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Eugenio Espejo

Eugenio Espejo
Sin licencia conocida

Biografía de Eugenio Espejo

Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo (21 de febrero de 1747 – 28 de diciembre de 1795) patriota y escritor, mejor conocido como Eugenio Espejo. Nació en Quito. Su padre Luis Chuzig, un hombre de origen indígena, y su madre María Catalina Aldás, una mujer mulata nacida de una esclava liberta. Se crió en un ambiente humilde, sus padres lograron asegurarle una educación. Para 1762 logró graduarse de bachiller y estudió filosofía en el colegio jesuita de San Gregorio. Algunos años después se recibió como doctor en medicina en la Universidad de Santo Tomás. Santa Cruz y Espejo fue un hombre muy estudioso, por ello, en 1770 obtuvo un título en derecho civil y canónico.

Durante ese periodo, el quiteño desarrolló un espíritu sarcástico, vibrante y virulento. Sus mayores influencias fueron autores como Fray Benito Jerónimo Feijoo, Andrés Piquer, y Luís António Verney, más conocido como “el Barbadiño”. En 1772 ejerció la medicina en la capital ecuatoriana, no solo se dedicó a atender pacientes sino que también fue responsable de la redacción de un método para prevenir las viruelas a solicitud del Cabildo de Quito. En su informe expuso que los responsables de las epidemias contagiosas eran la falta de conocimiento sobre la higiene, las deficientes condiciones sanitarias de la ciudad y hasta la mala formación médica de los médicos y sacerdotes betlemitas que dirigían el hospital de Quito.

Espejo fue criticado por la autoría de un manuscrito “sangriento” y “sedicioso”, El retrato de Golilla, como consecuencia fue encarcelado por primera vez en 1787. Aunque al poco tiempo quedó libre por falta de pruebas. Tuvo que dirigirse hacia la ciudad de Bogotá, Colombia a causa de la persecución, esto obstaculizó sus proyectos: ampliar su audiencia. Tuvo el honor de conocer y ser amigos de Antonio Nariño y Francisco Antonio Zea, jóvenes intelectuales colombianos criollos, y también trabó contacto, con Juan Pío Montúfar. Con el apoyo de este último, Espejo planeó la conformación de una Sociedad Patriótica cuyo fin sería promover el mejoramiento de Quito.

Espejo mostró sus capacidades para crear alianzas con un distinguido grupo de lectores con los que realizó sus escritos. Espejo  editó en 1792 el primer periódico que se publicó en Quito, llamado “Primicias de la cultura de Quito”, catalogado como un verdadero símbolo de los comienzos del periodismo y de la formación de una embrionaria opinión pública en la nación. Pero poco tiempo después el periódico fue blanco de críticas y causó temor y amenaza para la Corona española. Tan solo lograron publicar siete ediciones. Espejo fue acusado de subversión. La cárcel fue el último lugar donde estuvo, ya que cayó enfermo y murió en 1795, poco tiempo después de ser puesto en libertad.

La variada y extensa obra de Espejo va de textos de tipo científico, literario y político. En 1779, se propuso el plan de promover la lectura entre sus contemporáneos, escribió bajo varios seudónimos como don Javier de Cía, Apéstigui y Perochena, este último fue utilizado para firmar la obra El nuevo Luciano de Quito o despertador de los ingenios quiteños. El libro hace un mordaz enjuiciamiento del estado cultural de Quito, examina los métodos de enseñanza y censura la limitación del pensamiento; es considerada por los críticos literarios la obra crítica más antigua de América del Sur. Su difusión produjo gran revuelo y una andanada de ataques contra Espejo.

Su obra más famosa es Discurso sobre el establecimiento en Quito de una sociedad patriótica (1789). Su aporte frente a la ciencia fue importante tras mostrar el resultado científica sobre las condiciones higiénicas y sanitarias de la América colonial. En el mismo ámbito publicó Memorias sobre el corte de quinas expuso la necesidad de la conservación y buen uso del árbol de chinchona; su obra también se dedicó al análisis del estado económico del país a finales del siglo XVIII.

Escribió también una carta en 1780 en nombre del padre La Graña, trata sobre la historia de las indulgencias dentro de la Iglesia católica, titulada Cartas Teológicas. El autor pone de manifiesto el dominio de temas referentes a la religión católica. Espejo, fue un gran difusor de las ideas de libertad, incentivo la educación, la igualdad de derechos y los principios característicos de los pensadores del siglo XVIII.

Se dice que aunque Espejo fue rechazado por su extracción social, y que buscó el reconocimiento a través del ejercicio de las letras. En suma por su lucha por reformar la sociedad. Su influjo intelectual fue determinante para la Independencia del Ecuador, aunque muchos se atreven a decir lo contrario, profesó un rabioso sentimiento antiespañol y trabó amistad con los mártires del primer grito libertario: Morales, Quiroga, Salinas, Juan Pío Montúfar.

Con Espejo aparece una nueva conciencia quiteña que despierta a su propia identidad. Espejo fue el primero en crear una oposición entre “civilización” y “barbarie”. Como escritor decidió asumir los problemas de distinto género que sufría el pueblo. En conclusión, el pensamiento de Espejo llevó sellado dentro de sí un objetivo político preciso: la reforma general de las costumbres de su tiempo. Emitió discursos de fines tanto combativos como pedagógicos.

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