuevos movimientos morales, sociales y políticos de Atenas. Fue el responsable de darle un nuevo trámite a la tragedia. Enfocado en el pensamiento y las experiencias del ser humano común, más que por las figuras legendarias, sus personajes fueron atendidos de modo natural. En suma, separó el coro de la acción, situación que generó críticas negativas. Además, fue criticado por incluir un prólogo explicativo. Otro de sus recursos fue la introducción inesperada de un dios para facilitar el desenlace de la obra.

Su tratamiento fue innovador: alteró y mezcló los mitos entre sí para reinterpretarlos, partiendo de la concepción del hombre como medida de todas las cosas. Los personajes mortales manifiestan sentimientos como la duda y el miedo, dejándose arrastrar por sus pasiones, con consecuencias frecuentemente funestas. En los personajes secundarios, existieron multitud de perfiles presentes en las obras: la madrastra desalmada, los niños huérfanos, los ancianos decrépitos y ridículos, la heroína, el marido débil. La pasión erótica y todos los tabúes relacionados con ella, ocuparon un lugar muy importante en la tragedia euripídea.

Si analizamos sus obras, respeta cuidadosamente la secuencia cronológica; la historia se encuentra precedida por un prólogo en el que se traslada lo que estaba sucediendo en Atenas a una acción mítica. Este método fue cuestionado porque, se afirmó que, aunque pretendía orientar al espectador adelantando acontecimientos, a veces surtía el efecto contrario, causando confusión con respecto al desenlace. A pesar de ello, Eurípides siguió realizándolo. Este polémico dramaturgo, dio un giro total a la función del coro: la representación del juicio moral de los espectadores.

Ahora bien, la fuerza dramática del coro fue desviada hacia los actores, que comienzan a entonar dúos y monodias cantadas, expresando sentimientos arrasadores: odio, locura, desesperación o pasión. La tragedia de Eurípides tiene una fiel relación con la música, se emplean ritmos alabanciosos para relajar la acción dramática alternados con otros ritmos que realzan lo emocional. Los extensos discursos de los protagonistas fueron un reflejo del influjo de la sofística. La intervención de cada interlocutor tenía el mismo número de versos que la del otro, una fiel copia de los torneos de retórica. Sus obras más importantes fueron: Alcestis, Medea, Heráclides, Hipólito, Andrómana, Hécuba, Las Suplicantes, Electra, Troyanas y Heracles.

Sus obras que hoy son admiradas y respetadas; en su momento fueron bastante cuestionadas por el público. Como consecuencia, al final de sus años, viejo y cansado, se trasladó a Macedonia, donde recibió la protección del rey Arquelao. Al tiempo, se retiró de la corte y a los dos años siguientes murió en Pela en el año 406 a. C.

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