Baldomero Lillo

Biografía de Baldomero Lillo
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Biografía de Baldomero Lillo

Su nombre completo era Baldomero Lillo Figueroa, nació en Lota, Región del Biobío, Chile un 6 de enero del año 1867. Fue un cuentista, al que se le considera el maestro del género del realismo social en su país, ya que a través de su narrativa consiguió plasmar la compleja y miserable vida que tenían los mineros, el campesinado y los trabajadores marítimos de su época.

Su padre era José Nazario Lillo Robles y su madre Mercedes Figueroa; era además sobrino del poeta Eusebio Lillo Robles, y hermano de Samuel Lillo, otro escritor chileno, que ganó el Premio Nacional de Literatura en 1947.

Mientras realizaba sus estudios secundarios en el Liceo de Lebu, su padre falleció, lo que conllevó a que se pusiera a trabajar en la pulpería de un establecimiento minero, dejando así inconclusos sus estudios.

Baldomero Lillo tuvo una infancia que se nutrió de los tristes relatos de los mineros, de quienes fue un gran observador, lo que le permitió percatarse de su dura y miserable realidad, a la vez que se empapó de la narrativa realista y naturalista europea de la época, es decir de novelas de autores como Balzac y Zolá y también de los grandes novelistas rusos, especialmente de la literatura de Fiódor Dostoievski.

Contrajo matrimonio con Natividad Miller en 1897.

En 1898, se trasladó a la capital: Santiago, donde se empleó en trabajos menores hasta que su hermano Samuel logró que consiguiera un empleo administrativo en la Universidad de Chile como Oficial Segundo de la Sección Universitaria y trasladó su familia a Santiago.

Ese mismo año, Baldomero Lillo que se sentía sumamente atraído por la poesía, publicó un poema llamado “El Mar” en la Revista Cómica bajo el seudónimo de Ars.

Un tiempo después, en 1903 ganó el concurso de cuentos de la Revista Católica con el relato “Juan Fariña”. Colaboró además en revistas como “Zig-Zag” y con el diario “Las Últimas Noticias”.

Gracias a todas las significativas experiencias acumuladas en las minas de carbón durante su infancia en su ciudad natal, Baldomero Lillo, logró escribir una de sus más reconocidas obras: “Sub- terra” (1904), fue precisamente con ella que alcanzó el gran reconocimiento, porque en esta relató magistralmente la dura vida de los mineros de Lota, obra que además fue inscrita en lo que se llamaría tiempo después «Literatura de denuncia», conformada por seis cuentos donde se resaltan “El grisú” y “El chiflón del diablo”, nombre perteneciente a una de las minas de aquella época.

A ésta, unos años después, le siguió “Sub-sole” (1907), compuesta por trece cuentos que relatan temas estrechamente relacionados con la emergente sociedad industrial, “El alma de la máquina” es uno de sus relatos más representativos del tema.

El mismo año en que se publicó esa gran obra, Baldomero Lillo quedó impresionado por la huelga de mineros y la matanza de la Escuela Santa María de Iquique, por lo cual tomó la decisión de emprender un viaje al norte del país para recoger información, y esto conllevó a que comenzara a escribir “La huelga”, una novela que nunca terminaría.  De hecho, buena parte de su producción de aquella época, no sería publicada en libros hasta muchos años después de su muerte.

Entre 1906 y 1907, Baldomero había además publicado en algunos diarios doce de sus cuentos que serían recopilados y editados en 1942 por José Santos González Vera bajo el título de: “Relatos Populares”.

Catorce años después, José Zamudio publicó tres de sus cuentos con el nombre de “El Hallazgo y otros cuentos del mar” (1956) y sumado a esto, otros tres relatos de su autoría serían publicados posteriormente bajo el título de “Pesquisa Trágica” (1963).

En 1912 su esposa Natividad Miller murió y Baldomero quedó a cargo de sus cuatro hijos pequeños.

En 1917 se jubiló como funcionario de la Universidad de Chile.

En 1923 murió en San Bernardo el 10 de septiembre

, sus restos fueron despedidos por el poeta Manuel Magallanes Moure.

El último cuento que escribió fue “Inamible” pero no alcanzó a verlo publicado.

«Lillo parte de una situación apaciblemente patética, alcanza la médula dinámica de la narración en un drama colectivo que de pronto hace crisis, y busca el desenlace en una tragedia final». Fernando Alegría

Baldomero Lillo se sirvió de un lenguaje directo, preciso y sorprendente, que logra que el lector se sumerja en lo más profundo de las dolencias de sus personajes y en lo terrible y sombrío del mundo narrado; generando que sus finales dramáticos y abruptos tan excelentemente trabajados, causen un fuerte impacto.

Cabe señalar además que Baldomero, contó con la gran fortuna de que su trabajo le dejara tiempo para la lectura, afición que había heredado de su padre, quien era un gran admirador del escritor norteamericano Bret Harte.

Así, algunas de los autores que tuvieron mayor influencia en él fueron: Dostoievski, Zolá, Turgueniev y más adelante, Maupassant, Eça de Queiroz, Dickens y Balzac. Con ellos, logró desarrollar la observación directa y la sensibilidad dramática que imprimió tanto a sus personajes como a sus atmósferas.

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